sábado, 26 de septiembre de 2015

ROBO A-Z: MISTICA


Rita entró en casa de doña María puesto que una amiga del barrio le había recomendado esa visita: “es muy vidente y sabe todo sin que le digas nada” –le había indicado. Permaneció sentada por unos minutos en el living esperando su turno mientras observó algunos cuadros: uno donde estaba grabado el padrenuestro con la imagen del Cristo, otro con la imagen de Dalai Lama y un tercero, en grande, con la foto del Papa Francisco y una frase fomentando las acciones de amor y solidaridad. En el interior de la vivienda, otra señora manifestaba a la anfitriona su preocupación al ver que su hijo le iba mal en el colegio. “Decime, querida, ¿cómo era el día en que nació tu pibe?” – le preguntó María a lo que la madre, haciendo uso de la memoria, solo manifestó que llovía mucho el día del parto. Y la vidente concluyó: “es por eso que todo le va a ir mal en la vida a tu pibe… nació en un día gris; pero te recomiendo este ungüento: se lo pasas todos los días, antes de ir al colegio, en la cabeza y San Irineo de Afganistán le dará sabiduría para los exámenes.” Mientras Rita seguía esperando, llegó otra señora que se sentó a su lado manifestando estar muy preocupada por su pareja que la había abandonado: “no sabes lo triste que me siento; estoy dispuesta a hacer todo lo que me diga esta mujer para recuperar a mi novio.” Esta desesperada dama vino recomendada también por otra amiga: “María es muy vidente y muy poderosa, a mi amiga le dio un pote con el que roció una maquinita del Casino y ganó dos mil pesos.” Tras la salida de aquella desesperada madre que pagó por el frasco unos cuatrocientos pesos, Rita ingresó al comedor donde la dueña de casa la invitó a sentarse frente a ella mientras le solicitaba las manos. “Mi vida, la consulta es de doscientos pesos” – le informó María muy sonriente; “sabes que no tengo otro ingreso más que este, querida.” La visita abonó con unos billetes que llevaba en sus corpiños y se prestó a la lectura. “Mmmm” – manifestó María muy preocupada y haciendo que su visita abriera los ojos bien grandes; “acá veo que tu esposo te dejará por otra.” Rita preguntó si estaba seguro con aquella lectura, “porque soy soltera”- le aclaró. Allí la clarividente apeló a su explicación mística; “acá veo que el marido que vas a tener en el futuro, un día te dejará por una mujer más joven.” Entonces se entristeció por lo que María le soltó las manos y puso sobre la mesa un ungüento de color celeste: “tranquila querida… te recomiendo que desde ahora te pases un poco de este aceite cada mañana, en tus talones, y así harás que