sábado, 31 de octubre de 2015

ROBO A-Z: QUITA


Una entidad bancaria crea un nuevo seguro: ante una eventualidad lluvia, la compañía reintegra el dinero que se le  pudo haber mojado a un usuario al salir del cajero automático. Y de manera automática, incorpora en el débito automático de todas las cuentas de sus clientes el costo por este seguro de diez pesos mensuales.
Alicia abona el seguro sin saberlo ya que no es usuario de home banking, y, al desconocerlo, termina por lamentarse el día que salió del cajero, bajo una fuerte lluvia, y perdió trescientos pesos que se le humedecieron en su cartera. No obstante, antes de aquel mal momento, el banco ya le había descontado, desde la creación de la cobertura,  durante cinco años. Y ella nunca tuvo conocimiento.
Roberto descubre en la app del banco sufría esa quita mensual; entonces opta por llamar a la entidad bancaria. Busca en la guía el teléfono y lo marca en su celular; escucha una larga presentación y saludo de bienvenida y finalmente opta por una opción de las nueve que le ofrece el automático. Y luego de elegir la opción buscada, tuvo que esperar a ser atendido por un representante escuchando tres veces el ritmo de “Imagine” de John Lennon.
Cuando estaba a punto de cortar y luego de un mensaje grabado que le agradecía por haber aguardado, es atendido por una empleada que ante la consulta de qué se trataba ese descuento, termina por derivar la llamada a otro interno. Roberto vuelve a escuchar la melodía de “Imagine” hasta que es atendido en esta oportunidad por un empleado que vuelve a consultarle el motivo de la llamada. Y allí recibe la explicación: para dar de baja el cobro del seguro, debía acercarse al banco personalmente.
Como debía pedir permiso en el trabajo para hacer el trámite, sufrir la congestión del tránsito en el centro de Rosario, pagar el estacionamiento para su coche y esperar a ser atendido; mejor dejó todo como estaba y siguió sufriendo la quita consolándose de que se trataba solamente de diez pesos mensuales. Y cuando un día intentó cobrar el seguro por unos billetes que sacó del cajero y se le mojaron por un torrencial fuera del banco; no tuvo éxito porque la entidad argumentó que no había forma de demostrar que esos billetes fueron los que extrajo de la máquina y además porque la numeración de su domicilio no coincidía con la que el banco tenía en su sistema informático.
Angela, en cambio, decidió presentarse en la sucursal del banco tras haberse gastado setenta pesos del crédito de su celular en la llamada y charla con el representante de atención al público. Fue decidida a dar de baja el seguro en cuestión, aguardó media hora en ser atendida y finalmente, delante de una joven secretaria, presentó su inquietud. La empleada operó en el sistema informático y le dio de baja el débito automático pero antes de que se fuera, le ofreció otra cobertura mucho más completa a lo que Ángela accedió gustosamente. Y cuando se dispuso a ir a su casa, se dio cuenta que en el parabrisas de su coche tenía una infracción por aparcar libremente en un sector de estacionamiento medido.
Elvio retiró mediante cajero automático, los últimos doscientos pesos que le quedaban en su cuenta y salió corriendo para ingresar rápidamente a su auto mientras llovía a cántaros. En ese momento no se percató de la caída desde su billetera, de cien pesos que terminaron por mojarse completamente en el piso. Al día siguiente se presentó en el banco, dejó la evidencia y apeló al seguro que le venían descontando. Y así pasaron los meses y ninguna respuesta tuvo.
Pero sin deseos de rendirse, el hombre se asesoró por un representante de Defensa del Consumidor. Desde esta entidad intimidaron al banco a responder a su cliente por ese billete lila mojado. Y luego de cuatro años, tras muchos trámites burocráticos, finalmente la entidad bancaria le respondió el reclamo retribuyéndole en su cuenta el billete perdido pero que, descontado los gastos administrativos, quedó en un valor de sesenta pesos.
No obstante, Alicia, Roberto, Angela y Elvio, como miles de clientes, siguieron sufriendo la quita de los diez pesos mensuales por una cobertura que nunca quedó bien en clara ni tampoco merecía mucha explicación desde la entidad bancaría… entidad que, mes tras mes, solamente por este seguro, tenía una ganancia de cien mil cuatrocientos pesos.

