sábado, 29 de diciembre de 2012

DE FAMILIA Y FIESTAS


Ocasión para unir a la familia hay muchas durante la vida, pero nada tan especial como lo son las fiestas. Ahí es donde se vuelven a ver los parientes que hace meses no se veían por esas cosas de la vida o simplemente porque se soportaban lo poco y suficiente. Pero ahí se juntan todos alrededor de la mesa para celebrar el fin de un año y el comienzo del otro.
Estará el abuelo que comenzará a brindar de temprano, que no llegará a la medianoche y que recién se enterará que es un año nuevo a las seis horas del día siguiente donde se levantará a tomar mate con su esposa y el pan dulce comprado en Los Nonos. Estarán presentes las cuñadas que poco se toleraron durante el año, pero que para el momento de salutación se abrazaran como amigas mientras que por dentro se reirán de lo desalineada que se vistió la otra.
Estará la tía que siempre corre hasta el último momento, la que estuvo hasta última hora de la tarde en El Príncipe comprando las frutas para la ensalada de sus sobrinos. La que además apartará algunas de esas frutas en otra olla para el claricol de los más grandes. La que cuando los demás solo piensan en sentarse a comer, llegará al lugar del encuentro en bicicleta cargada de bolsos de pan, carne, servilletas, papas y budines.
No faltará la tía que aclarará antes de la comida que está a dieta. Que primero extraerá de su bolso un tapper con una ensaladita de lechuga y zanahorias, pero que minutos antes de la medianoche terminará prendiéndose de la parte más grasosa del lechón que todos están comiendo. Eso sí, al día siguiente se sentirá con culpa y se excusará que la dietista le había permitido algo de esas cosas para las fiestas.
También estará el sobrino preadolescente que separará las frutas abrillantadas del pan dulce. Su madre lo volverá a retar como todos los años y también nuevamente saltará su abuela para defenderlo. Y estará su hermanito que a partir de las ocho de la noche cansará a todos con las ganas de tirar los cuetes que su primo mayor compró... y estará la madre que siempre dirá la frase de todos los años: "tené cuidado! No te acerques cuando no exploten! Que los más grandes los tire tu padre!"
No faltará la prima preocupada por taponear el oído de sus mascotas asustadas por las bombas. Ni el primo que jamás se enterará qué es lo que se celebra y dirá "¡Felices pascuas!" a todos los presentes. Ni las hermanas que se pondrán al día con los chismes del barrio después de no verse por varios meses. Ni las tías a las que se les caerán unas lágrimas recordando a los que ya no están.
El bebé último en sumarse a la familia recibirá el año nuevo durmiendo en la cama de la abuela y no faltará el sobrino que hará una broma con la pelela o la dentadura del abuelo. Pero estará el sobrinito de tres años que será el centro de atención cuando su madre le pida que cante la canción que le enseñaron en el jardín... lo hará y las tías se babearán apretando sus cachetes. Y como tampoco faltará la nueva novia del primo que por ser la última en sumarse al clan, estará sola en un rincón más perdida que perro en cancha de bocha.
No podrá faltar el momento de los regalos y es ahí cuando todos dirigirán su mirada a la tía más rica para ver qué regalos trajo para todos: juguetes para sus sobrinos comprados en Amilcar y utensilios de cocina para la abuela y tías comprados en Libra. Los sobrinos más grandes recibirán un nuevo par de medias o de calzoncillos para su colección y luego todos se emocionarán cuando el sobrino de cuarenta y ocho años anunciará que ese nuevo año piensa casarse. Y además se sumará el vecino que de casa en casa va saludando y probando algo, hasta que da la vuelta a toda la manzana y se olvida hasta de dónde queda su propio hogar.
La tía rica sacará un vino fino y brindará con Champagne. Su cuñada más delicada lo hará con sidra sin alcohol comprada en La Muralla y sus cuñados y sobrinos jóvenes se tomarán todo lo que haya sobre la mesa. Una de las tías sacará, casi cuando se están por ir todos a dormir, un pan dulce con chocolate después de que su marido la mandara al frente de estar guardándolo para ella sola. Y no faltará el primo que se la dará se disk jockey y que animará la fiesta, toda la noche, siempre con el mismo cd de La Liga en su centro musical.
No podrá faltar el corcho que caerá justo frente a la prima que lleva once años de noviazgo. Ni tampoco la caña voladora que traspasará accidentalmente el calzón que la abuela olvidó de bajar del tendedero de ropa. Habrá un tres tiros que solo emitirá dos explosiones y un sobrino que, a falta de recursos, sacrificará la última birulana que le quedaba a una de sus tías.
Para el baile estará el tío que saldrá a la pista haciendo el baile del caballo y hará reír a todos; y las primas que apenas pase la medianoche, se irán a saludar a sus amigas regresando recién al día siguiente.  La abuela quedará dormida en la silla y el primo medio tomado se querrá encarar a la vecina que vino a saludar vistiendo ropa muy ajustada. El sobrinito seguirá asustando a las tías con sus cebollitas y fosforitos hasta que su madre se le agote la paciencia y lo mande a dormir después de prepararle la mamadera; aunque su tía le pedirá que lo deje un rato más despierto.

