sábado, 27 de diciembre de 2014

SOÑADORAS


Ella corre sobre el andén de la estación de Arroyo Seco como queriendo alargar los últimos minutos en el que veía a su novio irse en tren hacia Buenos Aires. Paso a paso, su rostro iba cambiando hasta entristecerse totalmente y aparecen lágrimas que corren por sus mejillas. No obstante, cuando faltaban pocos minutos para que el andén termine, tropieza y despierta así del sueño observando que a su lado aun permanecía su esposo dormido y roncando como oso. Y luego de permanecer despierta en la cama, se desvela y termina por irse a la cocina para servirse un vaso de jugo.
A primera hora de la mañana, una comunicadora busca la mejor nota sobresaliéndose del resto de los colegas. Cuando todos los periodistas entrevistan a un diputado nacional que visita la ciudad, ella espera a metros de distancia, con micrófono en mano para hacer la entrevista a solas y sin interrupciones. Y mientras espera, se luce como modelo entre el tumulto de gente que había sido convocado por el partido político del funcionario; “cuánta gente insoportable y desagradable que hay acá” – expresa en voz baja.
Y luego realiza la nota con el legislador separada del resto, sintiéndose una diva. Pero justo cuando un colega desea acercar su micrófono para sumar con sus preguntas, la mujer lo rebaja con su mirada cerrando finalmente su nota pese a que aún le quedaban varias preguntas importantes por hacer a la visita. Y sale caminando con pisadas de gacela entre la multitud hasta subirse a su vehículo y alejarse del lugar en busca de primicias y notas exclusivas.
La periodista recorre la ciudad en busca de una nota interesante y termina por entrevistar a una mujer que se quejaba del agua servida frente a su domicilio. “Esto no puede ser” – se quejaba la vecina frente al micrófono; “encima mi vecino que se compró un auto nuevo, lo lava todos los días sobre la vereda dejando una laguna en toda la cuadra”. Y cuando el reclamo terminó, la comunicadora concluyó que en realidad más que una queja se trataba de una señora envidiosa del nuevo coche de su vecino, entonces decidió no poner la nota al aire.
Al día siguiente, evitó una conferencia de prensa esperando la oportunidad de hacer a solas nuevamente una nota con un importante funcionario. Se despachó con preguntas mientras que por su mente se pasó la idea de que un día podría llegar a caminar por una alfombra roja escoltada por decenas de flashes para ingresar a un enorme teatro donde recibiría el premio Pulitzer. Y tras lanzar la ultima interrogación, sonrió y se acomodó la ropa tal como si no entrara dentro de ella.
Por la noche, otra vez aquella primera dama sueña con el momento en que sentada en el banco de una plaza, ve a su marido llegar montado en un caballo blanco con su cabellera ondeando por el viento. Para cuando se acerca a ella, le extiende su brazo para invitarla a subir al equipo y luego corretear juntos por los campos verdes. Y cuando pega el salto para subirse al animal, se despierta en el momento en que su esposo desde el baño la llama pidiéndole papel higiénico.
Nuevamente la periodista recorre las calles buscando la exclusividad en alguna noticia relevante. Termina por entrevistar a una proteccionista que expresaba su queja hacia un vecino por tener una tortuga a la que le enseñaba a traerle el diario. “Esto no puede ser…” – manifestaba la entrevistada, “es un animal y no entiende lo que está haciendo así que no vamos a detenernos hasta ver a ese hombre tras las rejas.” Y finalmente la comunicadora, cerró la nota intentando dialogar con el vecino denunciado aunque no tuvo suerte; “por favor, es mi exclusividad, no le des esta nota a otros medios” – le rogó a la indignada proteccionista.
Una hora más tarde, entrevista a los directivos de una empresa que representaban cambios en las instalaciones de su edificio. Así cuando el empresario le brindaba detalle de las obras realizadas, por su mente pululaba la idea de un día estar sentada en la mesa de Mirta Legrand y explicar lo difícil de su carrera periodística en la ciudad de Arroyo Seco. Y finalmente cerró la entrevista sin entender lo que en esencia, fue presentado aquella mañana por la firma comercial.
Antes de terminar el año, la comunicadora y la mujer se sientan a cenar para charlar sobre lo logrado en el presente y el porvenir. Así la periodista manifiesta sentirse la mejor notera que tiene la ciudad con un profesionalismo envidiable que le ayudó en todo momento a conseguir notas más que importantes y de manera exclusivas. Por último, le expresa a su amiga que sueña con el momento en que levante el Pulitzer frente a cientos de miradas. Y su compañera la motiva a que continúe soñando, tanto como ella.


