- Dígame señor candidato, ¿qué tan importante son los valores en su vida
como político?
- Lo primordial doctora, eso es lo que más puedo rescatar de mi vida.
Siempre fui una persona honesta y franca… prácticamente no tengo enemigos,
salvando algún que otro vecino que puede reclamarme que hice oído sordo a su
reclamo. Pero en general, me considero una persona muy honesta y respetuosa.
- Le pregunté porque muchas personas continuamente cuestionan la
corrupción que concierne a algunos políticos.
- Si, es terrible. Por eso vengo a ser como el cordero en medio de
lobos, como el oasis en medio del desierto y como el off para una noche de
verano. En caso de volver a ganar, estoy determinado a acabar con esa
corrupción al precio que sea necesario.
- ¿Y por qué tiene que esperar volver a ganar si hoy ya está ejerciendo
una función pública?
- Emmm… no es tan fácil, doctora, acabar con algo que te da de comer.
Prefiero a un nuevo mandato para ver cómo se plantea todo y ahí veré a los que
pueda dejar de lado; pero esto no viene al caso… sostengo que soy una persona
de valores que defiende por sobre todas las cosas a los niños y a las mujeres,
a estas últimas por sobre todo.
- ¡Qué importante es eso! Que haya hombres interesados en los que más
sufren.
- Jamás dejaría a una mujer indefensa que sufra… mis brazos siempre han
estado abiertos para acobijar como gallina a sus pollitos, a esas damas que son
maltratadas y que nadie defiende. Siempre he puesto mi hombro para que aquellas
sufrientes mujeres encuentren un lugar donde llorar por su injusticia. Y yo
siempre ahí, dispuesto a sol y a sombras para brindar un fuerte apapacho.
- Espere… ¡eso me suena a un hombre muy mujeriego! Cosa que mucha gente
no ve bien.
- No, doctora, como me va a decir eso. ¿Yo, mujeriego? Siempre he sido
hombre de una sola mujer… de una a la vez. Pero conste que muchas veces he sido
yo la victima de pervertidas que han venido a arrojarse sobre mi escritorio
pidiéndome un favor… y ahí no me quedo otra que mirar a otro lado.
- ¿Escapando de la situación?
- No, necesariamente. Viendo que nadie nos viera para resistir a la tentación
y mantener mi honradez. Como le decía, soy alguien que prioriza las familias a
la hora de pensar en ordenanzas y decretos. Fíjese que la otra vez vino una
pomposa dama a buscar trabajo y resistí.
- ¿Quiere decir que no la ayudó?
- No tan así… le prometí un puestito en la función pública en caso de
ganar las elecciones, nada más que eso. A propósito, doctora, ¿no le interesa
alguna secretaría o algún cargo?
- Oiga, usted viene a mi consultorio como todos los candidatos
simplemente para charlar y ver qué se puede mejorar… ¡no empeore las cosas!
Compórtese.
- Tiene razón, mil disculpas. Para compensarla, en caso de ganar,
trabajaré por un subsidio especial para todas las psicólogas de la ciudad….
¿2000 pesos por mes le parece justo? ¿o 3000? Ciertamente hay que estar en su
lugar escuchando a cada uno de los que vienen a este diván… ¡porque supongo que
deben venir cada uno!
- Oiga, señor. Yo amo mi profesión, cobro lo justo por ello y respeto a
cada uno de mis clientes. Tendría usted que pensar en subsidios para las
familias que realmente lo necesitan y están fuera del mercado laboral…
- Pero ellos está la asignación del gobierno.
- …muchos niños que siquiera cuentan con los dos platos de comida
diaria…
- Pero ellos está la asignación del gobierno.
- …muchos ancianos que su jubilación no les alcanza ni siquiera para
cubrir sus medicamentos…
- Para ellos está la ayuda del gobierno.
- …y muchas mujeres indefensas que no saben dónde ir a buscar ayuda.
- Para ellas estoy yo.
- Sr, tendría que replantearse sus valores y sus convicciones. La gente
está necesitando de políticos que apuesten al bien común y a no a sus intereses
propios.
- Tiene mucha razón… espere que tome nota de esa frase, suena
interesante para alguno de mis discursos. Y como le decía, doctora, creo que no
hay otra persona en esta ciudad con los valores tan firmes como yo. Tendría que
charlarlo con el sacerdote para que algún día me tengan presente para
canonizarme o algo de eso.
La Posta Hoy - 14/03/2015
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