sábado, 27 de junio de 2015

DT DE MUJERES – parte II


Frente a unas treinta chicas jugadoras amateur, Álvarez informaba el equipo oficial. Unas treinta mujeres del barrio se habían dado cita esa tarde en el potrero con el sueño de integrar el plantel, pero el Dt las había visto jugar y sin más acotaciones, estaba dispuesto a trabajar solamente con las mejores. Y llevando el anotador frente a sus ojos, comunicó el conjunto que incluyó a su amada esposa en la posición de delantera.
“Bueno… nos encontramos mañana; ahora nada de jugar y vayan a descansar” – indicó Álvarez retirándose de la cancha. Pero sus jugadoras, no conformes con recibir órdenes de ningún hombre improvisaron un picadito: “ni mi marido me da órdenes, ¡que no piense Álvarez que le voy a hacer caso!” – murmuró una de las mujeres a su compañera mientras hacían rodar la pelota. A los cinco minutos, esta misma saltaba para cabecear la pelota y al caer, golpeaba con sus pechos, en la cara, a una compañera provocando su desmayo.
Ya en su casa, Álvarez planificó alguna táctica de entrenamiento ante la mirada de su esposa que terminaba de preparar la masa para los fideos caseros. “¿Y querido, cómo juego yo?” – le preguntó con el palo de amasar en sus manos. El Dt optó por resguardar su vida diciéndole que era lo más parecido a Messi que había visto en su historial deportivo, “amor… ¡sos un crack!” Pero la mujer siguió con su trabajo: “Seguro que me mentís para quedar bien” – manifestó. Álvarez quedó sin palabras.
A la tarde del día siguiente, el flamante entrenador llegó al potrero donde una de las jugadoras terminaba de colocar al costado del arco, un potus. “Esta cancha necesita más vida” –le manifestó la señora que vestía una camiseta de Rosario Central a su entrenador quien sabía que ante el primer pelotazo la planta no habría de sobrevivir en ese lugar. Y comenzaron a llegar las demás jugadoras, entre las cuales se encontraba Ángela que trajo la nueva a su Dt: “Rita no jugará más porque ayer quedó desnucada al recibir un tetazo de la Yuli”. Álvarez quedó desconcertado pero no habiendo otra alternativa llamó a una mujer que se encontraba detrás de los alambrados. invitándola a que se sume al equipo.
Pero antes de que la nueva integrante se sumara a la cancha, su mujer se le acercó al Dt: “¿Por qué la elegiste a ella? ¿Es acaso más linda que yo? Seguro que por eso la elegiste a ella” – le recriminó. Álvarez se agarró la cabeza sin poder defenderse en primeras instancias hasta que su amada se sumó a la corrida de las demás muy enojada. Y cuando ya hubieron precalentado, les pidió que se sentaran en semicírculo para dar una charla táctica antes del partido.
Álvarez siempre de pié no lograba iniciar su charla dado que sus jugadoras no emitían silencio. Optó por hacer sonar su silbato logrando callarlas pero antes de comenzar a hablar, la última incorporación al plantel saludó con sus manos y se retiró ante la mirada de todas. Y antes de que el Dt pregunte el motivo de su ida, una de las jugadoras le indicó que se retiraba por problema femenino: “profe, no podrá seguir corriendo, así que se retiró”.
“El domingo tenemos un amistoso pero necesito que no haya ninguna baja más en el equipo o hasta acá llego yo” – manifestó Álvarez muy seria ante la mirada de sus jugadoras; “conseguí un partido con un equipo de Fighiera así que necesito que todas se pongan las pilas.” Fue allí que antes sus palabras, algunas lagrimearon viendo que se encontraban frente a una oportunidad histórica de sus vidas y muy esperada. “Yo pensé que nunca iba a jugar un partido” – expresó Yuli mientras secaba sus lágrimas aunque al rato el Dt le informó que no estaba convocada para el encuentro.
Pero Yoli no se conformó con retirarse del potrero algo triste sino que convocó a un par de amigas para hacer una manifestación detrás del alambrado para repudiar la discriminación. “Ni una menos” – comenzaron a expresar algunas chicas frente a la mirada desorientada del entrenador que intentaba explicar el armado del equipo. Pero cuando la presión externa comenzó a aumentar casi rozando la violencia en el lugar, Álvarez no pudo escapar de la situación y tuvo volver a incorporar a Yuli ante el aplauso de las manifestantes.
Y para cuando el equipo inició un partido informal de práctica, nuevamente su mujer se le acercó para cuestionarle: “¿Por qué volviste a elegir a Yuli? ¿Acaso es más linda que yo?”. Fue allí cuando su amada pegó el portazo y se retiró del predio ante la mirada del Dt que por el momento se cuestionó por la decisión de haber asumido el compromiso de llevar a ese diferente equipo. “¡Vamos, profe! Confiamos en usted que seremos ganadoras el domingo” – manifestó otra de las jugadoras que intercambiaba pases con su par.
 La práctica terminó y Álvarez tomó sus pelotas para irse en dirección a su casa. Llegó y para su sorpresa, las cosas no eran las más esperadas.