Así es como la familia se unirá para la ocasión: divertidos algunos, otros malhumorados, otros bien golosos pero todos juntos para desearse un mejor y buen futuro en el momento en que todo el cielo de Arroyo Seco se ilumine de fuegos artificiales y cada uno salude a su par diciéndole: Feliz Año Nuevo!

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 29/12/2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

QUIERO MATAR A MI JEFE III


(Tercera parte)

Miguel solo tenía que esperar a que, de alguna manera, le llegara la información del asesinato de su insoportable jefe. Llegó aquella mañana a la fábrica y para su asombro, don Santos Ulini no llegó. Todos los operarios comenzaron la jornada bajo las directivas del segundo de la empresa pero Miguel miraba alrededor esperando que alguien comentara algo sobre el ausente.
Aquel día terminó y nadie supo nada del jefe, al menos por lo que pudo consultar con sus compañeros de depósito. La intriga se sumó a la ansiedad, y estas cosas obligaron a que Miguel se fuera nuevamente a La Tablita para hablar con su amigo.
“¡Si ya lo hubiera matado, te habrías enterado!” – le comentó Carlos mientras pelaba unos maníes.
“Carlitos… si llego a caer, ¡al menos vení a visitarme a la 27ª” – expresó Miguel.
Pero su amigo, poniéndole una mano en el hombro se le acercó para infundirle tranquilidad: “¡Claro, además vamos a pedir que no te pongan junto con los violadores!”
Llegó a su casa, saludó a su esposa y se puso a mirar el noticiero de Canal 2. Ahí estaba el periodista anunciando las noticias de la ciudad mientras filmaba, producía, dirigía, entrevistaba, atendía el teléfono y dirigía los controles. Pero la nueva policial solo fue una nota con el comisario hablando de una mujer que acuchilló a otra en el barrio San Francisco por un hombre en común; quien por cierto era bien feo y nadie comprendía cómo dos mujeres podrían pelearse a ese extremo por él.
Se fue a acostar siempre pensando que podía ser aquella su última noche en esa cama. Un ruidito sencillo proveniente del patio le produjo la sensación de tratarse de policías federales que podrían ingresar a su casa descendiendo de unos helicópteros o derrumbando sus puertas de un solo golpe. Pero luego se tranquilizó para finalmente dormirse.
Todo el trayecto a su trabajo fue pensando que era un asesino. Cruzó la calle sin mirar y por pocos centímetros no fue  arroyado por una traffic conducida por una malhumorada mujer y que transportaba alumnos del Goretti. Por momentos pensó en preguntarle a Darío si había pasado algo, pero jamás lo hizo: “si ya está detenido y la policía ve mi mensaje, eso me traerá problemas” – analizó.
Es más, miraba cualquier papel que había en el piso pensando que podía tratarse de una panfleteada que lo acusara de asesino. Pero solo eran folletos de Novogar con promociones para el día del padre… cientos de ellos que quedaban amontonados en el cordón cuneta de algunas calles provocando que las aguas estuvieran estancadas.
Como todos los días, llegó a la fábrica, marcó su dedo y saludó a sus compañeros que, como si nada malo hubiera pasado, estaban dispuestos a comenzar el día. Tomó un autoelevador y se dispuso a mover unos pallet pero algo estaba por romper con su rutina.
Dos horas después de arrancar la jornada, el nuevo superior lo llama convocándolo a una reunión a solas en la oficina. Fue en ese momento donde el corazón de Miguel comenzó a latir muy fuerte y el temor invadió su cuerpo. “¡Igual nadie sabe que yo pagué a ese tipo para matar a Santos” – sostuvo tranquilizándose a sí mismo. Caminó hacia la oficina donde el flamante jefe le ordena que pasara y cerrara la puerta. Así lo hizo y se sentó finalmente frente a aquella persona que algo importante tenía para decirle con un papel en mano.
“Miguel, acá está tu apercibimiento que Santos Ulini dejó” – le comunicó;  “pero el viejo, aunque cascarrabias, adelantó su jubilación y antes de irse me pidió que desestimara esta sanción como si nada hubiera pasado.” Miguel quedo sorprendido pero no se animó a preguntarle si Santos seguía con vida. Agradeció al superior y regresó al depósito.
Se apartó a un costado y envió un mensaje a Carlos: “Sea como sea, habla con Darío y decile que no lo mate… que el dinero se lo regalo” – le pidió y su amigo le respondió que se quedara tranquilo.
Terminó la jornada y para disfrutar del día, nuevamente se fue a La Tablita esperando a su compañero de copas, el que jamás apareció. Se tomó a solas una cerveza y regresó a su casa; pensando cómo haría, obviamente, para devolver el dinero de los ahorros de su matrimonio. Y lejos de allí, en Villa Gdor. Galvez, tres amigos se encontraban comiendo un asado y repartiéndose seis mil pesos entre ellos: Carlos, Darío y don Santos.