La Posta Hoy - 27/12/2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

PAPÁ NOEL


En casa de los Mendieta, todo estaba preparado para que uno de los tíos se disfrace de Papá Noel y en la noche de navidad aparezca para repartir los regalos a los niños. Una de las tías alquiló el disfraz y tuvo, en primera instancia, que hacer el casting para encontrar al familiar que se metería adentro; cosa que no le resultó fácil.
Primero uno de los tíos objetó que con los treinta y cinco grados que estaba pronosticado para Navidad, ni que estuviera loco iba a ponerse ese disfraz. Gesto que incluso fue agradecido, dado que todos conocían el tipo de transpiración de este sujeto y no tendrán, pasadas las fiestas, que incinerar el traje que debía devolverse sin daños. Segundo, uno de los tíos dispuestos a meterse dentro del disfraz tenía la gran desventaja que, como años anteriores, nunca llegaría despierto ni en condiciones optimas a las doce de la noche. Y la búsqueda siguió.
Las miradas se dirigieron al tío soltero de la familia pero justo para esta nochebuena, anunció que iba a traer a su novia a cenar con la familia pese a tener cuarenta y seis años; y su enamorada, setenta y uno.  Y finalmente, el tío que vendría de lejos a celebrar la navidad en Arroyo Seco, fue el elegido para sorprender a los púberes aunque su risa distaba de la tradicional de Santa Claus y se parecía más a la de Patan, el perrito de Los Autos Locos.
Una de las tías se ocupó de llenar la bolsa de Santa con los regalos para los infantes. Se trataba de la tía que todos daban por entendido estaba en mejor situación económica sobre el resto de la familia, dado que en el año había cambiado tres veces el coche y era fanática de Macri. Colocó un par de muñecos Spyderman para los más chiquitos, unas muñecas parecidas a Barby pero que se llamaban Carlita porque eran más baratas, dos pelotas de agua compradas en Caprichos, y un juego de PS2 para el sobrino más grande, que pese a tener veinte años, aun esperaba con ansias la llegada de su regalo. Tampoco faltó el juguete para el preadolescente que dos días antes de la fiesta sacó una de las siete materias que se llevó en séptimo grado. Y como era de esperar, toda la familia se juntó el veinticuatro por la noche a cenar y esperar la llevada de la navidad.