(continuará)

 La Posta Hoy 27/6/15

sábado, 20 de junio de 2015

EL DT DE MUJERES – parte I


A Álvarez, con cuarenta años y ya alejado del futbol amateur, le llegó lo que parecía ser una interesante oferta deportiva. Su mujer junto a un par de sus amigas, le pidieron que las prepare como DT de un flamante equipo de futbol femenino. Primero se negó considerando que ya había pasado su tiempo de correr alrededor de una cancha y lo único que quería por estos tiempos, era descansar y mirar el soccer desde su casa. Pero aquella noche no le quedó otra que decir que sí cuando su esposa enojada durmió del otro lado de la cama dándole la espalda.
Así fue como Álvarez se puso la responsabilidad en sus hombros y su esposa se encargó de juntar a vecinas y amigas del barrio y comenzaron con el entrenamiento. Por aquellas noches, no quiso compartir nada de su nueva tarea con sus compañeros del bar La Tablita, puesto que sabía que se le iban a reír. Pero llegó al bar Mendieta, cuya señora también estaba en el seleccionado, y a los gritos lo felicitó por el desafío. Y todos los que estaban junto a él en la mesa, lo miraron.
“Vos estás loco, Álvarez, ¡cómo se nota que te gusta renegar!” -  manifestó uno de sus compañeros que por años compartían las charlas nocturnas de bar. “No es nada de otro mundo” – trató de defenderse Álvarez ante el consejo de algunos amigos que le pidieron a que desista de la tarea. Solo uno, Mendoza, se le acercó para estrecharle la mano y ponerse a su disposición: “contá conmigo, Álvarez. Y más si llegas a necesitar algún masajista o preparador físico.”
Al día siguiente, en el potrero del barrio, Álvarez llegó alrededor de las catorce horas esperando el arribo de las jugadoras. Por momentos se apoyó en el arco pisando la pelota sin más que cuatro niños que hacían un picadito entre ellos. Pero cuando ya estaba por retirarse del predio, comenzaron a llegar unas treinta chicas, entre ellas su esposa, vestidas como jugadoras profesionales: con camisetas de Boca, de River, de Independiente y dos con remeras de Hello Kitty. “Rajen de acá que ahora vamos a entrenar nosotras” – corrió una de ellas a los niños que huyeron despavoridos mientras se alzaba las medias y comenzaba a calentar los músculos de sus piernas.
“Bueno…” – manifestó Álvarez ante la mirada de su plantel que estaba muy dispuesto a recibir las primeras órdenes del entrenamiento; “vamos a comenzar a correr alrededor de la cancha.” Las chicas se miraron entre sí y su esposa tomó la voz como capitana, “querido, queremos jugar primero un partido… no queremos correr, no estamos en condición para eso.” Fue allí que entonces Álvarez dejó la pelota a un lado e indicó que se iba a retirar del predio y abandonar la tarea, sino acataban sus órdenes. Entonces las chicas comenzaron a correr aunque, algunas, renegando de la situación.
Luego de unas diez vueltas las chicas se sentaron en semicírculo ante la mirada del técnico que ahora tenía el primer desafío: armar dos equipos para verlas jugar y terminar luego, seleccionando a las titulares. “No, yo con ella no juego porque es un queso”; “Con ella ni loca juego, porque es bostera”, “Yo quiero jugar con la Zulma porque somos primas” – éstos y muchos planteos comenzaron a surgir entre ellas casi como en un interesante debate de la ONU. “Acá los armo yo” – puntualizó el DT dejando boquiabierta a más de una.
Ya conformado los dos equipos y quedando algunas pocas a un costado como suplentes, las chicas acomodaron sus vestimentas y se ubicaron en las posiciones que Álvarez les indicó. “Yo voy de nueve o no juego nada”- le pidió su mujer de manera sutil sin que nadie los escuchara. Así que ubicó a su amada como delantera y tras el pitazo, comenzó a rodar la pelota ante la mirada de los vecinos que se arrimaron al potrero para presenciar el encuentro.
El partido se desarrollaba con normalidad ante la mirada del técnico que tomaba anotaciones y hacía movimiento de jugadoras para evaluar sus posiciones finales asegurando el buen desempeño. Años atrás había entrenado unos equipos de las infantiles de un importante club de la ciudad; pero se daba cuenta que esto era diferente… aquí había garras que debía limar para llegar bien lejos incluso con mucha pasión hasta el punto de festejar un gol saltando abrazadas entre compañeras y correr luego a gritarlo contra el alambrado que las separaba de los espectadores.
Entre el público estaba el marido de Ángela, defensora de uno de los equipos; quien sutilmente se acercó al alambrado para alentar a su esposa que se preparaba para sacar un tiro de esquina. “Mi vida, mi sol… pateá al medio, dale” – la alentó. Pero en cuestión de segundos, Ángela dejó el balón quieto en el piso y se acercó al área del arco para  empujar a una jugadora del equipo contrario: “¿Qué haces mirando a mi marido?” –le preguntó y su empujón provocó la pelea entre todas las jugadoras que terminaron tomadas de sus cabellos. Incluso la esposa de Álvarez estaba montada sobre otra jugadora mientras la golpeaba en la cabeza. Y allí a pocos metros, estaba el Dt haciendo las últimas anotaciones y formando el equipo final.
Cuando Álvarez, que nunca se mostró conmovido por la violencia, pitó las chicas soltaron el cabello de sus compañeras, se acomodaron la ropa y se presentaron frente a su entrenador. En el área no quedaba más que la polvareda y mechones de cabello. Y ante la mirada del DT, las jugadoras optaron por estrecharse sus manos en demostración de unidad femenina: “Voy a anunciar el equipo” -  dijo el técnico, “esto recién empieza.”