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 22/12/2012

sábado, 15 de diciembre de 2012

QUIERO MATAR A MI JEFE II


(Segunda parte)

Cansado de las continuas torturas verbales que Miguel sufría de parte de su jefe y guiado por la idea de su mejor amigo Carlos, decide contratar a un tal Dario, asesino por encargue, de Villa Gdor. Gálvez para terminar con aquella pesadilla laboral. Es en la plaza San Martín donde cierra ese informal contrato ante un móvil del comando que sigue de largo en dirección a Fighiera y devolviéndole el aliento a ambos.
Cuando hubo anotado toda la información, Darío agarró aquel papel y los seis mil pesos y los guardó en el bolsillo trasero del pantalón: "en cinco días como máximo, ese tipo dejará de existir en el mapa."
"Lo que me preocupa es que este loco me denuncie" -le manifestó Miguel a Carlos en medio de unas copas nuevamente en La Tablita. Su amigo lo comprendió en esa preocupación, pero rápidamente se salieron de tema al observar una interesante jugaba en un clásico Boca - River. Y nuevamente en el asunto, Carlos le expresa que en todo caso le convendría contratar a otra persona para que matase al que acabara con su jefe.
De la segunda idea, Miguel ni lo piensa y se dedica a festejar el triunfo xeneise junto con otras personas en la intercesión de H. Irigoyen y San Martín. Ahí arrojarían unas bombas y marcharían un par de cuadras por las calles principales hasta regresar al lugar.
Al día siguiente, nuevamente la misma película de terror de todos los días. Por un lado, Miguel trabajaba con la seguridad que muy pronto eso acabaría, pero por momentos un miedo lo invadía al sostener que podía ser descubierto. En el tiempo del almuerzo dialoga con un compañero de fábrica que estudiaba derecho:
“¿Cuántos años le pueden dar a una persona que manda matar a otra?”- le pregunta. “Muchos” – responde su camarada obligándole a tragar saliva.
Antes de regresar a su casa, decide pasar por la parroquia para dialogar con el sacerdote. Allí lo atiende una simpática secretaria que le expresa que es muy difícil ubicar al Padre, pero que en su reemplazo estaba el vicario, un segundo que debía ganarse con mucho sudor su lugar hasta ser enviado a otra ciudad como párroco principal. Miguel le cuenta al religioso de lo mal que lo pasaba en su empresa con la presencia de su jefe, pero antes de comentarle sobre su decisión, el cura le expresa: “hijo, tenés que perdonarlo y olvidarte de todo lo que te hace ese hombre.”
Miguel sale de la iglesia muy cabizbajo. Camina hasta Grido para tomarse un económico helado y cuando camina frente al edificio en construcción próximo a la heladería, envía un mensaje a Darío pidiéndole si podían volver a encontrarse nuevamente. El remitente le responde que no; que el encargo ya estaba hecho y que no había vueltas atrás. Pero las cosas se le complicaron un poco más cuando llegó a su casa y su esposa lo recibió con la pregunta de dónde estaba el dinero del ahorro. Terminó por mentirle diciéndole que lo había prestado a su amigo Carlos que lo necesitaba para un negocio.
Yendo a su trabajo, las cosas en la mente de Miguel estaban más complicadas que nunca. Pensaba que iba a llegar a la fábrica y recibir la noticia del asesinato de su jefe. Pero para su sorpresa, el desgraciado seguía con vida. Entonces, viendo que no puede frenar a quien contrató, decide hablar con don Santos para prevenirlo.
“Santos, jefe, ¿puedo hablar con usted?” – le expresa a media mañana mientras movía unos pallet con quinientos kilos de un lugar al otro del depósito.
“¿Qué querés?” – le preguntó de muy mala manera su superior.
“Eh… eh…” – Miguel comenzó a balbucear sin encontrar la punta del hilo para iniciar la conversación. A todo esto, don Santos lo mira y muy enfurecido, le manifesta:
“¡No ves que sos un vago! ¡Me queres hacer perder el tiempo para no laburar! Ahora por esto voy a pedir que te aperciban y te saquen el premio del sueldo…”

