Una productora estadounidense
arribó a Arroyo Seco en búsqueda de paisajes naturales para la filmación de la segunda parte de Soy Leyenda que tiene
como protagonista a Willy Smith. Recorrieron la ciudad de extremo a extremo,
fueron demorados unas horas por un control de alcoholemia cercano al Cristo, comieron
en The Clover, esquivaron una decena de motos que hacían picadas en pleno
centro y finalmente tomaron un helado en Llao LLao.
“El estado de abandono de las
calles de esta ciudad son ideales para filmar esta película” – comentó un
empresario del cine a sus colegas; “hasta un niño habría pensado que los zombis
han pasado por aquí.” Así es como finalmente acordaron hacer diferentes tomas
para el film en varias locaciones y tras solicitar al municipio los permisos
correspondientes. Concedidos los permisos, desde la secretaria de Servicios
Públicos se comunicaron con uno de los productores a fin de disponer de su
maquinaria para limpiar los lugares donde filmarían, a lo que el cineasta le
respondió que por el contrario “son en estas condiciones que las necesitamos
para el rodaje.”
Y dos meses después, ya toda
la productora y primeros actores arribaron a la ciudad para iniciar el rodaje.
Se hospedaron en el hotel de Tierra de Sueños donde también se hicieron los
casting para cubrir los papeles de reparto y extras, entre los cuales Rodolfo
Fattore y Claudio Ferreyra harían los papeles de los zombis principales
infectados por el virus. No faltaron los cientos de curiosos que se acercaron
al hotel para conocer en persona a Willy Smith, incluso varios candidatos a
intendente buscaron fotografiarse a su lado como parte de su campaña.
En la primera escena, se pudo
ver al teniente Robert Neville caminando por la abandonada zona del puerto
junto a su perra llamada Samantha que esquiva los mojones de basura. Este can fue donado a la productora por
proteccionistas de la ciudad tras haberla esterilizado en una de sus campañas y
convivir por tres semanas junto a otros perros en el baño del Sindicato
Municipal. Un ruido entre unos enormes arbustos atemoriza a Nerville por unos
momentos hasta divisar a un ciervo que sale corriendo mientras es perseguido
por la perra. Y el teniente no duda en ir tras ellos.
El ciervo se pierde de vista y
tras el también la can, aunque Nerville la llamó insistentemente dado que en
lugares con pocas luz residían los zombis. Allí el director ordenó detener el
rodaje para buscar una excelente locación nocturna que aportara suspenso al
guión: “me dijeron que esta ciudad hay una barrio ideal para esta escena e
incluso la plazoleta que está sobre la Ruta” – comentó un productor sobre un
lugar que simulara bastante peligroso. Y la secuencia continuó en la plaza San
Martín donde Nerville huye finalmente de una decena de zombis en la medida que
el sol comenzaba a ocultarse.
“No es nada novedoso que en
esta plaza vayan apareciendo zombis cuando el sol se oculta” – manifestó una
vecina mientras veía el rodaje de la película. Nerville escapa por calle
Independencia donde el foco de la cámara captó cientos de postes con
propagandas políticas cuyos candidatos sobrevivían año tras año. A las dos
cuadras se sube a una retro excavadora y embiste a los zombis para defenderse;
para esta escena la municipalidad le prestó a la producción una maquina
adquirida hace cinco años y que aún estaba sin ser usada. Y finalmente, logra
huir de quienes lo perseguían e ingresa a su casa, escena que se montó en el
barrio Güemes donde los pastos y la basura hacían al clima post-apocalíptico.
Otra escena de acción se filmó
en playa Mansa donde Nerville recorría, en primera instancia, las calles
abandonadas buscando sobrevivientes hasta que es nuevamente atacado por otros
zombis. Aquí el teniente huye entre los matorrales a punto de ser alcanzado por
los mutantes hasta que la escena es interrumpida por un empleado municipal que
sin querer aparece en la toma cortando el pasto en el lugar, a cambio de una
Coca Cola pagada por un vecino. Y tuvieron que realizar la toma retomando la
persecución en otro lugar donde había pastos altos, locaciones que sobraban en
la ciudad.
Finalmente el teniente
encuentra la cura para los zombis comenzando, con el trasncurso del tiempo, a
establecerse el orden en la ciudad. Para la escena donde la ciudad ya estaba
ordenada, limpia y en un clima casi de paisaje; el rodaje se hizo con Nerville
caminando por las calles cercanas al Colegio Comercial incluyendo a ex zombis
manejando vehículos de alta gama. Y
cuando todo el rodaje se completó, la productora y actores principales se
despidieron de la ciudad; dejando la alegría de los funcionarios locales que
prometieron a los habitantes no tocar nada hasta el momento en que volvieran
los cineastas para filmar la secuela.
La Posta Hoy - 31/01/2015