Quince minutos antes de la medianoche, el tío pasó por desapercibido y se escondió en la habitación de la abuela para disfrazarse. A oscuras y para no ser visto por ninguno de los niños que correteaban por la casa con las estrellitas en mano, se colocó el disfraz y no se percató de meter su pata en la pelela de la nona que aun estaba al costado de la cama sin haber sido vaciada. Cuando se dio cuenta de que algo tibio recorre su pié, intenta no caerse y busca hacer equilibrio con sus brazos haciendo caer al piso el arbolito de navidad provocando así un gran estruendo. Y los chicos algo asustados, preguntaron qué ocurría adentro a lo que una madre les informa que no era nada importante.
Adentro, el tío sacudió el pié y ya con el traje puesto, trepó por la ventana para irse al patio desde donde aparecería con la bolsa llena de juguetes. Intenta hacer malabares para pasar por el marco pero termina por caer y golpearse la entrepierna obligándolo a doblarse del dolor y dar un fuerte aullido que nuevamente asustó a los pequeños. “Deben ser los perritos que están asustados” – les explicó una prima para obviar otras explicaciones y no arruinar la sorpresa.
Santa salta hacia el patio y cae sobre los perros de la abuela que estaban algo adormecidos a fin de que no sufrieran por los ruidos de las bombas de estruendo. No obstante, los canes se despertaron y atacaron a la visita pese a que el tío, desde adentro, intentaba correrlo a los gritos. Un perro salchicha se le prendió de la pata y un doberman fue contra su brazo. Papá Noel comenzó a los gritos pero ningún familiar lo escuchaba dado que era el momento en que todos los vecinos lanzaban cuetes anunciando la medianoche. Y mientras que todos se saludaban, en el fondo de la casa el tío peleaba por sobrevivir al ataque de las mascotas tanto dormidas como furiosas.
Cuando pasaron tres minutos de la hora cero, una de las tías preguntó qué habrá pasado con Santa que aun no había llegado y despertó la euforia de los niños que comenzaban a indagar sobre sus regalos. Un tío que estaba recostado sobre la mesa y sin noción de la celebración explicó a los niños que Noel probablemente llegaría atrasado dado la diferencia de horario con el Polo Norte. Y aun el sobrino de veinte años comenzó a refunfuñar dado que su presente no había llegado aún a sus manos.
Pero finalmente apareció Santa con su traje todo roto y prácticamente con agujeros por todos lados, incluso en la parte trasera dejando al descubierto los glúteos del tío. Los niños más pequeños se asustaron y salieron corriendo a los gritos con un trauma que probablemente les duraría hasta su adolescencia pese a que sus madres lo llevarían al psicólogo del Hospital. Papá Noel tiró la bolsa al piso renegando de la situación y sus sobrinos se abalanzaron sobre la misma para separar sus regalos. Y la abuela tuvo que llamar al servicio de Amas para curar al tío herido que se arrepintió toda la vida de aceptar ponerse el disfraz.