ROBO A-Z: ROBADO



Roberto es un padre de familia, camionero y reclamador constante, como muchos, de poder vivir con mayor seguridad en la ciudad. La única vez que fue victima de robo fue cuando haciendo ejercicios una tardecita sobre el boulevard Maiorano, se le acercó un joven que tras intimidarlo con una navaja terminó por robarle el celular. El ladrón de alzó con el aparato de última generación y huyó antes de que reaccionara y saliera a correrlo. Y aunque pidió auxilio a otras personas del lugar, el caco ya se hallaba bastante lejos como para ser alcanzado.
Indignado llegó a su casa, publicó en su Facebook su descargo y no reparó en cargar contra las autoridades políticas por no aplicar acciones concretas para frenar la delincuencia. A su publicación en la red social, se le sumó el repudio de varios vecinos entre ellos el de Celina quien, meses atrás, sufrió el arrebato de su cartera mientras caminaba por  peatonal San Martín de Rosario. Y la crítica de la mujer se centralizó en culpabilizar al gobierno provincial por no hacer nada: “esa es la provincia, gobernada por amigos del narco que no hacen nada para frenar los robos.”
Otro de los comentarios al post de Roberto fue el de doña Meregilda, muy indignada también tras dos robos en el lapso de un mes en su salón de ventas. En una oportunidad, unas chicas, haciéndose pasar por clientas, aprovecharon su distracción mientras guardaban en su ropa interior varias prendas y objetos de valor. Al día siguiente se dio cuenta de las cosas que le faltaban. Y en la segunda ocasión, mientras se disponía a colocar la reja del exterior del comercio fue sorprendida por un muchacho encapuchado que, bajo amenaza con un arma blanca, pudo llevarse todo lo recaudado en el día.
Meregilda comentó también apelando a la crítica discriminatoria sobre personas que viven en villas de emergencia “vagos mantenidos por este gobierno” – escribió mientras propuso, deliberadamente, en algunas oraciones más adelante directamente ir a esos barrios con una topadora y arrasar con todos ellos. Y como si fuera poco, terminó criticando a los jueces que permiten que “entren y salgan de la comisaria como si nada hicieran.”
Y haciendo sobremesa en un asado familiar de domingo, Roberto terminó escuchando a su cuñado quien le manifestó no poder dormir al tener que dejar su auto Renault 9 sobre la calle frente a su domicilio, viviendo a dos cuadras de una villa de emergencia. “Lo que me deja un poco más tranquilo es que los conozco” – contó a su cuñado; “son dos o tres los que siempre roban así que no conviene que me toquen el auto porque iré a buscarlos hasta debajo de la cama.”
No obstante, lo que Roberto nunca comentó es de dónde vino el celular que le sustrajeron. Una vez por mes viajaba con su camión a Buenos Aires y en una estación de carga se cruzaba con, además de los operadores de logística, de unos jóvenes que vendían objetos robados. Uno le ofreció el celular de gran valor en el mercado a un costo muy accesible: quinientos pesos. Dado que Roberto no contaba con ese dinero en aquel viaje, terminó cerrando la operación a doscientos pesos adquiriendo el aparato con cargador y funda de protección. Y ahora esperaba al próximo viaje para apelar a la oferta de uno de estos muchachos y regresar a su casa con un nuevo equipo telefónico.
Celina, por su parte, luego de comprarse otra cartera se dirigió a un local comercial donde vendían joyas y bijouterie de dudosa procedencia. “Estoy buscando comprar un reloj de pulsera” – le indicó a la vendedora quien le informó que podía pedirlo para los próximos días. La vendedora le enviaría un mensaje a una joven conocida del barrio quien a su vez lo compraría robado a unos jóvenes cuya facilidad era ingresar a las propiedades para alzarse de todas las cosas de valor.
Meregilda, sin embargo, seguía vendiendo cosas que le proveían sin remitos ni ninguna otra documentación. Una vez por semana, su hijo mayor viajaba hasta la plaza central de Villa Gobernador Galvez donde una mujer le entregaba artículos de bazar y regaleria que unos muchachos de su barrio le vendían a bajo costo. Muchachos que a su vez, por ejemplo, entraron a robar elementos donados a un comedor comunitarios  convirtiéndolos, mas adelante, en cosas vendidas en el salón de ventas de Meregilda con envoltorios como nuevos.   
Y por último, el cuñado de Roberto salió una tardecita afuera de su casa y mientras limpiaba con unos rollisec el vidrio de su auto, aprovechó que unos jóvenes del barrio pasaron a su lado para consultarles algo: “¿saben quién puede estar vendiendo un celular robado?” Los pibes le respondieron que no pero el vecino fue por más: “les encargo si tienen algún stereo o equipo de audio para autos.” “Esta noche te conseguimos algo” – le manifestó un joven.


