Frente a unas
treinta chicas jugadoras amateur, Álvarez informaba el equipo oficial. Unas
treinta mujeres del barrio se habían dado cita esa tarde en el potrero con el
sueño de integrar el plantel, pero el Dt las había visto jugar y sin más
acotaciones, estaba dispuesto a trabajar solamente con las mejores. Y llevando
el anotador frente a sus ojos, comunicó el conjunto que incluyó a su amada
esposa en la posición de delantera.
“Bueno… nos
encontramos mañana; ahora nada de jugar y vayan a descansar” – indicó Álvarez
retirándose de la cancha. Pero sus jugadoras, no conformes con recibir órdenes
de ningún hombre improvisaron un picadito: “ni mi marido me da órdenes, ¡que no
piense Álvarez que le voy a hacer caso!” – murmuró una de las mujeres a su
compañera mientras hacían rodar la pelota. A los cinco minutos, esta misma
saltaba para cabecear la pelota y al caer, golpeaba con sus pechos, en la cara,
a una compañera provocando su desmayo.
Ya en su casa,
Álvarez planificó alguna táctica de entrenamiento ante la mirada de su esposa
que terminaba de preparar la masa para los fideos caseros. “¿Y querido, cómo
juego yo?” – le preguntó con el palo de amasar en sus manos. El Dt optó por
resguardar su vida diciéndole que era lo más parecido a Messi que había visto
en su historial deportivo, “amor… ¡sos un crack!” Pero la mujer siguió con su
trabajo: “Seguro que me mentís para quedar bien” – manifestó. Álvarez quedó sin
palabras.
A la tarde del
día siguiente, el flamante entrenador llegó al potrero donde una de las
jugadoras terminaba de colocar al costado del arco, un potus. “Esta cancha
necesita más vida” –le manifestó la señora que vestía una camiseta de Rosario
Central a su entrenador quien sabía que ante el primer pelotazo la planta no
habría de sobrevivir en ese lugar. Y comenzaron a llegar las demás jugadoras,
entre las cuales se encontraba Ángela que trajo la nueva a su Dt: “Rita no
jugará más porque ayer quedó desnucada al recibir un tetazo de la Yuli”.
Álvarez quedó desconcertado pero no habiendo otra alternativa llamó a una mujer
que se encontraba detrás de los alambrados. invitándola a que se sume al
equipo.
Pero antes de
que la nueva integrante se sumara a la cancha, su mujer se le acercó al Dt:
“¿Por qué la elegiste a ella? ¿Es acaso más linda que yo? Seguro que por eso la
elegiste a ella” – le recriminó. Álvarez se agarró la cabeza sin poder
defenderse en primeras instancias hasta que su amada se sumó a la corrida de
las demás muy enojada. Y cuando ya hubieron precalentado, les pidió que se
sentaran en semicírculo para dar una charla táctica antes del partido.
Álvarez siempre
de pié no lograba iniciar su charla dado que sus jugadoras no emitían silencio.
Optó por hacer sonar su silbato logrando callarlas pero antes de comenzar a
hablar, la última incorporación al plantel saludó con sus manos y se retiró
ante la mirada de todas. Y antes de que el Dt pregunte el motivo de su ida, una
de las jugadoras le indicó que se retiraba por problema femenino: “profe, no
podrá seguir corriendo, así que se retiró”.
“El domingo
tenemos un amistoso pero necesito que no haya ninguna baja más en el equipo o
hasta acá llego yo” – manifestó Álvarez muy seria ante la mirada de sus
jugadoras; “conseguí un partido con un equipo de Fighiera así que necesito que
todas se pongan las pilas.” Fue allí que antes sus palabras, algunas
lagrimearon viendo que se encontraban frente a una oportunidad histórica de sus
vidas y muy esperada. “Yo pensé que nunca iba a jugar un partido” – expresó
Yuli mientras secaba sus lágrimas aunque al rato el Dt le informó que no estaba
convocada para el encuentro.
Pero Yoli no se
conformó con retirarse del potrero algo triste sino que convocó a un par de
amigas para hacer una manifestación detrás del alambrado para repudiar la
discriminación. “Ni una menos” – comenzaron a expresar algunas chicas frente a
la mirada desorientada del entrenador que intentaba explicar el armado del
equipo. Pero cuando la presión externa comenzó a aumentar casi rozando la
violencia en el lugar, Álvarez no pudo escapar de la situación y tuvo volver a
incorporar a Yuli ante el aplauso de las manifestantes.
Y para cuando el
equipo inició un partido informal de práctica, nuevamente su mujer se le acercó
para cuestionarle: “¿Por qué volviste a elegir a Yuli? ¿Acaso es más linda que
yo?”. Fue allí cuando su amada pegó el portazo y se retiró del predio ante la
mirada del Dt que por el momento se cuestionó por la decisión de haber asumido
el compromiso de llevar a ese diferente equipo. “¡Vamos, profe! Confiamos en
usted que seremos ganadoras el domingo” – manifestó otra de las jugadoras que
intercambiaba pases con su par.
La práctica terminó y Álvarez tomó sus pelotas
para irse en dirección a su casa. Llegó y para su sorpresa, las cosas no eran
las más esperadas.
(continuará)
La Posta Hoy 27/6/15



