El gordo mortadela seguía alentando al equipo de
sus amores entre la 14 pero vestido como la madre del rengo. El partido iba
igualado a cero y la euforia de la tribuna se encendía cada vez que un jugador
panza se acercaba al arco contrario. Adán no aguantaba quedarse en silencio
pero emitía gritos lo mas parecido a Lia Crucet cantando.
Dos policías se acercaron del lado de la cancha y
señalaron la dirección desde donde el gordo Corneta había sido arrojado fuera
de la tribuna. Mortadela viendo la situación intentó escabullirse entre los
simpatizantes, pero una nueva avalancha lo llevó contra el alambrado al momento
que el equipo visitante metió el primer gol del encuentro.
Fue allí cuando el gordo comenzó a enojarse contra
el arquero panza. Pero lo hizo de manera desenfrenada descuidando la peluca que
cayó a los pies de los barrabravas de la 14. Y para colmo, el costado del jeans
cedió dejando al descubierto sus piernas peludas.
"¡Es el gordo mortadela!" - gritó otro de
los hinchas ante la mirada del rengo que no encontraba palabras para explicar
lo sucedido. Y desbordado por la situación, se arrancó la blusa y dejó a la
vista de todos, su esbelto cuerpo; puso el pecho a la presión y salió con la
cabeza en alto de la tribuna.
Y como si fuera poco, cuando entró a su casa se
encontró con su suegra sentada a la mesa que quedó sorprendida de ver a su
yerno vestido de esa manera.
"¡Encima travesti!" - le expresó Dina a
su hija mientras extrajo el celular de su cartera y le tomó una foto.
El gordo mortadela ignoró la visita y se metió en
su cuarto para escuchar el relato del segundo tiempo del partido. Incluso el
relator le mandó saludos al gordo haciendo de vocero de todos los hinchas:
"Volvé gordo, ¡te perdonamos!" . Mortadela terminó con unas lágrimas
en sus ojos mientras se quitaba el calzón.
Al día siguiente se levantó, subió a su mujer a su
Zanelita y se dirigió al supermercado Día para realizar las compras del mes.
Tomó el changuito y comenzó a llenarlo de mercadería cautivando el corazón de
su esposa. Luego pasaron por el bazar nuevo y compraron un par de adornos para
la casa. Finalmente pararon en un puesto de diario para comprar un ejemplar de
La Posta donde el gordo descubrió que en la contratapa se hallaba su imagen
vestido de mujer entrando en su casa.
"Rengo, ¡me tenes que ayudar! Quiero hacer
desaparecer a mi suegra... ¡no sabes lo terrible que es esa vieja!" - le
comentó el gordo a su amigo nuevamente en la sede del CAU.
El rengo cargó a su amigo en el auto y merodearon
la casa de su suegra para ver la ocasión adecuada. Allí descubrieron que Dina
todas las mañana a la misma hora caminaba en dirección al acceso al autopista.
Al día siguiente y justamente a esa hora del día, mortadela llamó a la
seccional 27ª denunciando a una supuesta mujer que robaba material de las obras
en construcción y que se dirigía camino al ingreso a Arroyo Seco.
Dos oficiales de policía dejaron el juego de
ajedrez y se subieron a su móvil mientras uno de ellos ató las puertas del
mismo con un piolín. Cerca del club Central, detuvieron a la mujer que sin
entender lo que estaba sucediendo intentó huir de los agentes que salieron a
correrla hasta que uno de ellos se lanzó sobre ella arrojándola al piso. Otro
móvil se acercó al lugar, una agente la arrestó y fue llevada al penal de
mujeres en Ezeiza.
"Nadie sabe nada de mi mamá, desapareció por
arte de magia de la ciudad" - le comentó tres horas mas tardes Eva a su
amado. El gordo se puso su camiseta rayada y salió a la cancha para ver la
final del torneo.
"Me voy a la cancha" - le informó a su
novia; "hoy y siempre me iré a la cancha aunque no quieras."
Subió a la tribuna y alentó con pasión junto a la
14. Arrojó las bengalas y ovacionó a su equipo en cada uno de los goles metido.
Y finalmente, cuando Unión se consagró campeón se llenó de lagrimas abrazado al
rengo que no dejaba de acariciar su panza; "te extrañe gordo, ¡te extrañé!
No te vallas nunca." Toda la tribuna estalló en una gran fiesta y el gordo
mortadela agarró el calzón de la madre del rengo arrojándolo a la cancha y
tapando a todo el plantel panza que con copa en mano daban la vuelta de la
victoria.
La Posta Hoy - 29/06/2013