Miguel quedó con la boca abierta ante su jefe que se alejaba del lugar echando humo de su cabeza. Entonces tomó nuevamente su celular para armar otro mensaje para Darío: “¡Que sea cuánto antes, por favor!” – le envió.

 (Continúa en la próxima edición.)

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 15/12/2012

sábado, 8 de diciembre de 2012

QUIERO MATAR A MI JEFE I


(Primera parte)

Miguel llegó como todos los días a las seis de la mañana a su fábrica. Se cambió en el vestuario y cuando se dispuso a operar en el depósito, se cruzó con su jefe, Santos Ulini,  que, al igual que siempre, ni lo saludó y rápidamente le dio ordenes de mover unos pallet: "¡Y dale, negro, espero que hoy hayas venido con ganas de laburar."
Movió el pallet de mil kilos solo con una zorra y su fuerza al final del depósito para cuando su jefe se dirigió a los gritos: "¡Negro, traeme otra vez ese pallet para acá adelante! ¡Y rápido porque no servís para nada". Y así es como Miguel venía aguantando cada mañana, por diez años,  a un jefe soberbio, engreído y por sobre todas las cosas, bastante hostigador. Entonces luego de su trabajo llegaba a su casa cansado y malhumorado.
Una noche, tomaba unas cervezas con su amigo Carlos en La Tablita y aprovechó para contarle los disgustos que le provocaba su jefe cada mañana. Fue ahí cuando su compañero le habló de manera reservada: "¿Por qué no lo mandas a matar a ese viejo?"
"¿En serio me decís?" - le preguntó Miguel.  Y Carlos le mencionó un muchacho amigo de un amigo de otro amigo que el conocía que estaba en cosas raras y que era capaz de matar a una persona por unos pocos pesos: "es de Villa Gdor. Galvez y lo único que tenes que hacer es llamarlo y juntarte a hablar." Pero para un padre de familia, la idea escapaba a su vida normal así que regresó a su casa para disfrutar de un programa local sobre una liga de fútbol.
Al día siguiente en su trabajo, nuevamente los continuos hostigamientos y rebajas de don Santos Ulini; un hombre al que le faltaban algo de un año para jubilarse y que estaba dispuesto a arruinar la vida de todos los que se le cruzaban en su camino. Se sabía que varios le habían querido pegar en ciertas oportunidades e incluso hubo varios reclamos de otros empleados, pero como Santos era muy amigo de la intendencia de la empresa, ninguna queja tenia sentido.
Muy cansado de la situación a media mañana, en el momento del desayuno, Miguel llama a su amigo para interiorizarse sobre aquella persona: "¿Es seguro eso loco? No quiero tener problemas... ¿vos de donde lo conoces?"
Carlos le dió seguridad: "Tengo un amigo que es policía en la 25ª de Galvez  y de ahí lo conoce a este loco... el que hace estos trabajitos y no compromete a nadie. Cuando me cortes, te mando por un mensaje el celular y lo llamas. Quedate tranquilo."
A los diez minutos Miguel tenia en su aparato un numero que podía ayudarlo a terminar con ese continuo maltrato verbal de parte de don Santos. Camino a casa, se detiene cerca de la plazoleta del Anfiteatro y se sienta en un banco a pensar en las circunstancias y en la propuesta de su camarada. Con el celular amaga un par de veces hasta que finalmente llama.
Del otro lado atiende un joven llamado Darío. Miguel tartamudea explicándole el motivo de la llamada a lo que el muchacho le expresa: "Bien, conozco Arroyo Seco... mañana a esta misma hora te espero en el medio de la plaza San Martín y hablamos. Lleva seis mil pesos." El llamado terminó y solo restaba esperar al día siguiente para el encuentro de ambos y definir así el mandado.
Por esas cosas de la vida, Miguel se queda dormido al día siguiente y llega a la fabrica solo cinco minutos mas tarde pero el tiempo suficiente para darle motivos a Santos a que lo amenace todo el tiempo con echarlo del trabajo mientras lo trató de inservible y vago. Por momentos, Miguel quería que pasara rápido el tiempo y por otros, prefería no encontrarse nunca con el extraño temiendo a quedar preso por mandar a matar a una persona, aunque este se lo mereciera.
Tomó, sin que se entere su esposa,  seis mil pesos de unos ahorros y siendo las ocho de la noche, se sentó algo desconcertado en el medio de la plaza San Martín observando como una mujer paseaba un perro mestizo y una pareja de jóvenes se besaban junto a lo que fue en su momento, una fuente de agua. A los cinco minutos se le acercó un joven que se presentó como Darío y se sentó a su lado. Se trataba de un tipo serio, vestido algo desalineado pero muy locuaz y midiendo cada palabra que pronunciaba: "Anotame el nombre completo de esta persona, su domicilio y otros datos que puedas aportar y listo" - le expresó el joven. Pero cuando procedía a anotar los datos en un papel, Miguel se detuvo a observar a un vehículo del comando que se acercaba al lugar.