sábado, 24 de octubre de 2015

ROBO A-Z: QUITA


Una entidad bancaria crea un nuevo seguro: ante una eventualidad lluvia, la compañía reintegra el dinero que se le  pudo haber mojado a un usuario al salir del cajero automático. Y de manera automática, incorpora en el débito automático de todas las cuentas de sus clientes el costo por este seguro de diez pesos mensuales.
Alicia abona el seguro sin saberlo ya que no es usuario de home banking, y, al desconocerlo, termina por lamentarse el día que salió del cajero, bajo una fuerte lluvia, y perdió trescientos pesos que se le humedecieron en su cartera. No obstante, antes de aquel mal momento, el banco ya le había descontado, desde la creación de la cobertura,  durante cinco años. Y ella nunca tuvo conocimiento.
Roberto descubre en la app del banco sufría esa quita mensual; entonces opta por llamar a la entidad bancaria. Busca en la guía el teléfono y lo marca en su celular; escucha una larga presentación y saludo de bienvenida y finalmente opta por una opción de las nueve que le ofrece el automático. Y luego de elegir la opción buscada, tuvo que esperar a ser atendido por un representante escuchando tres veces el ritmo de “Imagine” de John Lennon.
Cuando estaba a punto de cortar y luego de un mensaje grabado que le agradecía por haber aguardado, es atendido por una empleada que ante la consulta de qué se trataba ese descuento, termina por derivar la llamada a otro interno. Roberto vuelve a escuchar la melodía de “Imagine” hasta que es atendido en esta oportunidad por un empleado que vuelve a consultarle el motivo de la llamada. Y allí recibe la explicación: para dar de baja el cobro del seguro, debía acercarse al banco personalmente.
Como debía pedir permiso en el trabajo para hacer el trámite, sufrir la congestión del tránsito en el centro de Rosario, pagar el estacionamiento para su coche y esperar a ser atendido; mejor dejó todo como estaba y siguió sufriendo la quita consolándose de que se trataba solamente de diez pesos mensuales. Y cuando un día intentó cobrar el seguro por unos billetes que sacó del cajero y se le mojaron por un torrencial fuera del banco; no tuvo éxito porque la entidad argumentó que no había forma de demostrar que esos billetes fueron los que extrajo de la máquina y además porque la numeración de su domicilio no coincidía con la que el banco tenía en su sistema informático.
Angela, en cambio, decidió presentarse en la sucursal del banco tras haberse gastado setenta pesos del crédito de su celular en la llamada y charla con el representante de atención al público. Fue decidida a dar de baja el seguro en cuestión, aguardó media hora en ser atendida y finalmente, delante de una joven secretaria, presentó su inquietud. La empleada operó en el sistema informático y le dio de baja el débito automático pero antes de que se fuera, le ofreció otra cobertura mucho más completa a lo que Ángela accedió gustosamente. Y cuando se dispuso a ir a su casa, se dio cuenta que en el parabrisas de su coche tenía una infracción por aparcar libremente en un sector de estacionamiento medido.
Elvio retiró mediante cajero automático, los últimos doscientos pesos que le quedaban en su cuenta y salió corriendo para ingresar rápidamente a su auto mientras llovía a cántaros. En ese momento no se percató de la caída desde su billetera, de cien pesos que terminaron por mojarse completamente en el piso. Al día siguiente se presentó en el banco, dejó la evidencia y apeló al seguro que le venían descontando. Y así pasaron los meses y ninguna respuesta tuvo.
Pero sin deseos de rendirse, el hombre se asesoró por un representante de Defensa del Consumidor. Desde esta entidad intimidaron al banco a responder a su cliente por ese billete lila mojado. Y luego de cuatro años, tras muchos trámites burocráticos, finalmente la entidad bancaria le respondió el reclamo retribuyéndole en su cuenta el billete perdido pero que, descontado los gastos administrativos, quedó en un valor de sesenta pesos.
No obstante, Alicia, Roberto, Angela y Elvio, como miles de clientes, siguieron sufriendo la quita de los diez pesos mensuales por una cobertura que nunca quedó bien en clara ni tampoco merecía mucha explicación desde la entidad bancaría… entidad que, mes tras mes, solamente por este seguro, tenía una ganancia de cien mil cuatrocientos pesos.

