sábado, 29 de septiembre de 2012

MEDIOS DE INFORMACION


Gervasia se levantó, como todos los días, a las siete horas. Lo primero que hizo fue prender la radio sintonizando radio Asunción, donde se enganchó con la segunda estación del rosario. De pronto la emisora se interrumpió y quedó con una bolita en su mano para rezar, entonces cambió de dial y lagrimeó con las profundas reflexiones de Ferreira, al estilo Bucay.
Mientras colocaba la pava sobre el fuego de la hornalla, levantó un ejemplar de Temas & Negocios que habían dejado bajo su puerta. Leyó la obvia crítica editorial y una importante nota de la localidad de Fighiera y lo dejó bajo el televisor.  Se dispuso a servirse los primeros mates cuando su vecina Carlota vino a traerle la última noticia:
“¡No sabe quién murió! Doña Nerinda... La que tenía el kiosco cerca de la casa de la Chola...” le expresó a su amiga; "me enteré el sábado por La Posta.” Gervacia llevó la mano a su boca, comentando que no hacía mucho se la había cruzado en el Centro de Jubilados y se la veía, por entonces, que regalaba salud.
Alrededor de las once horas golpearon a su puerta y una periodista procedió a explicarle que venía a hacerle una nota sobre el enorme pozo que estaba frente a su casa. Y aunque se trataba de una entrevista para rellenar aquel día en el que no sucedían muchas noticias, Gervasia se peinó un poco y habló a la cámara: “Acá con los vecinos hicimos el reclamo en la Municipalidad... Pero aún no tuvimos respuesta, y el otro día una chica que vive acá a la vuelta venía de una fiesta y casi se quiebra la pierna al pisar mal.” La chica era Silvia, que regresaba de una fiesta ochentosa y se excusó del dolor de pierna diciendo en su casa que era por aquel pozo, cuando en realidad era porque había bailado toda la noche... Estaba por pisar los cuarenta pero se negaba a abandonar su juventud.
Para cuando estaba por terminar de hablar, Doña Carlota salió al cruce y agregó que el pozo era producido por los camiones que siempre pasan por esa calle y que, además, no dejan dormir a ningún vecino. Al finalizar la entrevista, Gervasia se informó con Stella, que durante esa mañana entrevistó a un concejal de la ciudad y este habló sobre típicos proyectos que ayudarían a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Después se fue al almacén del barrio a comprar un puré de tomates para los fideos que iría a preparar. Ahí comentó con la almacenera el último discurso de Cristina pero la noticia se las dio Carlota, que fue a comprar una manteca y les habló sobre un cura de Entre Ríos que abusaba a seminaristas. Gervasia abonó su tomate, siguió criticando el modelo K y regresó a su casa.
Luego del mediodía Carlota fue nuevamente de su vecina con la excusa de pedirle un poco de aceite pero también para comentarle que había visto en Enfoque 6 la información sobre un asalto ocurrido días atrás en el centro de Arroyo Seco: “Terrible, Gervasia, terrible!!!... Y dijeron en el noticiero que les robaron más de doscientos australes, creo… Eso es lo que escuché del nuevo conductor, porque Stella del canal ahora no puede hablar nada.” Y luego miró otro programa de producción local, donde quien lo dirigía, producía, editaba, filmaba, conducía y atendía el teléfono era la misma persona.
También llegó bajo la puerta un ejemplar del periódico En Positivo. Lo ojeó algo apurada mientras se informaba con los titulares municipales, pero al momento del té Carlota vino muy sonriente a contarle que entre las fotos de ese periódico estaba su nieto, que competía en las olimpíadas de matemáticas: “mire Gervasia… Y si lee acá, va a leer el nombre de Josesito…”
Por la tarde, Gervasia recibe un llamado inesperado. Algún tipo de encuesta del gobierno nacional le consultó sobre qué medio la mantenía generalmente informada. Ella pensó en todos los medios de la ciudad y finalmente respondió a la telefonista:

“Carlota… Sí, Carlota siempre me informa de todo.”