 (Continúa en la próxima edición.)


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 08/12/2012

sábado, 1 de diciembre de 2012

MI HIJO


Como todos los sábados a la tarde, doña María se sentaba en su living a hojear La Posta que le vendía la nieta de su vecina y tomar unos mates con galletitas de agua que habia comprado en Formagio. Pero aquella tarde, recibió visitas inesperadas. Su hijo, Marcos, de 31 años venía a presentarle su novia, una chica de 25 años muy decente que trabajaba de cajera en el Arco Iris.
"¡Qué sorpresa, hijo! Pasá, amor, siéntense..." - fue la primera expresión mientras se acomodaba su cabello ya que no había tenido el tiempo de ir a la peluquería del barrio para hacerse la permanente; "nena, ¿hace calor eh?"
"Un poco señora...", respondió la joven ante la mirada estudiosa de su flamante suegra. Marcos se la había pintado de una manera, tal como todo hijo describe a su madre; pero ella notaba que en algo era diferente a su descripción; "¿Leía La Posta?"
"Si, siempre... la nietita de la Furjoncia, mi vecina, me lo trae todos los sábados... y así me entero un poco de lo que pasa en la ciudad" - contó María que rápidamente puso su mano en la cabeza como recordando algo. "Hijo, ahora que me acuerdo, necesito para un tramite de la jubilación la fotocopia de tu dni... lo busqué por todos lados y no lo encontré.... fijate si lo tenes en tu cuarto, ¡seguro que está ahí!"
Marcos se puso de pie y se dirigió a su cuarto para buscar el documento. María dejó el semanario a un costado y expresó entre sonrisas: "¡Ojalá que lo encuentre! Porque ese cuarto es un nido de rata... ¡medias por acá, medias por allá! ¡Remeras todas tiradas! ¡Es un desastre esa pieza!"
La chica la siguió con una sonrisa y su suegra siguió detallando: "¡Desordenado, no es nada! ¡Es también medio sucio, mi hijo! ¡No sabés lo que me cuesta hacer que se bañe! Si es por el, semanas enteras pasaría sin ducharse... En eso salió al padre, ¡hasta se enojaba cuando le decían que fuera a bañarse!
La novia no salía del asombro. María continuó: "¡Y al padre también salió vago! Ahora que esta de novio con vos espero que busque trabajo... ¡sino parece que vas a tener que trabajar para mantenerlo!. ¡Todos los días a las doce del mediodía se levanta!"
"¿Si? Me dijo que trabajaba en Dreyfus..." - le refutó ella. "Bueno, ¡no te voy a decir que mi hijo es un mentiroso porque una madre jamás haría eso! Pero bueno, dejémoslo ahí. A propósito... ¿vos sos la que lo llamás todas las noches a las dos de la madrugada? Porque lo escucho que habla y habla muy enamorado..."
"Eh..." - expresó la chica desconcertada. Y en ese momento entra Marcos que se disponía a sumarse a la conversación de suegra y nuera: "no encontré al DNI" - informó. "Bueno, hijo, no importa..." - le aclaró su madre, "voy a la cocina a preparar unos mates... ¡ya vuelvo!"
Para cuando doña María salió a la cocina, Marcos quiso sentarse amablemente al lado de su novia pero ésta se incorporó algo enojada: "¿Quién te llama a las 2 de la mañana?" - le preguntó a su novio. El hizo gesto de no saber nada. "¡Sos un mentiroso! ¡Me voy!" - le manifestó la joven mientras se dirigía a la puerta de salida.
Y antes de salir, volvió a mirarlo a quien fue su novio para gritarle: "¡Mugriento!" Cerró la puerta. Marcos quedó perplejo en el sofá al instante que entra su madre muy contenta y con un termo en mano, "¿Y tu novia, hijo?" - le preguntó.