sábado, 17 de octubre de 2015

ROBO A-Z: PROSTIBULOS


Representantes de una ong que trabaja contra la trata de personas, llegaron al concejo y fueron recibidos en privado por el único edil presente esa mañana. Los visitantes le manifiestaron el interés por dar clausura a varios bares de la ciudad; “tenemos denuncias anónimas de que en esos lugares hay chicas que son obligadas a prostituirse” – le expresaron al funcionario que escuchó muy atentamente.
El concejal poniéndose al hombro la denuncia convocó al día siguiente, a los periodistas e informó estar muy preocupado por lo que estaba aconteciendo sin dar nombre a los bares; “fui elegido por los ciudadanos y me debo a ellos; y por el bien de esta comunidad no permitiré que haya ese tipo de cosas en esta ciudad” – manifestó a los comunicadores. Y comentó haberse puesto a disposición de la ong y de la ley para que se cierren esos lugares.
Aún más, el funcionario puso a disposición una caja de ahorro para todos los que querían colaborar con la causa de esta organización sin fines de lucro. Y motivó a sus representantes a una movilización por las calles de la ciudad para repudiar toda acción de trata y explotación sexual de mujeres: “todos tenemos que hacer oír nuestra voz en contra de estas cosas.”
La ong por su parte elevó a la justicia las denuncias correspondientes cuyos fiscales comenzaron a trabajar en cada caso. Se trataba de lugares habilitados como bares pero que detrás de su fachada, en cuartos traseros, tenían a varias mujeres en situación de servidumbre para explotarlas sexualmente. Y lo peor aún es que antes que esta organización arribara a la ciudad y se pusiera a trabajar, muchos sabían del tema pero nadie se animó a hacer nada.
“Hay que acabar con estos que obligan a inocentes mujeres a esa condición” – siguió manifestando el edil, que era candidato a renovar su banca, en cada oportunidad que se le acercaba un micrófono y recordando nuevamente la convocatoria a la marcha y la cuenta en el banco para los que querían colaborar con la causa. Y finalmente llegó el día de la manifestación.
Aquella noche cientos de vecinos se dieron cita en la marcha. Muchos lo hicieron con pancartas y pasacalles repudiando la trata de personas y toda acción de violencia contra la mujer. Incluso hubo voluntarias puestas por el concejal, con urnas, para recaudar donaciones para la labor de la organización. Y llegado el momento de las palabras, primero se pronunciaron autoridades de la ong y finalmente el edil que nuevamente criticó la existencia de estos prostíbulos: “golpearemos, de ser necesario, hasta la última puerta para que se cierren estos lugares y de ser electo otra vez, trabajé para crear una comisión que controle que si se habilita un bar, ese lugar trabaje como tal y no esconda nada que esté fuera de la ley” – expresó siendo ovacionado por la multitud.
