“Llegó a la ciudad un servicio preferencial para gente
preferencial” – así comenzó a difundirse el slogan de la nueva empresa que
abría sus puertas en Arroyo Seco. Un empresario abrió la primera agencia de
remis cinco estrellas, solo con vehículos último modelo y con dos C3, un Audy y
una limusina entre su flota, todos con vidrios polarizados. Antes de abrir la
empresa, la selección de los choferes se hizo anotando a jóvenes de 25 a 35
años con título secundario, manejo fluido del inglés y presencia. Y para la
inauguración, allí estaban los doce choferes seleccionados vistiendo traje para
las cámaras de televisión.
Con la habilitación municipal correspondiente, este
servicio ejecutivo tenía un costo de $20 la bajada de bandera. Los viajes
podían abonarse con tarjetas de debito o crédito y era exclusivo para clientes
que estaban registrados previamente en la agencia. Así fue como una noche, doña
Iginia llamó a la agencia pidiendo un vehículo con el que llegó a la casa de su
amiga Clementina descendiendo de la mano del chofer como Mirta Legrand en la
novela. Su amiga se murió de envidia, pero finalmente pasaron la noche jugando
al chinchón como eternas amigas.
Además resultó ser
una agencia bien eficiente en cuanto a la prontitud del servicio solicitado.
Todos sabían que aunque lo iban a pagar más caro, luego de llamar y en menos de
cinco minutos, tenían asegurado el vehículo frente a su casa. No como muchas
telefonistas que dicen enviártelo en cinco minutos o quince, y el auto llega en
media hora.
- Buenas noches… ¡usted se ha comunicado con Remis
Ejecutivo! ¡Indique, por favor, la dirección donde necesita de un vehículo!
- En la puerta del Cementerio, por favor.
- Bien señora. Ya tenemos identificado su número así que
preguntaremos por usted al llegar el lugar. En cuatro minutos nuestro vehículo
estará en el lugar, y en caso de producirse demoras, por cada minuto que
nuestro coche se atrase, se lo descontaremos del costo que usted abonará.
Y en tres minutos, una limusina llegaba al ingreso al
cementerio retirando a la clienta que no terminaba de guardar el celular en su
cartera y se disponía a subirse al remis de la mano del joven chofer. La señora
se acomodaba en el asiento y comenzaba a escucharse la música de su interés.
Las quinceañeras directamente contrataban un remis de
esta agencia para salir de su casa, sacarse fotos y llegar al salón de fiesta
con mucho glamor. Esa era la ventaja de ser una remiseria que siempre tendría
un auto disponible para cualquier servicio que fuese solicitado, aun en los
días de lluvia donde, como siempre ocurre, ninguna de las otras remiserias
tienen autos.
En un principio no faltaron las críticas de ser un
servicio muy caro. Pero al tiempo, sea por prontitud, por eficiencia o
simplemente para lucirse delante de las chusmas del barrio, cada vez más fueron
los vecinos que apostaron a este lujo.
Así es como una abuela del Centro de Jubilados fue a
registrarse como clienta y le dieron una planilla donde solicitaban: Nombre y
Apellido, Teléfono, Dirección, Preferencia de Horarios para el servicio, Número
de tarjetas y Música favorita. Al día siguiente, llegó al jardín El Nogal para
participar del coro de abuelos en un C3 y escuchando a Los Iracundos.
También la empresa tenía todo previsto en cuestión de
seguridad. El día que se subió un muchacho armado para robarle al chofer, el
vehículo se detuvo en el mismo momento que el supuesto cliente se ubicaba en su
asiento ya que detectaba un arma dentro de la unidad. De inmediato, el chofer
dio aviso a la policía con un botoncito junto al volante y el joven fue
detenido por unos agentes.
Una joven dejó con la boca abierta a sus compañeras,
cuando descendió de la limusina frente a la empresa Grimoldi a las seis de la
mañana tal cual Susana Gimenez con Jazmin en brazo. Y una señora abonó 32 pesos
para trasladarse por quince cuadras hasta el Hospital en un Audy… eso sí, luego
protestó de que quisieran cobrarle un bono contribución en el nosocomio.
No tardaron en aparecer las quejas de las otras
remiserias que se vieron afectadas negativamente por este servicio. Otra
agencia entró en competencia promocionando viajes con vehículos solo conducidos
por chicas 90-60-90 y otra, ofreciendo un sistema de puntajes por cada servicio
utilizado con la finalidad de poder canjearlo por electrodomésticos y muchos
premios.
Pero esto no freno el uso de este ejecutivo servicio. Muy
pronto, con la aprobación de los concejales, se creó a lo largo de la calle San
Martín y Belgrano un carril exclusivo para estos coches y colectivos interurbanos.
A todo esto, la agencia incrementó enormemente la flota hasta que finalmente
apareció en la ciudad, otra agencia similar… como siempre ocurre en Arroyo
Seco: ningún negocio es interesante hasta que uno lo demuestre y de pie a que,
luego, varios empresarios hagan lo mismo.
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 30/06/2012