(continuará)

La Posta Hoy, 20/06/2015

sábado, 13 de junio de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: últimas horas


- doctora, no sabe lo nervioso que me encuentro faltando tan pocas horas para los comicios.
- sí, supongo que debe estar bastante nervioso. Pero bueno, recuerde que lo que no hizo hasta ahora para captar la atención de los votantes, será imposible que pueda hacerlo en las siguientes horas.
- por eso es que como retoques de mi campaña les pedí a mis colaboradores que hicieran cadenas de sms y watsapp a mi favor, incluso les regale un par de cargas virtuales para que envíen mensajitos a sus contactos. Así que no le extrañe doctora que mañana a las siete horas le llegue a su celular un mensaje motivándola a votarme.
- esperemos que no, lo más probable es que a esa hora aun esté durmiendo…
- entiendo, por eso lo enviamos para que la gente decida su voto con el desayuno. Son los últimos recursos como subir publicaciones en Facebook hablando de mis propuestas y de mis acciones de campaña. Todo el equipo que tengo a mi lado fue invitado a subir en sus muros postales de mi campaña y etiquetar a los periodistas y medios de comunicación para llegar a la mayor cantidad de personas posibles.
- aunque en las redes sociales no hay filtros de veda electoral, creería que es bueno respetarla para dejar a los votantes el tiempo de meditar sobre su voto… ¿no le parece?
- ¿usted dice?
- sí, es veda electoral.
- entonces le tendré que pedir a mi gente que aborte una panfleteada que tenía preparada para la madrugada de hoy, difamando a mi contrincante.
- pero eso no está bien, señor candidato. Usted debió ganarse la aceptación de los votantes no difamando a su opositor sino haciendo una buena campaña de acciones positivas.
- tiene razón, doctora. Ahora que lo pienso mejor, esa panfleteada me puede jugar en contra.
- no solo eso, sino que hoy con la cantidad de cámaras que hay en la ciudad fácilmente podrán determinar el origen de esos panfletos y las cosas se le complicarían.
- ese no es el problema, ya me pasaron el dato de las cámaras que no funcionan y de las que funcionan, me indicaron cuál es el radio que capta el ojo de la misma… así que usaría esos recursos para no ser detectado a la hora de arrojar esos panfletos por la ciudad.
- insisto, no me parece bueno terminar una campaña electoral ensuciando a un contrincante.
-  es que estoy desesperado por captar el voto de la gente, doctora. ¿Usted me entiende? –me hubiera gustado tener unas semanas más para hacer nuevas actividades y traer más donaciones para las personas e instituciones de la ciudad. Regalamos de todo pero me doy cuenta que faltan muchas personas a las que no llegue todavía con mi publicidad.
- le recomiendo que se tranquilice… ya faltan horas para conocer el resultado de la elección popular, difícil que hoy con los últimos recursos que me mencionó vaya a modificar enormemente la decisiones de la mayoría. Prepárese para cualquier resultado de mañana: si gana, festeje; y si pierde, agradezca igual a sus votantes y felicite al ganador.
- Sí, claro. Eso ya lo tengo asumido. Si pierdo, cosa que no creo, iré a saludar a mi opositor como una persona de buena educación y si gano, festejaré con bombos y platillos junto a mi gente. Ya encargué cientos de sándwiches, gaseosas y empanadas para los que se acerquen a mi local partidario.
 - ¡qué interesante!
- el problema, estoy pensando, es qué voy a hacer con esas cosas en caso de que pierda. Porque si me toca perder, no quedará a mi lado más que cinco o seis personas que me bancaron a muerte y nadie me vendrá a saludar. Estoy pensando comprar esas cosas para el festejo bajo condición de que pueda devolverlas en caso que no las necesite.
- de ultima, si pierde igual puede compartir un lunch con su gente en agradecimiento por el aporte a su campaña y no tendrá que devolver ningún alimento.
- ¿usted cree? Mire que en caso de perder, no nos van a quedar ni las ganas de ingerir siquiera una empanada. Pero bueno, no me queda otra que esperar a mañana… aguantaré mis nervios hasta que se conozcan los resultados de lo que finalmente la gente elija.