La presión social generada por la marcha, hizo que el juez ordenara el primer allanamiento a uno de los supuestos bares. Allí llegaron el fiscal, policías (varias mujeres uniformadas) y auditores de la ong. Ingresaron al comercio y para sorpresa de todos, en aquel lugar no había mas que mesas, botellas y utensilios típicos de bar. Y aunque ingresaron también en la parte trasera del local, no encontraron nada que pareciera ser lo que estaban esperando hallar.
Al día siguiente, el edil convocó a una conferencia de prensa para informar: “el primer allanamiento fue negativo, pero seguiremos trabajando para desbaratar toda acción de trata contra las inocentes damas que muchas veces, dejan sus hogares engañadas.” Y volvió a recordar que estaba a disposición de la población, una caja de ahorro, de su gestión, para contribuir en la causa de la ong interviniente.
Dos días después y un nuevo allanamiento irrumpe contra la tranquilidad de otro de los bares en la mira. Allí también las fuerzas de seguridad ingresan detrás del inmueble en la que había una casa pero tampoco encontraron cosas que pudiera relacionarla con un prostíbulo. En la vivienda trasera habitaba una parejita de ancianos. Y todo volvió a la normalidad.
Y lo mismo ocurrió con los otros dos bares denunciados. En ninguno de ellos se encontraron mujeres explotadas sexualmente y lo peor aun, sus dueños se dispusieron a denunciar a las autoridades judiciales por el mal momento vivido en sus comercios.
Es que esa misma tarde del día en que los representantes hablaron con el edil, este funcionario llamó a un empresario amigo: “flaco, van por ustedes… váyanse de la ciudad por unas semanas hasta que pase todo; sacame a todas las mujeres que tengas” – le informó previniéndole. “Dale… incluso en uno de los bares pondré a mis viejos para que vivan simulando que está todo normal” – le expresó el empresario agradecido que solventaba la campaña del concejal con lo recaudado por estos prostíbulos.
Y una vez que pasaron todos los allanamientos con resultados negativos, el concejal entregó a la ong solamente un cinco por ciento de lo depositado en la caja de ahorro quedándose con el resto; “la verdad: hay que valorar el trabajo de estas organizaciones” – comentó el edil a los periodistas mientras entregaba el cheque al presidente de la misma. Al mes siguiente, el político volvió a ganar y luego los prostíbulos abrieron nuevamente sus puertas.  