La ¨Posta Hoy - 20/12/2014

sábado, 13 de diciembre de 2014

EN LA ADVERSIDAD


Sin dudarlo, Carlos y Analia dan el sí ante la jueza quien, en aquella mañana, termina por declararlos marido y mujer: “que así sea, tanto en la paz como en la adversidad” – explicó la magistrada. Además sellan el momento dándose un piquito y emocionando a cuantas tías y vecinas, conocidas de la novia, que se dieron cita en el interior del Registro Civil de Arroyo Seco. Y finalmente la jueza le entrega la libreta de matrimonios indicándoles que aquella era solo figurativa para la foto, dado que no tenían más que solo esa y esperaban una nueva partida desde la Nación.
El flamante matrimonio se fotografía con la libreta antes de devolverla a la jueza y los presentes se avalanchan para saludarlos y expresar los mejores deseos. Los que iban saludando iban saliendo por los pasillos del registro mientras que la parejita termina de escuchar el memorial de la vecina que recuerda, en esos momentos, cuando veía a Carlos de púber correr por la vereda de la manzana en pañales y lleno de mocos. Y se preparan para salir sabiendo que fuera del lugar le arrojarían arroz y recibirían más abrazos y besos.
Pero cuando están por salir, un empleado provincial le comunica que una manifestación por un remate de casa en el Juzgado interrumpió el pasillo del registro por lo que debían salir por un sector interno que conduce al ingreso principal del palacio municipal contiguo. Y viendo que no había otra alternativa, Carlos y Analía caminan por unas grutas hasta encontrarse con una ventana.
El muchacho hace anclas a su amada quien termina por saltar del otro lado de la ventana y cae justo sobre una pila de papeles de la oficina de hacienda. La responsable de la cartelera se congela mirando a la mujer y soltando el resaltador verde fluor que tenía en sus manos y con el que ajustaba presupuestos de gastos. Otras empleadas corrieron a levantarla justo cuando el marido también salta al interior y la funcionaria le explica que afuera de su oficina la esperaban sindicalistas por lo que debían salir por otro pasillo.
Carlos levanta sobre sus hombros a su señora quien estirándose logra introducirse por un ventanal y cae en el interior de la oficina de Obras Publicas justo cuando algunos empleados preparaban el mate-listo y se disponían a desayunar. La novia quita las telarañas de su cabello y su amado intenta treparse a la pared para llegar a su lado en el momento que se raja el pantalón en su parte trasera ante la mirada de una empleada municipal que traía unos tulipanes y colocaba en un florero.
Nuevamente el matrimonio se une para cuando el secretario de Obras ingresaba a la oficina con un mapa de la ciudad y pregunta a sus colaboradores dónde quedaba la calle Moreno. Carlos, que también retiraba las telarañas de su ropa, le explica que la misma corre de sur a norte entre Belgrano y Rivadavia y el funcionario se retira con una enorme sonrisa. Y allí, un empleado le informa que desde ese lugar, la salida a la calle estaba siendo interrumpida por un acto donde el Intendente presentaba a la prensa nuevos tractores, por lo que debían tomar otro pasillo.
Carlos y Analía camina por los pasillos intentando salir al exterior y sin tener éxito. En un momento, se encuentran saliendo a la Biblioteca justo ante la mirada de una abuela que ojeaba una novela de Agatha Christie. Luego, desde otro pasillo terminan por encontrarse en el calabozo de la Comisaria y un tercer intento los conduce a un aula del Centro Cultural donde dos personas diseñaban el periódico En Positivo. Luego, una enorme gruta los traslada a una puerta próxima a las mesas de villar de la sede del ASAC. Y algo desanimados, terminan por sucumbirse en otro pasillo frío y oscuro, apenas iluminado por una pequeña lámpara de 15w que los lleva a correr tal cual fueran perseguidos por unos zombis.
Finalmente abren una compuerta y la luz solar ilumina el rostro de la flamante pareja acompañado del canto de los pájaros. Se detuvieron a tomar aire y se dan cuenta que se encontraban sobre el techo del palacio municipal desde el cual podían ver solamente la punta de las palmeras. Pero el amor era más fuerte y sin rendirse, optan por llamar a los gritos a unos transeúntes que dan aviso a los bomberos quienes rápidamente se dieron cita sobre la calle 9 de Julio. Y allí extienden una enorme escalera haciendo que los novios desciendan a la vereda sin ningún conocido que los recibiera por el momento.
A los pocos segundos, las vecinas que esperaban a la salida del registro logran ver a la pareja que bajaba por un costado del edificio municipal y corren a ellos a los empujones entre los posibles compradores de la casa rematada que termina por venderse a veinte mil pesos. Les arrojan el arroz para le emoción de Carlos y Analía que no dejaban de quitarse la suciedad de su ropa y haciendo que algunos granos caigan dentro de la chimenea de los tractores presentados a los periodistas. Esto ultimo ocasionó que cuando un empleado los puso en marcha, las maquinas se recalentaran y debieran devolverse al proveedor para su recambio por garantía. Y finalmente, el flamante matrimonio se alejó del lugar junto a sus seres queridos para celebrar el suceso.