el hombre que conozcas se enamore completamente de vos y no te abandone.” Por la mañana, la vidente había llenado varios de esos frascos con el agua de red al tiempo que se disponía a podar sus rosas. Y por la tarde, le ofreció a la visita el producto: “Querida esto es un ungüento que contiene lágrimas de ángeles y gotas de rocío” – le detalló. Por momentos Rita tuvo el presentimiento de estar siendo estafada pero vino a su memoria los consejos de su vecina con quien en varias oportunidades charlaban subidas a la trafic que las llevaba los fines de semana a presencir la misa en vivo del Padre Ignacio: “se de una amiga que tenía su hijo tartamudo y fue de esta mujer que dicen es muy poderosa. Le entregó un líquido para que le diera de beber al pibe y éste terminó hablando un poco mejor” – le contó; “tenes que ir… además, no cobra; en realidad solo pide una ayuda porque, pobre, es lo único que tiene para vivir.” Rita adquirió el frasco por trescientos pesos y cuando estaba por retirarse, la vidente volvió a pedirle la mano: “a ver querida… me parece que faltaba algo que no podía leer porque había interferencias con los seres de luz” – le expresó. La mujer volvió a sentarse a la mesa y dispuso sus manos para una nueva lectura: “¿puede que haya alguien enfermo en tu casa?” – le preguntó. Rita le aclaró que vivía solamente con una perra llamada Diana; “entonces es esa perra la que está enferma o se va a enfermar en los próximos días. Te recomiendo, querida, crema de kiwi para liberar de todo mal a tu mascota” – le expresó la vidente mientras le vendía a doscientos pesos un pote de crema; “se la pasas por la panza a tu perrita y listo.” Cuando la mujer terminó de gastar de los últimos billetes que le quedaban de la quincena de su sueldo como empleada municipal, se prestó a salir del lugar pero una vez más, María la detuvo mostrándole una cajita forrada con imágenes de Mickey y Minnie: “querida, sin compromisos, esta alcancía es para ayudar a los huerfanitos de un Hogar del África… si queres colaborar de corazón, podes hacerlo” – explicó. Rita colaboró con su último cien pesos mientras la vidente le daba más detalles; “no sabes lo que son esos niños con esas caritas negritas y los moquitos colgando de sus narices… te parten el alma verlos. Dios te bendiga.” Finalmente se retiró al mismo tiempo que María le daba la despedida: “y sabes que si te quedas sin ese ungüento, tengo más para entregarte, querida.” Rita salió y dio lugar a la otra visitante; “quiero que me ayude a recuperar al amor de mi vida” – le detalló a la vidente que rápidamente colocó un nuevo pote sobre la mesa.