sábado, 10 de octubre de 2015

ROBO A-Z: OCASION


Nueve de la mañana del día lunes y un religioso convocó a los medios de la ciudad para una conferencia de prensa. Cosa que sorprendió a los comunicadores puesto que hacía tiempo que nada de importante acontecía en la localidad que de a poco, se estaba quedando en la historia. En realidad se trataba de una ciudad decaida económicamente tras el cierre de varias industrias en la zona, con cientos de desempleados y miles de familias desganadas. Y allí el profeso se dispuso a dar un importante anuncio a los periodistas.
“La ciudad ha sido protagonista de un hecho milagroso” – comenzó la conferencia. El religioso contó que días atrás concurrió a una vivienda tras el llamado urgente de su propietaria. La mujer, de nombre Julia, mientras barría el patio divisó algo que le llamó la atención. Resulta ser que cuando el flotante de su tanque de agua estaba roto hacía que el mismo se rebalse y una cascada corriera por los laterales de la casa. Se acercó a una de las paredes y allí vio un querubín que movía sus alas entre el agua.  Y cuando corrió adentro de la casa para buscar su celular y registrar la imagen, a su regreso, el ángel ya no estaba.
La nueva se difundió por toda la ciudad y prácticamente no hubo vecino que no hablara de lo que había ocurrido. Incluso cientos de mujeres motivadas por la fe se acercaron a la vivienda para encender velas en su vereda mientras que a Julia, solamente se la podía ver tras las rejas y encerrada en su vivienda sin dar declaraciones a nadie.  Y el mismo religioso usando de sus contactos, informó de lo acontecido a otros medios regionales.
La noticia llegó a los medios nacionales que incluso enviaron sus corresponsales a la ciudad para entrevistar al religioso y filmar la casa donde había ocurrido el milagro. Para los siguientes días, ya había voluntarias religiosas que montaron una especie de tablones frente a la vivienda vendiendo imágenes y esculturas de ángeles. Y además un extraño colocó un puesto alegando vender en botellas de un litro, agua de la que se había reflejado el ser celestial y se vendieron miles de ellas.
A la semana siguiente, el gobierno local anunció que por la gran cantidad de visitantes y curiosos que se acercaron a la casa, se tomó la decisión de trasladar a doña Julia a una vivienda privada y alejada del público, y su casa se convertiría en un santuario abierto para los feligreses. Y así se hizo: de incógnito se trasladó a Julia a una granja y con la colaboración de voluntarios, se permitió el ingreso a la vivienda donde varios fotografiaban la pared que aún tenía el agua que rebalsaba del tanque.
Grandes colas de personas se hicieron presentes en la cuadra para tener su turno –a un bajo costo- e ingresar a conocer el interior de la casa. Hubo entonces quienes aprovecharon el público y montaron en el barrio nuevos kioscos y mercaditos con mucho éxito. Y luego llegó el dia donde el mismo gobierno informó que de lo recaudado por las entradas a la vivienda más inversiones del sector privado, se comenzaría a trabajar en la construcción en el lugar un santuario para aquel querubín.
La edificación de un majestuoso templo en el patio de la casa, la cantidad de curiosos que llegaban de diferentes lugares del país y la aparición de ciertos comentarios, fomentados por el religioso, que atribuían cierto poder sanador el agua de la pared; hicieron que en la ciudad se abriera una Secretaría de Turismo para informar a los visitantes. Y fue así que los comercios locales inclinaron sus negocios en torno al suceso: tiendas de vestimentas con remeras estampadas del ángel, restaurantes con platos cuyos nombres contenían significados angelicales, esculturas y pinturas a doquier con la imagen del querubín reflejándose en las aguas, etc.
En pocas semanas, el ingreso público que genero el evento milagroso fue incrementándose a tal punto que paso a ser el principal motivo de recaudación del gobierno local. Calles muy arregladas e iluminadas en torno al lugar donde se estaba levantando el santuario al querubín y embellecimiento de las plazas para alojar provisoriamente a los visitantes que llevaban en ómnibus y merendaban al aire libre. Incluso la invirtió en la colocación de hoteles y otros hospedajes. Y a los tres meses, también se sumó el festival popular en honor al ángel con presencia de grandes artistas y miles de espectadores.
Nadie ya podía parar el boom generado por el suceso que cada vez ayudaba a recaudar más y más, levantando la economía de la ciudad que meses atrás estaba en decadencia. Antes de que en una reunión privada entre las autoridades junto con el religioso, el gobernante de turno planteara la necesidad de hacer algo para levantar la ciudad. Y fue allí cuando el profeso, luego de escuchar las pésimas noticias económicas del territorio, se levantó y murmuró a los presentes: “déjenme convencer a una mujer que vive sola; si hago que ella invente una historia creíble y fantástica… será la ocasión para que esta ciudad pueda crecer como nunca.”