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 29/09/2012

sábado, 22 de septiembre de 2012

MANUAL DE CAMPAÑA

Estimado lector, candidatearse a un puesto político en Arroyo Seco no es ninguna ciencia. A saber, le acercamos el primer manual para organizar una exitosa campaña y obtener resultados que dejarán boquiabiertos a sus opositores.
  1. Conforme una lista con vecinos bien reconocidos de cada barrio de la ciudad. Que no le falte un vecino del Barrio San Francisco o Nasurdi, que es donde vive más gente, y por sobre todas las cosas coloque a una tía o prima para cumplir con el cupo femenino.
  2. Prometa que no pondrá familiares en caso de ganar, aunque sepa muy bien que a quien primero acomodará en un puestito será a su hermano, sobrino, tío, amigo de su hijo, yerno o al hijo de su vecina Chola.
  3. Reúna un par de jóvenes en su local partidario. Los amigos de su hijo siempre vienen bien, aunque deba satisfacerlos con unos choripanes y unas cervezas. Alguno de ellos le ayudará a doblar votos, otro le armará un coqueto Excel para el centro de cómputos y otros saldrán a colocar pasacalles.
  4. Tome la delantera colocando los carteles en los postes de luz sobre los canteros centrales de calle Independencia. El que primero lo haga, demuestra que lo pensó suficiente. Eso sí, colóquelos bien derechitos, a fin de que puedan leerse lo más cómodo posible por los conductores que pasen por el lugar.
  5. También sea el primero en colocar una foto suya en una gigantografía en la esquina de 1 de Mayo e H. Yrigoyen.
  6. Esté presente en todos los últimos actos cívicos que se desarrollen antes de los comicios. Eso hablará de que es un ciudadano interesado en la patria y en la cultura. Simule cantar el himno aunque no lo sepa y termine regalándole una manzana de pororó a un niño humilde ante los ojos de algunos vecinos, que hablarán muy bien de usted.
  7. Diga alguna frase disparatada. Por lo general, las pavadas que se dicen dan más resultado en los comicios que aquellos que sólo repiten un discurso político.
  8. En su discurso, anímese a levantar la voz. Eso indicará que es una persona con personalidad y que no tiene miedo de decir lo que piensa, aunque cuando llegue a su casa tenga que agachar la cabeza luego de un grito de su amada esposa.
  9. Trate de que sus pasacalles no contengan errores ortográficos ni letras todas amontonadas, porque nadie las podrá interpretar.
  10. Prometa cambios para la seguridad y el hospital. Siempre son el caballito de batalla en los debates televisivos. Hable de que hará gestiones para traer más policías y que mejorará la salud con mayores profesionales en el nosocomio. Aunque usted sepa muy bien que eso jamás lo cumplirá.
  11. Hágase un hermoso Facebook o un blog publicando sus movimientos y pensamientos de campaña. Aunque ningún adolescente le vaya a dar bolilla a lo que usted hace, tener presencia en la web lo identificará como un hombre amigo de la tecnología, aunque en verdad no sepa ni siquiera usar su celular.
  12. Alquílese un local en el centro de la ciudad. Compre un par de mesas de plástico blancas y algún que otro tablón para montar su mesa, donde se doblarán votos. Prepare su padrón aunque nadie le vaya a consultar dónde tiene que votar y recuerde abonar el alquiler del mismo al cierre del acto eleccionario, pese a que no haya ganado.
  13. Diga que usted es gente de cambio. Aunque luego termine haciendo lo mismo que hizo el anterior político, prometer cambios siempre cae bien a la mayoría de los votantes. 
  14. Hágase amigo del director de algún medio de comunicación. O prométale un puestito en caso de llegar a ganar. Así se asegura su presencia en ese medio.
  15. Cuando gane tiene los dos primeros años para criticar al político saliente diciendo que no paran de pagar deudas, y los otros dos años siguientes úselos para hacer campaña para la re-elección.
  16. Salude a todo el mundo. Cuando camine, conduciendo, entrando a un lugar… Sea donde sea reparta saludos, sonrisas y abrazos. Tolere los abrazos de quienes están traspirados y siempre diga que necesita de su ayuda.
  17. Encomiéndese a Dios y mucha suerte.



 Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 22/09/2012

sábado, 15 de septiembre de 2012

PERROS


La seño de cuarto grado le pidió a sus alumnos que realicen una redacción sobre los perros en Arroyo Seco. Así fue como Adriancito, de nueve años, realizó los deberes:
“Voy a escribir sobre mi perro. Se llama Lázaro y ladra cuando tiene hambre. Lo encontramos en el barrio Güemes porque ahí es donde la gente tira a los perros cuando no los quiere. Bueno, sobre mi perro no puedo escribir más porque es muy vago y se la pasa todo el día durmiendo. Entonces voy a elegir al perro de mi vecino. Se llama Tomás y es un perro policía, aunque nunca tiene el uniforme puesto.
Mi vecino lleva a su perro de Gallo. Yo no lo llevo al mío de Gallo porque mi papá dice que es justicialista y que no los puede ni ver a los radicales. Al final, no entiendo qué tiene que ver mi perro con la política… Pero de todas maneras, cuando mi perro Lázaro se enferma lo llevamos de Rabitti. Al perro de mi vecino tampoco le gusta bañarse y tiene una cabeza de donde le salen dos orejas y una boca.
El otro día caminando por la galería San Jorge encontré un perro negro que le dicen Cartucho, porque escuché a una señora que lo llamaba para darle de comer. Y creo que es un pastor inglés, porque va a una iglesia evangélica… Por lo que me dijeron.
Mi prima tiene una perrita que se llama Melissa. Dice que le puso ese nombre porque así se llama la piba que le robó el novio. De todas maneras, la perrita no ladra nada y cuando hace frío tiene puesto un chaleco que le tejió mi tía… Aunque lo usa muy poco, ya que cuando pasa entre las plantas, se engancha y termina otra vez sin ropa. Entonces mi prima la agarra, le da besos y a veces la lleva al negocio de la esquina de la plaza San Martín para que ella misma se elija la ropa que se va a poner.
Mi abuela tiene un perro que se llama Sultán. Es medio vago como el mío pero este ladra y a veces le lleva las pantuflas a mi abuela. Aunque es medio sucio porque bebe de la pelela de mi nona, pero creo que no se da cuenta de lo que toma. Es un perro que tiene seis lados: dos costados, de frente, de atrás, de arriba y de abajo. De la parte de atrás le sale la cola, que siempre mueve cuando mi abuela le da la comida.
El otro día fuimos a un casamiento y delante de la novia iba un perro que entró a la iglesia. Llegó adonde estaba el cura y ahí se sentó a rascarse las pulgas. Un monaguillo le tiró un poco de agua, creo que era agua bendita, y creo que el perro estaba poseído porque salió gritando hacia afuera. Igual la novia se casó y nadie se acordó del perro, que se quedó durmiendo cerca del jardín de infantes.