sábado, 19 de septiembre de 2015

ROBO A-Z: LLAMADOS



Cinco de la mañana y una llamada de destinatario restringido ingresó a la comisaria de Arroyo Seco. El oficial de guardia se levantó de su cama y atendió al llamado de una voz masculina que no quiso identificarse: “hoy por la mañana, se asaltará al camión blindado que llegará al banco céntrico” – informó al policía y cortó. El uniformado se lavó la cara y optó por llamar a su superior para informarle sobre la nueva.
Rápidamente el responsable de la dependencia dio aviso al juez de turno que con una coordinación policial pudo constatar a la empresa transportadora de caudales para ponerla al tanto, aunque la unidad ya estaba en camino hacia esta localidad desde Buenos Aires. También se dio aviso a la entidad bancaria que puso en marcha su propio plan de acción preventiva. Y la Policía puso a decenas de oficiales a disposición cubriendo la zona donde se ubica el banco a fin de resguardar al vehículo.
“Seguramente se trató de uno que dejaron afuera del robo” – manifestó el comisario a un compañero intentando explicar el llamado recibido; “algo así como un despechado.” Y ordenó a otros policías que de civil se dieran cita en la cuadra donde estacionaría el camión blindado para el intercambio de caudales con el banco.
Por su parte, la empresa transportadora modificó brevemente su operatoria y ordenó a los conductores del camión que detuvieran su marcha en una comisaría próxima mientras que desde otro centro de logística partió otra unidad como señuelo. Este segundo camión era conducido por tres empleados con conocimiento y táctica para tales asuntos transportando sumas de dinero falso. Y el primero se detuvo frente a la dependencia policial de Pavón, dio aviso a las autoridades policiales y aguardó para continuar con la marcha.
Alrededor de las nueve de la mañana, entre las decenas de personas y vehículos transitaban por la zona bancaria; también se aproximó el camión blindado. La mirada de todos los policías, ubicados en diferentes y estratégicos lugares, se dirigió hacia la unidad de la que descendió un empleado de seguridad con unos papeles en mano e ingresó a la entidad bancaria. Y en esos momentos una alerta se encendió cuando bruscamente detrás del blindado clavó sus frenos un auto.
Varios policías dirigieron sus armas hacia el vehículo sospechoso pero la operatoria rápidamente se desintegró cuando descubrieron que solo se trataba de una mujer que por hablar por teléfono mientras conducía, no se percató del blindado y frenó bruscamente para evitar el impacto. La señora pidió disculpas a los policías que se le acercaron a su coche y en cuestión de minutos, retomó su viaje.
Otro empleado de la seguridad privada descendió del coche para escoltar al primer empleado que se acercó al blindado con bolsas de dinero en mano. Cargó las mismas en el interior del vehículo sin ninguna anomalía y finalmente se alejó del lugar dejando a todas las autoridades policiales boquiabiertas. “Para mí, estos vieron la cantidad de policías que salieron con la alamar de la mujer que frenó bruscamente y desistieron del robo” – fue lo que explicó el comisario y jefe del operativo a sus superiores.
La cuestión es que el mismo llamado se repitió a la madrugada de los dos siguientes días. El policía intentó obtener más datos pero no tuvo éxito. Informó a su superior nuevamente de la situación que, otra vez, activó el plan de prevención ya establecido para estos casos y dio aviso, entre otros, también a la empresa transportadora y a la entidad bancaria. Lo cierto es que fueron las nueva de la mañana, y todo se desarrolló sin ningún inconveniente.
Lo mismo ocurrió varias veces durante los siguientes días. Se montaba todo un operativo pero el robo nunca ocurrió. Lo único de positivo fue que la investigación pudo dar con mucha proximidad el destinatario de cada llamada. El policía con el tubo del teléfono en mano ya cansado de dar una falsa alarma pensó por momentos en directamente no dar aviso a su superior y continuar dormitando como si nada. Pero a los diez minutos, tras luchar con sus pensamientos, optó por dar aviso y el operativo otra vez se puso en marcha.
Cuando eran las ocho de la mañana un operativo comando ingreso a un departamento de Pavón dando con un joven que desde el interior de su cuarto realizaba las llamadas anónimas y anunciaba los robos que nunca ocurrieron. Con la orden judicial correspondiente fue trasladado a la otra dependencia policial para ser interrogado justo en el mismo momento que el camión blindado amenazado llegaba allí para resguardarse y dar paso, desde otro lugar, al señuelo. El joven detenido aprovechó el descuido de la poca presencia policial en el lugar, dado que los demás estaban cubriendo la zona bancaria, y logró salirse de la dependencia con la ayuda de un oficial amigo que abrió sus esposas. Y mientras los choferes del blindado charlaban en el interior de la comisaria, puso en marcha el transporte de caudales y huyó. 
Para cuando lograron ubicar el camión blindado, lo encontraron en una zona descampada abandonado y sin nada en su interior. Y el joven y su policía amigo, a los días siguientes se distribuyeron el dinero. 