sábado, 3 de octubre de 2015

ROBO A-Z: NUTRIA



Faltando unas semanas para las elecciones, un candidato opositor se juntó con un jefe policial en un bar. Café de por medio, sin más personas en el lugar, conversaron sobre acciones de campaña muy diferentes a las conocidas: “Necesito una movida para que la ciudad hable de inseguridad” – le manifestó el político al empleado provincial. Y la respuesta del oficial fue: “tengo a un negrito, el ‘nutria’, que me puede servir”.
A los siguientes días, una joven, en el momento que bajaba las rejas de su tienda en el centro de la ciudad, fue sorprendida por un muchacho que tras arrinconarla contra la pared terminó por robarle toda la recaudación del día. Ningún vehículo ni transeúnte pasaban por el lugar en esos segundos. La chica, muy nerviosa, le entregó el dinero y provocó que el ladrón le arrebate también su cartera y se alejó del lugar corriendo. Y sin reaccionar de otra manera, se largó a llorar hasta que fue auxiliada por una vecina.
A los dos días, un matrimonio regresó del cine frenando delante de su casa para darle lugar a que la esposa, descendiendo del vehículo, se dispusiera a abrir el portón del garaje. En ese instante, un delincuente salió detrás de un árbol y apuntando con un arma a la pareja, le solicitó de manera apresurada todo el dinero que tenían. El hombre descendió del coche intentando proteger a su mujer y por aquella reacción, el delincuente le hirió con un disparo en la pierna y huyó. Y finalmente la pareja es auxiliada por otros vecinos que salieron alarmados por el ruido del arma.
Y a la noche del día siguiente, un nuevo robo aconteció en la ciudad teniendo como víctima a dos playeros de una estación de servicios. Cuando la playa quedó descubierta, un ladrón se acercó a los empleados y con pistola en arma, logró que los mismos le entregaran todo lo recaudado que guardaban en sus bolsillos. Y sin más, el delincuente salió corriendo y aunque había cámaras en el lugar, no pudo ser identificado dado que usaba capucha.
En el transcurso de las siguientes horas, varios vecinos anoticiados de lo acontecido, pusieron a la inseguridad como tema principal de comentarios en las redes sociales y portales de noticias. Incluso varias personas comenzaron a mostrarse molestar con el intendente de turno, que iba por la relección, y sobre su falta de respuestas a la problemática. Y fue allí cuando el candidato opositor, le expresó a uno de sus más allegados: “es el momento de organizar una marcha.”
Esta última persona aprovechó que ese día tuvo la recarga de abono de su celular y envió mensajes a sus allegado motivándolos a movilizarse por los hechos de inseguridad acontecidos en los últimos días. Su idea tuvo una rápida aceptación y los ciudadanos terminaron por autoconvocarse a los dos días, manifestándose en una marcha por el centro de la ciudad y culminando frente al edificio municipal para expresar su crítica al intendente por no tener acciones concretas que hubieran impedido los robos: “esto es tierra de nadie y este gobierno no hace nada” – gritó una mujer a las autoridades policiales.
Un periodista consultó al jefe policial sobre la detención del ladrón que había alterado la tranquilidad de la ciudad: “el testimonio de varios vecinos, incluso la imagen de la cámara de seguridad de la estación de servicio, da a entender de que se trata del mismo delincuente el que protagonizó los hechos… ¿ustedes lo tienen identificado?” Y el oficial manifestó estar trabajando en la identificación pero que dudaba que se tratase de la misma persona: “generalmente todos estos delincuentes visten y actúan igual.”
También el candidato opositor fue consultado por los medios sobre la inseguridad instaurada en la opinión pública a raíz de los hechos acontecidos: “los ciudadanos se merecen seguridad… mi propuesta es que haya mayor cantidad de policías recorriendo todas las horas, cada manzana y barrio de esta ciudad; trabajaremos, en caso de ser electo, junto a las fuerzas policiales para frenar la delincuencia” – manifestó.
Al día siguiente, en respuesta a la marcha y en lo que parecía un importante operativo, el jefe policial sacó de un hogar, ante la mirada de las familias vecinas, al “nutria” y lo subió en el móvil. Y cuando lo ingresó a la seccional, le quitó la esposa y se dispuso a conversar: “cortala… eran solamente unos robos, nadie te habló de usar armar ni de disparar a nadie” – le cuestionó al delincuente. Nutria lo miró, le pidió disculpas y terminó por ser liberado. “Anoche detuvimos a un joven con antecedentes pero por falta de pruebas, fue puesto en libertad por el juzgado de turno” – informó el empleado provincial, a la mañana siguiente, a los comunicadores.
Llegaron las elecciones y, a la manera de indignación por los hechos delictivos ocurridos, la mayoría de la población votó en contra del gobierno que iba por su relección y buscó el cambio dando la oportunidad al opositor. El ganador celebró la victoria con mucho ruido incluso teniendo entre sus celebrantes a Nutria que aplaudía junto a sus amigos. Y por último, a los cuatro días, el candidato electo entregó al comisario una importante suma de dinero en honorarios por el servicio prestado; quién además repartió una parte a Nutria.