Cuando fui con mi papá a pescar al puerto encontramos diez perros. Uno de ellos me quiso morder, entonces mi papá le tiró unos huesos y el perro prefirió más el hueso que mi pierna. Después le dimos de comer a otros que estaban en el lugar pero cuando yo me quise traer uno a mi casa, mi papá me dijo que no porque Lázaro lo iba a morder. Así que no lo traje aunque sabía que mi perro no lo iba a morder porque es muy vago y no busca pelea con nadie.
Mi amigo tiene un perro chihuahua. La madre lo lleva a pasear a la placita cerca del anfiteatro y el perro no entiende nada porque no puede subirse ni al tobogán ni a las hamacas. A mi me da vergüenza llevar a Lázaro a esa plaza porque me dijo mi papá que ahí sólo llevan a los perros de raza. Entonces cuando Lázaro quiere pasear me lo llevo al patio y ahí se queda durmiendo hasta que llora para que lo entren.
También hay un perro en la comisaría. Que no es el comisario. Y siempre se sienta en la puerta donde atienden a las personas porque ahí lo vimos cuando la acompañé a mi mamá a hacer un papel. No sé cómo se llama este perro ni tampoco sé si es policía o ladrón. Para mí es ladrón, porque tiene toda la cara cortada como los ladrones que pasan en la tele. Igual es un perro que tiene cuatro patas y una cola como todos los otros, pero es ladrón y no se porta bien porque no lo dejan salir de ese lugar.
Con mi mamá también encontramos muchos perros en la Municipalidad. Mi mamá me dijo que antes trabajaba una señora en ese lugar que les daba mucho amor y los dejaba dormir en el sillón del intendente. Y los perros siguen ahí, se ve que se acostumbraron a ese lugar.
Cuando miramos televisión mi papá dice que algunos cantan como perros. Yo nunca escuché a mi perro Lázaro cantar ni tampoco aparecer en televisión, pero igual hay muchas cosas que no comprendo cuando mi papá dice también que hay famosas que son gatos. O sea, creo que la televisión está llena de animales… Pero animales diferentes a los que tenemos en casa.
Mi perro come de todo. De todo lo que sobra, porque mi mamá dice que no piensa comprarle comida de esa que venden en los almacenes. Que un perro es un perro y tiene que vivir como perro. Igualmente Lázaro no se hace drama y come. Y no lo puedo tocar cuando está comiendo porque muerde. Y no le gusta la polenta parece. A mí tampoco me gusta pero la como igual.
Y no sé qué más escribir sobre los perros en Arroyo Seco. Así que acá termino mi redacción.”