La Posta Hoy, 13 de Junio

sábado, 6 de junio de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: el ayudante


- ¿cómo se siente señor candidato, faltando tan poco para los comicios?
- a decir verdad, doctora, estoy muy confiado. Según la última encuesta, estoy tres puntos sobre el segundo. O sea, tengo la seguridad que ganaré.
- ¿sí? ¿Y son creíbles los datos de la consultora?
- bueno, no es ninguna consultora la que realizó la encuesta. Fue hecha por uno de mis ayudantes… diría una de mis manos derechas en esta campaña. Algo así como lo más parecido a un ángel que me envió el Señor para darme una mano en todo… pensar que un día apareció así como de la nada y me aseguró que me llevaría a ser el ganador de las elecciones.
- ¿Es quién financia su campaña?
- no necesariamente. No puso un peso en mi campaña pero me acercó a personas que sí lo hicieron. Fue así como un puente de vida que me acercó a los buenos y dadivosos que creyeron en mí y hasta el día de hoy me acompañan a sol y sombras. Sin ese ayudante, no hubiera conocido a estas personas. Se trata de un ayudante con contactos que nunca hubiera conocido.
- ¿Qué más ha hecho ese ayudante?
- muchas cosas, doctora. Le debo casi la mayoría de las ideas de mi campaña. Un día llegó a mi local partidario y me dijo “hay que hacer tal cosa”; primero no me convencía la propuesta pero cuando la puse en marcha me di cuenta que fue el camino para llegar a muchas nuevas personas de los barrios más carenciados, que incluso ni siquiera conocía antes de ser candidato.
- que bueno…
- me acompañó en los barrios, fue mi escolta cuando visité los medios de comunicación y en más de una oportunidad, me presentó gente que ni siquiera sabía que vivía en Arroyo. Gracias a él, supe que había gente viviendo sobre la vía y muy cercana al arroyo.  En varias ocasiones me apuntaló quién era de tal partido o si estaba conmigo o no, y nunca le falló… tiene buena vista. Pensar que el otro día se me acercó una abuela para consultarme si su nieto votaba y mi ayudante me avivó a tiempo, “ésta está con el otro” – me dijo. Y era cierto, paso al día siguiente por el frente del local opositor y allí estaba esta abuelita tomando mates con el otro candidato.
- o sea, es una persona que creyó en usted desde un principio.
- claro, el es quien me ayudó a tomar la decisión de ser candidato. Le debo a el, esta campaña y por ende, mi victoria asegurada. Se que pudo haber inflado esos números pero creo que los resultados de su encuesta dicen la verdad. Gracias a personas como mi ayudante, uno puede caminar seguro por la vida sabiendo que no caeré en ningún pozo ni me llevaré ningún bache por delante.
- ¿es tan así, señor candidato?
- sí y lo mas probable es que me quede corto. No se imagina cuánta gente llegó a convocar para la inauguración de mi local… aunque su trabajo fue muy silencioso y sin el brillo de los flashes, pero estuvo ahí acompañándome en cada lugar donde tenía que presentar mis propuestas. Lo mas probable es que una vez que asuma termine por darle una de las secretarías más importantes de mi gestión… talvez lo ponga como secretario de prensa o como director en Obras Públicas.
- O sea, ¿usted le devolverá sus favores con un puesto como funcionario?
- bueno, dicho así suena como si mi ayudante se convertirá en un ñoqui más de mi gobierno. En realidad solo lo pondré al frente de alguna secretaría interesante o en todo caso, crearé alguna nueva cartelera para su mando. De todas maneras se que mi ayudante hace todo sin esperar nada a cambio… su humildad le sale por los poros y sencillez, es su segundo nombre. Fíjese que no tuvo ningún problema en subir una escalera cuando tuvo que colgar un pasacalle o de servir unas gaseosas en las reuniones del equipo de trabajo. Eso habla de una persona dispuesta a ayudar a cambio solamente de un puestito… ¡eso sí que es humildad!


La Posta Hoy, 6 de junio