Hubo un día
donde el municipio vendió los derechos de las imágenes de las cámaras de la vía
pública a una productora de televisión, convirtiéndo así, a la ciudad, en un
reality show al estilo Gran Hermano. Entonces desde cualquier teve del país,
los hogares podían seguir los pormenores de las calles de Arroyo Seco en un
programa que se emitía diariamente por cable con la conducción de Soledad
Silveyra.
En el primer
programa, la conductora presentó a la ciudad ubicándola geográficamente y
presentando en una decena de pantallas gigantes las imágenes de las diferentes
cámaras. Podía verse cómo un vecino renegaba al no poder cambiar la cubierta de
su auto por calle Libertad, una abuela que conversaba con otra sobre las
novedades del barrio Guemes mientras que, mediante un sistema que leía sus
labios, podía seguirse la charla subtitulada, un operario que salía del trabajo
y antes de llegar a cada limpiaba la bandeja de entrada de mensajería de su
celular, un oficial que entraba y salía de una carnicería con chorizos y sin referencia
de haberlos abonado, y un par de adolescentes que bailaban breakdance en la
plaza céntrica.
Incluso el
archivo permitía seguir la vida diaria de una que otra vecina cuya casa se
encontraba cerca de una de las cámaras. La misma salía a calle alrededor de las
siete de la mañana y regresaba pasada la una de la tarde; se daba por entendido
que era empleada estatal no solo por ese horario de jornada laboral sino porque
era habitual volver a registrarla en las cámaras durante la mañana, en otros
lugares de la ciudad. Cuando regresaba a su casa tomaba sol en su terraza y un
amplio zoom de la cámara registraba las dos horas en que la mujer se bronceaba
y se exponía al astro. A media tarde, desde otra videocámara, se la veía ingresar
al supermercado Dia del que salía con un pequeño changuito, probablemente con
su cena. Eso de las 20 hs, varias tomas dejaban seguir su trote por el
boulevard Mansueto Maiorano y regresaba a su casa para luego sacar a su caniche
a que hiciera sus necesidades en la vereda. Y finalmente, cada noche podía
registrarse la visita de amigas y amigos hasta el instante que ingresaban
dentro de la vivienda y el foco terminaba su trabajo fílmico.
“Ahora seguiremos la vida diaria de otro
vecino” – presentó Silveyra dando lugar a un nuevo video que exponía los
movimientos de un ciudadano de Arroyo Seco cuyo día comenzaba todas las mañanas,
a las once horas. El hombre salía de su casa en un Zanella 50 con una caja de
herramientas visitando otras casas y haciendo service de electricidad.
Regresaba a la hora y se lo observaba por largo tiempo parado fuera de su casa
piropeando a cuanta mujer soltera andaba por su barrio. A media tarde, el
vecino se abastecía de insumos en una casa de electricidad y luego se dirigía al
gimnasio. Para cuando comenzaba a atardecer, daba varias vueltas en su moto y
la sincronización de varias cámaras permitieron registrar sus vueltas pese a
que no llevaba casco y jamás fue demorado por inspectores que recorrían las
calles. “Veremos cómo termina su día” – expuso la conductora frente a una
enorme pantalla donde se veía al hombre llegar a su casa luego de haber pasado
por el videoclub; “parece que hoy esta persona de Arroyo mirará películas en la
intimidad de su casa.”
El programa tuvo
mucho éxito incluso permitiendo que algunos hogares con sistemas de televisión
prepaga, pudieran seguir las 24 hs lo que tomaban las cámaras aun fuera de la
programación formal. Podía seguirse la carrera de varios jóvenes en motos por
las calles céntricas los fines de semana, frente a qué bar o restaurante
cenaban determinadas familias, qué vecinas se subían todas las noches a los
mismos remisses probablemente para irse al casino y las discusiones en la vía
pública entre dos conductores tras haber protagonizado algún choque. Y el mayor
rating la tuvo una persecución policial que comenzó en el Cristo, continuó por
el radio céntrico y finalizó en el acceso a la autopista donde finalmente el
vehículo sospechoso se dirigió hacia Rosario sin ser detenido.
Además los habitantes
de la ciudad debían cumplir desafíos semanales para sobrevivir económicamente.
Con pocos recursos monetarios, las cámaras registraban a las familias buscando
precios entre los diferentes supermercados de la ciudad o salir de la ciudad
comprando al por mayor, entre dos o más grupos familiares, en localidades
vecinas. Y, en todo tiempo, las cámaras podían seguir de día y de noche a
cualquier transeúnte que paseara por los espacios verdes.
Aun más, también
llegó el momento de nominaciones y la conductora entró en enlace con el palacio
de las Palmeras para, reglamento de por medio, informar que alguien debía
abandonar el reality el 10 de diciembre. Con varios nominados, las votaciones
se abrieron para dar lugar a la decisión de los ciudadanos que eligieron a los
mayores protagonistas del reality para sus futuras ediciones. Y finalmente
Solita anunció el resultado con la famosa frase: “quien debe abandonar la casa
es…”; dando lugar a que el perdedor saliera motivado con el “¡vamos, mi
valiente!” – de la animadora.
La Posta Hoy - 29/11/2014