La Posta Hoy - 15/09/2012

sábado, 8 de septiembre de 2012

INVERTIR EN LA CIUDAD


Por irregularidades en su planta, la Municipalidad ganó a una empresa de Arroyo Seco un millonario juicio. Y para invertir ese dinero, el gobierno de turno convocó a todos los habitantes mayores de edad a una reunión en el Salón Dorado para que aportasen ideas o propuestas.
Cientos de vecinos se hicieron presentes en la convocatoria. Algunos con interesantes ideas que expondrían a las autoridades y al resto de los vecinos, y muchos simplemente de chismosos. Quedaba bien en claro que luego el Ejecutivo decidiría qué propuesta llevar a cabo.
Un abuelo con galera y bastón pidió la palabra y propuso que se construyera un barrio con una inversión inicial ganada en ese juicio, y el resto para que abonen los adjudicatarios de las viviendas. Varios aplaudieron esa idea, aunque algunos sospecharon de la identidad de ese hombre… Supusieron que debajo de esa galera había un concejal encubierto, que buscaba su propio rédito.
Una docente fue la siguiente en hablar. Propuso crear un jardín de infantes municipal, dado la gran cantidad de niños que pierden el año por quedar afuera de la inscripción. Otros vecinos ovacionaron la idea, aunque no faltaron los que comenzaron a criticar a los docentes argumentando que con feriados, paros y otros motivos, cada vez tienen menos ganas de dar clase.
Después fue el turno de un político. Se trató de un militante que elección tras elección se postula, pero nunca llega a ganar. Planteó que lo más correcto sería construir una granja para tratar con los menores delincuentes. Allí fue cuando decenas de vecinos se manifestaron en contra de la idea, planteando que lo mejor era meterlos presos directamente, “o molerlos a cintazos” – propuso el viejito de la galera.
Una mamá propuso invertir en la plazoleta de la estación, colocando nuevos juegos y poniendo en funcionamiento el carrusel. Hasta manifestó que era necesario un espacio verde para que las quinceañeras y novios se saquen fotos, ya que no hay otro más que el Club Central. Pero muchos se opusieron a la idea, simplemente porque expresaron que los romperían y todo quedaría en la nada.
Finalmente apareció un hombre de saco y corbata, que con maqueta en mano propuso construir enormes puentes que unieran los tres ingresos a la ciudad; “con estas carreteras un vehículo que sale en Kennedy y la ruta estará en el Cristo en dos minutos” – argumentó. Las tres carreteras se unirían sobre el centro de la ciudad y de esa manera se reduciría el gran congestionamiento que se produce en horas pico en el centro de Arroyo Seco. Además, lo más interesante de la propuesta era que el material para su construcción y la mano de obra sería toda de la ciudad; “esto es como llevar a Arroyo a la altura de las enormes carreteras con las que cuenta Capital Federal, o las megaciudades del exterior” – manifestó este señor.
La propaganda del empresario convenció a todos los presentes que, puestos de pie, aplaudieron la moderna idea. Y finalmente el Ejecutivo contrató a este empresario para la construcción de esos puentes carreteras, además de otros servicios que ofrecía, como monitoreos con cámaras y recicladora de basura.
Al mes, unas enormes columnas de cemento se levantaron en los tres ingresos de la ciudad. Allí estuvieron el gobernador, las autoridades locales, vecinos y medios de comunicación para la puesta en marcha de tan majestuoso proyecto. Hubo sándwiches de miga y gaseosas para todos, inclusive se disfrutó de un show de fuegos artificiales. Como si fuera poco, el empresario se sacó fotos con el intendente, concejales y la máxima autoridad provincial.
Pero aunque la Municipalidad abonó el total de la obra al magnífico empresario, esta no avanzó más allá de las columnas. Pasaron días, semanas, meses y años… Y jamás se supo qué fue lo que ocurrió con esta inversión. Jamás hubieron puentes carreteras y las columnas sólo terminaron sirviendo para que los enamorados plasmen sus graffitis.
Cambió de gobierno y aunque se hizo una auditoría, nunca se supo qué pasó con ese dinero. La cuestión es que los vecinos se quedaron sin sus puentes y este empresario, según se comentó, se fue a vivir a Suiza como un duque. Después de todo, invertir en Arroyo Seco no es muy difícil… De allí a que se vean los frutos de tal inversión es otra cosa.



Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 08/09/2012

sábado, 1 de septiembre de 2012

LA PAZ DE JULIA


“Sus problemas radican en su continuo estado de nerviosismo” – le expresó el psicólogo a  Julia, una joven de Arroyo Seco con ganas de disfrutar de la vida pese a las adversidades; “mañana cuando se levante trate de estar todo el día tranquila… En paz.”
Y luego de la recomendación del especialista, ella le abonó los cuatrocientos pesos de consulta y se fue a su casa. Se acostó y se propuso enfrentar el día siguiente con optimismo y la mayor tranquilidad que podía dar. Se despertó a las nueve con el despertador de su celular. “Tranquila y en paz” – se determinó. Se baja de la cama y coloca su pie izquierdo justo en la caca que su cachorrito había depositado en el dormitorio. Y cuando intenta tomar el celular, toca sin querer el vaso de agua de su mesa de luz y lo vuelta plenamente sobre su Nokia 6131.
Allí, con mucha paciencia, desarma el equipo para que se seque. Saca su perrito al patio y con una hoja de La Posta junta el excremento. Por esas cosas de los diarios, el dedo índice perfora el papel haciendo penetrar su delicada uña en la caca, que finalmente deja en el cesto de basura. Ya en la cocina, cuando se dispone a desayunar, encuentra una carta documento del banco que le informa de acciones judiciales por el atraso de pagos de su tarjeta.
Cierra sus ojos mientras lee la carta y respira profundamente. Como si fuera poco, cuando intenta poner el agua caliente de la pava en su pocillo se la arroja en parte sobre sus dedos, obligándola a poner su mano bajo la canilla y luego untarse pasta dental para frenar el ardor. Pero el día recién empezaba.
En su cuarto se dispone a vestirse para realizar unos trámites cuando encuentra su blusa favorita completamente mordisqueada por su can. La deja sobre la cama, vuelve a respirar para continuar con su clima de paz, y se viste. Al salir se encuentra con una de las ruedas de su bici desinflada. Se toma el tiempo para inflarla y sale, pero a media cuadra se le sale la cadena. Intenta ponerla pero, aunque se ensucia los dedos, no lo logra, y decide regresar el rodado a su casa para irse caminando.
Antes de bajar a la calle para cruzar en dirección a la Plaza 9 de Julio, un auto dobla en la esquina sobre un charco, provocando que el agua ensucie su pantalón. Se seca un poco con su pañuelo y finalmente camina hacia la plaza, a escasos segundos de que un auto frenara muy cerca de ella. Ya en la plaza una jauría la corre y un perro logra prendérsele a su pierna izquierda, ocasionándole una pequeña herida, y arrancándole además un pedazo de jean.
Llega al banco. Se encuentra con que tiene que hacer una cola de una hora con el objetivo de pagar un impuesto. Y cuando llega su turno se da cuenta de que perdió su monedero, probablemente cuando tuvo que correr en la plaza. Saluda al cajero y aunque regresa por el lugar donde fue, no la encuentra. Llega a su casa y cuando se dispone a ingresar, la llave se le rompe en la cerradura. Con mucha paciencia toma su celular y llama a un cerrajero, que aunque le dijo que iría en diez minutos, tarda una hora.
Finalmente ingresa. Abona al cerrajero y se dispone a pegarse una ducha. Se encuentra con que un problema en el calefón la obliga a bañarse con el agua bien fría, pero de todas maneras no le queda otra que enfrentar la realidad con mucha tranquilidad. Llega a la parada de colectivo a fin de ir a estudiar a Rosario.
El cole que debía pasar en quince minutos se demora más de cuarenta. Y cuando pasa, al ir totalmente lleno, no la sube. Espera media hora más para finalmente subir al ómnibus, que a la salida de Arroyo Seco termina rompiéndose frente al Club Rosario Central, y obliga a los pasajeros a tener que esperar otra media hora más para hacer el trasbordo.
Cuando llega a su facultad ya es el momento de regresar. Saca fotocopias de unos apuntes y se dirige a la parada. Cuando sube al colectivo descubre que olvidó su celular en el mostrador de la librería. Llega a su casa, enciende la luz ocasionando que la bombilla explote y sin querer, tropieza con el cachorro cayéndose al piso.
Se levanta. Saca a patadas al perro al patio. Rompe en pedazos la carta documento que seguía sobre la mesa. Arroja un plato al piso. Revolea su campera sobre la cama. Desparrama todas las fotocopias de su carpeta en toda la cocina y con una escoba en mano, golpea y rompe todas las lamparitas. Y con mucha fuerza, desarma su cama incluyendo su almohada, que se parte en pedazos.  
Se tira sobre la cama casi enloquecida, aunque en ese instante alguien llama a su puerta. Vuelve a respirar profundamente, se incorpora, se peina y atiende. Una amiga le devuelve la billetera que encontró en la plaza:
“…y me llamaron de tu celular que lo encontraron en la facultad, mañana te lo van a devolver” – le informa su amiga, que no salía del asombro al encontrar la casa sin luz y completamente desordenada. “¿Estás bien, Julia?”.
Más aun, luego descubre que la carta documento del banco tenía una dirección errónea y estaba dirigida a otra persona.



 Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 01/09/2012