"No sé, ¡le agarró la locura y se fue!" - le respondió su hijo. Su madre dejó el termo sobre la mesa y se sentó a su lado para acompañarlo en su confusión, "Hijo, ¡vos sabes me parecía que algo escondía esa chica! ¡Son todas iguales! Siempre se muestran, al principio, muy amables pero terminan mostrando la hilacha después... ¡No te preocupes! ¿Por qué no descansas un rato? Yo después te preparó la comidita y te la llevo a la cama... ¡mi bebé!"

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 01/12/2012

sábado, 24 de noviembre de 2012

METEORITOS


En el momento que el intendente participaba del acto inaugural de un nuevo y pequeño puente peatonal sobre el arroyo seco, recibe un llamado muy importante en su celular. Desde el Servicio Meteorológico Nacional le informan de una situación especial: en dos días, una lluvia de meteoritos caerían sobre la ciudad.
"¿Cómo es eso?" - preguntó el funcionario.
"Un informe clasificado de la Unidad Astronómica de la Nación indica que será una pequeña lluvia de rocas galácticas que entre las 2 y las 5 hs de la madrugada serán precipitadas, según las coordenadas de los satélites, sobre la ciudad de Arroyo Seco"  - le comunican.
El informa luego es ampliado por fax indicando que se tratará de montones de meteoritos que oscilarán entre los 10 y los 20 kilogramos. Que dificilmente fueran a perforar el techo de una vivienda común y que lo mejor es que durante esas tres horas no haya movimiento alguno en las calles – según la información más detallada de los expertos
A su vez, desde la Dirección Nacional de Infraestructura visitarían al día siguiente la ciudad para constatar los daños materiales provocados por estas rocas que caerán desde el cielo.  Y evaluarán cada situación con la finalidad de resarcir luego, a los damnificados.
La máxima autoridad de la ciudad convoca a una conferencia de prensa para informar a todos lo que acontecería en algo de 48 horas y luego invitó a todos los presentes a un asadito de camaraderia con carne que uno de sus secretarios fue a comprar a un supermercado.
"Queremos transmitir a la ciudad la máxima tranquilidad... solo recomendamos que durante esas horas de la noche no haya movimiento en las calles" - expresó el jefe del Ejecutivo atento a las preguntas de los periodistas; pero que cuando fue el turno que los mismos comenzaran a preguntar, se levantó y se retiró de la sala.
Todos estaban avisados y hubo quienes desde sus ventanas esperaron la hora de aquella noche para ver la precipitación de este fenómeno. Minutos antes de la dos de la madrugada, la sirena de los Bomberos indicó que comenzaba la hora de prevención para que ni peatones ni vehículo estuvieran en la calle.
Pero para sorpresa de la mayoría que al menos esperaba ver caer un granizo del cielo, nada sobrenatural aconteció aquella noche. No obstante, siendo las seis y media de la mañana funcionarios nacionales recorrieron la ciudad para reportar los años.
Cerca del mediodía el intendente convoca a estas personas del gobierno para ser informado sobre lo acontecido: "Yo escuche pequeñas piedras sobre mi techo" - les contó la autoridad local ignorando que aquellas se debían a las lanzadas por los vecinos de su barrio que reclamaban el pavimento frente a sus viviendas.
Uno de los funcionarios de visita tomó la palabra y como si fuera a disertar ante la ONU, expresó: "Sr. Intendente... algo inexplicable pasó en Arroyo Seco. Por cierto no hemos encontrado ningún tipo de meteorito... pero hemos encontrado cientos de daños ocasionados por ellos: más del ochenta por ciento de las calles con pozos y craters, una decena de veredas con basuras desparramas y basurales en las esquinas y espacios verdes como si estuvieran abandonados. Lo que no podemos explicar es dónde están los meteoritos que cayeron."
Un mes más tarde se supo que los meteoritos cayeron en las aguas del río Paraná y en la zona de islas. No obstante, para entonces, ya el Gobierno de Cristina había enviado subsidios a Obras Publicas dejando a todas las calles de la ciudad sin ningún crater, ni pozo ni bache... y parte de ese dinero sirvió para arreglar los espacios verdes y mejorar el servicio de recolección de residuos.