La Posta Hoy, 19/09/15

sábado, 12 de septiembre de 2015

ROBO A-Z: JUNTOS


 Chapi era un delincuente como muchos y su debilidad eran los robos nocturnos a locales comerciales. En sus atracos no acostumbraba a ejercer violencia ni mucho menos, pistas para ser identificado. Sin embargo, un viejo amigo lo encontró sentado en la esquina de la cuadra donde residía y en voz baja, le propuso un negocio: “soy cerrajero y tengo copia de las llave de un nuevo comercio” – le comentó captando su interés.
Pero antes de que avanzaran en el acuerdo que iría a beneficiarlos a ambos, el cerrajero le expresó que había un solo problema: “el local se encuentra a metros de la policía” – le indicó. Se trataba de un comercio que inauguró semanas atrás y cuyo dueño había cambiado la cerradura de la puerta principal con la finalidad de obtener seguridad; “y como es nuevo, todavía el local no cuenta con alarmas… además, quién va a creer que alguien irá a robar al lado de la comisaria” – expresó.
“El problema es que en la esquina de esa cuadra hay cámara” – manifestó el Chapi a su amigo quien sonrió dándole a entender que tenía todo bajo control para poder quedarse con la mitad del botin. “Tengo un amigo que esta semana monitorea esa cámara de 180°, entonces esta noche va a poner el foco en dirección contraria al local” – le aclaró el cerrajero a lo que el caco acepto el trato y tomó la llave en sus manos.
Cerca de la una de la madrugada, Chapi caminó frente a la comisaría y a los pocos metros, llave de por medio, ingresó al  local. Para trabajar tranquilo y buscar en el interior todos los objetos de valor posibles, volvió a poner llave a la puerta e inició su tarea. Revisó primero los cajones de un escritorio y para su alegría, encontró efectivo por la suma de mil pesos junto a un reloj de pulsera y una cadenita que aparentaba ser de oro. Y rápidamente empezó a poner esos elementos valiosos dentro de sus bolsillos.
Pero algo complicó la labor de Chapi. A los quince minutos, se dio cuenta que otra persona se puso de pie junto a la puerta de ingreso y colocó una llave en la cerradura. Se escondió detrás del escritorio utilizando la penumbra y se inmovilizó. Y allí entró otro ladrón que para evitar un mal momento, cerró la puerta con llave tras su ingreso y se preparó para revisar el lugar.
“Este es el Gato” – balbuceó debajo del escritorio cuando conoció a su inesperado acompañante. Rápidamente se dejo ver por su amigo que primero se alarmó, pero luego terminó por abrazarse con quien, en otras tantas oportunidades, había compartido algunos robos. “¿Qué haces robando acá?” – preguntó el recién ingresado a su pana, a lo que Chapi le respondió que estaba gracias a la llave que el cerrajero le había brindado. El tema es que el cerrajero también había mandado al Gato con otra copia y allí se quedaron inmovilizados los dos ladrones sorprendidos por las casualidades de la vida.
“Hacemos así: todo lo que hay de valor lo repartimos en tres parte iguales” – propuso Chapi considerando en el botín al proveedor de la llave. El Gato consintió y antes de que pusiera una cadenita de oro en su bolsillo, su amigo le frenó cuestionando: “todo lo ponemos sobre el escritorio y luego lo llevamos en una bolsa para que quede más claro.”  Y ambos siguieron separando las cosas de valor que había en el nuevo comercio aunque el primero jamás reveló lo que ya tenía oculto en sus bolsillos.
No pasaron ni cinco minutos y un tercer ladrón, apodado Laucha, entró en escena con otra copia de la llave. Lo bueno es que todos estos se conocían puesto que en alguna oportunidad habían compartido celda de una comisaría de Villa Gdor. Galvez. “¡Esto es increíble! Cuando agarre al cerrajero, lo mato” – expresó el Gato ante la mirada de Chapi que se rascaba su cabellera. “¿Y ahora?” – preguntó el tercero en sumarse.
“Hagamos algo: todo lo de valor lo repartimos entonces en cuatro” – propuso el primero en llegar al lugar. Pero el Gato, haciendo uso de la palabra, expuso que directamente el cerrajero, por aquella jugada de regalar copias de la llave a doquier, quede afuera del botín y los demás aceptaron.
Ya para cuando los tres delincuentes colocaron sobre el escritorio todos los objetos de valor hallados, Chapi tomó una bolsa y ante la mirada de sus compañeros los guardó. “De acá vamos hasta la esquina de mi casa y repartimos todo esto” -  expuso casi sin más nada que hacer en ese local. Y entonces, de manera silenciosa, salieron del comercio pero, para su sorpresa, afuera les esperaban unos cinco oficiales de policía apuntándoles con arma que finalmente les redujeron.
Meses atrás, un comerciante se había cansado de que le robaran tres veces. Entonces alquiló un local a metros de la comisaría, montó allí su nuevo comercio y se presentó de un amigo que meses atrás hizo un curso de cerrajería. “Quiero atrapar a esos choros y tengo una idea” – le propuso al cerrajero que estaba dispuesto a ayudarle.