  La Posta Hoy - 13/12/2014

sábado, 6 de diciembre de 2014

SEX-SHOP A DOMICILIO


Laurita es una señora muy pudorosa que se siente con la intriga de llamar al servicio de sex shop a domicilio pero su modestia le resulta más fuerte. Marcó el numero, llevó su celular a la cara y en el primer timbre cortó el llamado… lo hizo así cuatro veces mientras llevaba el equipo a su pecho como ocultándolo por la vergüenza que se imaginaba si alguien atendía del otro lado. Y finalmente se fue a dormir junto a su esposo.
Se levantó muy de temprano y con la idea de bajar algunos kilos se fue a caminar en dirección al Rowing Club renegando de algunos perros que salieron a ladrarle cuando atravesaba la ruta. Allí tuvo el tiempo para pensar las palabras que podía usar al momento de realizar el llamado argumentando por ejemplo, que la esposa y el látigo que iba a solicitar no era para ella sino para su abuela quien no podía hacer el pedido, o que eran simplemente para hacer una despedida de soltera a una amiga. Y llegó hasta el ingreso al club náutico para luego regresar estimulada con que estaba quemando calorías… aunque de pasada, se filtró por la panadería de Los Nonos y compró una docena de factura para desayunar en su hogar.
A media tarde, esperando el momento en que quedaba sola ya que su esposo se iba al predio de La Estación para jugar un partido de fútbol, volvió a marcar el número del negocio y nuevamente procedió a cortar antes de que alguien conteste del otro lado. Analizó por unos instantes quién podía atenderla y la vergüenza que le provocaría si el llamado lo contestaría una voz masculina… “¡ojala sea una mujer!”- rogó en su mente mientras que buscó entre las llamadas recientes, pulsó el numero y se llevó celular al oído. “Hola Laura” – respondió un mujer del otro lado.
Quedó sorprendida y rápidamente miró el celular y se percató que por error volvió a llamar a su madre con quien se había comunicado dos horas antes. En ese momento, su corazón se tranquilizó ante la insistente pregunta de la mujer que del otro lado le preguntaba si estaba todo bien. “Sí, mamá, todo bien…” – respondió Laurita despidiéndose y dejando el aparato a un costado.
Se preparó una ensalada para acompañar una milanesa de soja que se sirvió de cena mientras miraba La Viuda Negra. En el corte, bajó el volumen del televisor y volvió a llamar. Inoportunamente justo cuando alguien atiende, ingresa a su casa su esposo dejándola sin palabras. El se le acercó la besarla y Laura aprovechó rápidamente para cortar la llamada pese a que del otro lado se escuchó, varias veces, una voz femenina dispuesta a ayudarla. Y se dedicó por los siguientes minutos a cocinar a esposo terminado por romper su dieta y probando también de lo cocinado.
Durante la cena, ella estuvo en varias oportunidades decidida a contarse a su amado su fantasía y la disposición a realizar el llamado respondiendo a la publicidad de ser un servicio garantizado. Pero su amado prefirió ver el resumen de cuatro partidos de fútbol de la liga italiana pese a no conocer ningún jugador y aunque el resultado de todos estos encuentros fue cero a cero. Y finalmente se fueron a dormir.
Al día siguiente, volvió a caminar hacia el Rowing Club pensando en la conversación con el inusual servicio y de regreso, nuevamente paso por la famosa panadería pese a sentirse, por momentos, culpable de no bajar algunos kilos. Después de sentarse tranquila en un puf de su living probó nuevamente con la llamada teniendo suerte en esta oportunidad. Aunque la vergüenza la dominó en varias oportunidades, venció la incomodidad y terminó por adquirir la esposa y el látigo con los que quería sorprender a su marido por la noche. “A la hora que usted nos diga, el paquete será entregado en su domicilio” – le indicó la telefonista que apuntó el domicilio y los datos de la tarjeta de crédito para gestionar el pago.
Laura esperaba que cerca de las veinte horas llegara a su casa el deliveri justo cuando su esposo se encontraba, como todos los días, en la cancha. Así que, desde dos horas antes se imaginó la situación fruto de la recomendación de su psicóloga quien le había sugerido romper con su vergüenza y animarse al juego sano en la intimidad de su matrimonio. Pero para su sorpresa, el pedido le fue entregado mucho antes de lo esperado.
Siendo las seis de la tarde, cuando todos los vecinos mateaban sentados fuera de sus hogares, una Partner con enormes leyendas a cada costado que rezaban SEX-SHOP paró frente a su domicilio y tocó bocina. Ella abrió la puerta de la calle mientras que su marido se encontraba en el patio, y rechazó la entrega del enorme paquete argumentándole en voz baja al hombre que hacía el reparto, que no lo quería. El deliveri regreso al vehículo y salió del barrio ante la mirada de todos los curiosos del barrio. Y para cuando el esposo salió afuera, Laura cerró tras ella la puerta y le explicó que buscaban otro domicilio.



 La Posta Hoy - 06/12/2014