Estimado lector, cuando encuentre baches en la ciudad piense en el fenómeno astronómico que pudo haberlo causado y no se queje si su auto parece un avión en turbulencias. Eso sí, habrá que esperar a que lluevan meteoritos sobre la zona para que los arreglen.

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 24/11/2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

NOCHE EN EL PALACIO


En un principio de mes y abrumada por mucho trabajo, entre ellos con la liquidación de los honorables sueldos municipales, la Secretaria de Haciendas decide quedarse una noche en el palacio para trabajar tranquila. Con el permiso del Intendente, consigue las llaves del edificio y siendo las once de la noche ingresa al lugar con muy pocas luces pero desactivando la alarma e ingresando a su oficina. Mientras pone en funcionamiento su ordenador, se dirige a la cocina para prepararse un café.
En la cocina mientras espera que el agua se caliente, un misterioso ruido capta su atención. Sale de la cocina, se persigna ante la virgen y se asoma a la escalera. Se trataba de un sonido parecido al gruñido de una enorme bestia. Sube los escalones con mucho temor y abre la puerta de la sala de reuniones donde solo había restos de vasitos de plásticos y sándwiches de miga. Pero ahora el sonido con mayor intensidad proviene de la oficina de Producción… camina hacia allí, y no encuentra a nadie. En ese instante escucha el ruido del agua de la pava que estaba hirviendo, así que rápidamente baja a la cocina, se prepara el café y camina lentamente por la galería de intendentes.
La poca iluminación del pasillo y el lejano gruñido de una desconocida bestia, causaban un escalofrío en los brazos de la secretaria que temía volcar el contenido del pocillo. De a ratos, miraba hacia atrás con la sensación de que alguien estaba persiguiéndola. Además tenía el presentimiento de que las miradas de los fallecidos intendentes seguían su caminar. Cuando pasa frente a la oficina de su superior, escucha que el gruñido proviene del área de comercio. Deja por un momento su café en la mesa de recepción y se atreve a abrir la temerosa puerta.
Tampoco allí encuentra a nadie. Se asoma detrás de las cajas y finalmente mira debajo del escritorio del responsable del cementerio. Nada había fuera de lo común. Entonces regresa al exterior, agarra su pocillo y se dirige a su oficina. Pero cuando pasaba frente a la siguiente escalera, ve una tenebrosa silueta que se mueve en el patio del palacio. Allí se dirige siempre con pasos muy medidos. Sale al exterior y lo único que encuentra de extraño es la puerta de Catastro abierta. Observa en su interior y para cuando se da vuelta, nota que una fantasmagórica sombra entra al palacio por la puerta que anteriormente había dejado abierta.
Rápidamente, con mucho coraje, regresa por donde volvió, cierra la puerta y se anima a subir al área de Obras y Servicios Públicos. Allí también encuentra vasitos de plásticos y sándwiches pero nuevamente el tenebroso gruñido capta su atención proviniendo del primer piso. Desciende rápidamente aunque muy precavida para no volcar su café. Mira la pared. Observa rasguños y un poster invitando a todos a un desfile de orgullo gay. Despega el afiche y queda mirando aquellas marcas en la pared provocadas por algo desconocido aun, pero que estaba allí adentro.
La sensación de saber que no estaba sola dentro del palacio, hizo que la joven secretaria olvidará el motivo del porqué estaba allí. Observó a cada lado, seguía escuchando el gruñido de la bestia… pero finalmente se encerró en su oficina y se sentó frente a su pc. Cuando se disponía a llevar el pocillo a su boca, vio una enorme sombra que se ponía de pie del lado de afuera. Aunque tenía forma humana, solo gruñía. La funcionaria tomó coraje, rápidamente corrió para abrir la puerta y no encontró a nadie. Regresó, cerró la puerta y cuando dio la espalda, nuevamente aquella figura volvió a colocarse en el lugar.
Finalmente la secretaria se resignó a trabajar igual. Aunque la figura de esa bestia y su potente gruñido permanecían allí, la joven procedió a liquidar los sueldos de los empleados municipales. Pero para su sorpresa, cuando terminó de liquidar el último sueldo, incluso dando un pequeño aumento… la sombra de la puerta se esfumó. Al día siguiente, el propio intendente dio declaraciones a la prensa de lo ocurrido al integrante de su gabinete: “A decir verdad, no es la primera vez que nuestra Secretaria de Hacienda se siente intimidada por el gruñir de algunas personas que están en este palacio… pero también hemos comprobado que luego de los aumentos en las liquidaciones de sueldo, esos gruñidos terminan desapareciendo y olvidándose en el tiempo… hasta la próxima paritaria, claro.”