 La Posta Hoy, 12/09/15

sábado, 5 de septiembre de 2015

ROBO A-Z: INNOBLE


Carlos en un hombre trabajador, honesto policía y padre de familia. Su afán por el trabajo no se traduce más que a mantener económicamente a su esposa y sus hijos. Y su vida es tan sencilla como cualquier otro vecino puede verla, aunque con circunstancias llamativas.
Un día llega a su casa y su esposa, antes de darle un beso como bienvenida, le informa que el lavarropas automático dejó de funcionar. Entonces, dos horas después, carga el aparato a su camioneta y la lleva al service. El técnico se toma el tiempo para desarmar el lavarropa y con un tono de voz ronca le indica que “el desperfecto se encuentra en el tambor, que debe ser cambiado completamente con todas su conexiones.” Carlos opta por abonar una seña de mil pesos para iniciar la reparación y a los tres días, cuando iría a retirarlo, abonará los otros mil restantes.
En otro momento del día, pasa por el mercadito del barrio y compra un yogurt bebible para sus hijos. Abona y al salir, sube a su vehículo donde lo esperaba su esposa que agarra el artículo y sin esperar más, observa la fecha de vencimiento: “esto está vencido” – le comunicó. Carlos corroboró la fecha notificándose que efectivamente el producto había vencido unas semanas atrás; ingresó al comercio y tras su reclamo, le cambiaron el artículo. Y finalmente se retiraron a su hogar.
Casi después del mediodía del día siguiente, su hija preadolescente viene a expresarle que la computadora estaba funcionando mal. Como Carlos conocía poco y nada de informática, y al pedido insistente de su niña, terminó por llevarla al técnico que tras observarla pasó a darle el diagnóstico: “este ordenador tiene un virus seguramente que ingresó por alguna descarga de internet; lo peor es que voy a tener que resetear la máquina e instalar nuevamente todo incluso cambiando el disco” – le informó ante su desorientación. En fin, terminó por aceptar el servicio técnico al ordenador por la suma de mil quinientos pesos a pagar en tres veces.
Acompañado por su mujer, aquella misma tarde se presentó en su local de ropa favorito para elegirse una camisa que estrenaría en un casamiento que tendría en los próximos días. La vendedora le mostró varias prendas indicándole que todas las que tenía en stock eran de excelente calidad y buena marca. Carlos eligió colores, se probó dos prendas y finalmente compró una camisa al costo de cuatrocientos pesos.
Además, terminó esa semana complicada descubriendo que su vehículo presentaba un problema: tras permanecer estacionado una mancha de agua aparecía debajo de la camioneta. Rápidamente la llevó al taller donde el mecánico le indicó, tras analizarla, que se trataba de la bomba por lo que debía retirarla y cambiarla por una nueva. Sin cuestionar al que demuestra saber, aceptó el trabajo dejando su vehículo en el taller por un par de días y abonando por el trabajo una interesante suma de dinero.
Y por último, ya en su casa, descansando, se puso a analizar el resumen de su tarjeta de crédito. Allí se encontró con que la entidad bancaria le descontaba cinco pesos en los últimos meses de un aporte voluntario a Greenpace al que jamás había accedido. Y sin ganas siquiera de llamar al banco ni de reclamar en persona a la sucursal, terminó por aceptarlo admitiendo que se trataba de una escueta suma.
Pero se encontró en una disyuntiva cuando su superior, días después, le pidió que firme una planilla de carga de combustible de los móviles dibujando un número falso. En realidad, gran parte del combustible de los figurado en ese documento fue al vehículo propio de ese jefe y Carlos debía consentir con su firma a fin de que la Provincia abonara el importe a la estación de servicia en cuestión. “Jefe, enójese si quiere… pero soy una persona honesta y no me gustan estas cosas” – le expresó el policía negándose a colocar su firma.  Y allí comenzó una etapa incómoda para su vida.
Mas tarde, el mismo jefe le solicitó que pasara por un casino clandestino a cobrar los cuatrocientos pesos semanales como honorario al no tener que clausurar el supuesto cibercafé. También a esto se negó Carlos y tuvo que ir soportando el mal trato creciente de su superior, por mantener su honestidad a sol y a sombras. Y cuando no pudo aguantar más, terminó por renunciar ya cansado de sentirse como si fuera el único honesto que quedaba.
Es que, lejos de la dependencia policial, el técnico de lavarropas reparaba solamente el enchufe y ponía en marcha el aparato aunque le cobró por un trabajo mayor que jamás debía realizar. El dueño del mercadito volvió a poner el yogurt vencido en el stock y entre otros cliente, se volvió a vender y ya no hubo reclamo. El técnico informático lo único que hacía era instalar el buscador sin más cambios a la pc. La vendedora de la tienda reponía sus camisas comprándolas a sesenta pesos en un viaje a La Salada de Buenos Aires. El mecánico solamente emparchaba una manguera que contenía una minúscula pinchadura. Y el banco recaudaba de a cinco pesos, millones entre todos su usuarios que no se quejaban por ese descuento involuntario que jamás llegaría a la fundación ecologista. 

 La Posta Hoy, 05/09/15