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 17/11/2012

sábado, 10 de noviembre de 2012

CARNAVAL II


(Viene de la edición anterior)

No se trataba de ninguna marcha contra la inseguridad ni una fiesta relacionada con alguna fecha patria, pero sin embargo todo Arroyo Seco y habitantes de localidades vecinas se dieron cita al carnaval que constaría de un colorido desfile de comparsas y carrosas por calle San Martín desde H. Primo hasta Sarmiento. Con la animación de Luis y Stella desde un palco ubicado a la altura de H. Irigoyen, el show abrió con la música en vivo de Las Sandalias que hicieron saltar al público.
Todo estaba preparado. Cientos de banderas de una reconocida marca de cerveza estaban colgadas sobre lo que estaba ambientado como el sambodromo de la ciudad. Los comercios abiertos y el publico expectante para ver pasar a las hermosas chicas que en instante comenzarían a desfilar.
Luego, el ritmo de la música brasilera le dio paso a la primera comparsa que abrió el desfile ante la mirada y el aplauso de los vecinos sentados en sus reposeras sobre la vereda. Una colorida comparsa de la localidad de Acebal hizo de rompehielos. Las bailarinas se paseaban por las calle de cordón a cordón saludando con manos en alto a los presentes… mientras que de los altoparlantes la conocida conductora explicaba el nombre y el diseño de la comparsa.
Tras ellos fue el turno de la comparsa de los Bomberos. Unas cincuenta chicas con plumas rojas hacían de escolta a la autobomba que fue transformada en una gigantesca nave espacial. Sobre la misma, unos cadetes del cuartel también con plumas rojas movían su esqueleto ante la ovación de los presentes. Pero esto recién empezaba, porque tras ellos desfilaron los integrantes de la comisión del SAMCo con su propia comparsa.
Estos últimos vestían decenas de colores en sus ropas y agregados… en realidad usaban muchos colores porque como ocurre siempre, no pudieron ponerse de acuerdo en un color que les gustase a todos los integrantes de la comisión. Pero allí estuvieron, luciendo el resultado de mucho trabajo… como pocas veces sucede.
Luego fue el turno del club Unión. Cientos de simpatizantes vestidos de blanco y negro que bailaban acompañados de una enorme carroza con forma de copa de futbol. De allí adentro, unas chicas hacían saltos como delfines y bailaban un acuadance. Y al momento que iban avanzando en el desfile, otros integrantes de la 14 arrojaban puñaladas de papelitos picados desde las veredas… se les dio el trabajo a ellos porque son especialistas en arrojar cosas durante el show.
Finalmente llegó el momento de la comparsa del Concejo. Allí estaban sus concejales disfrazados como Adan y Eva y adornados de enormes plumas que sobresalían de sus coronas… a diferencia de un edil que no encontraron corona para el tamaño de su cabeza y tuvo que bailar con los pelos al viento. Detrás de los funcionarios, desfilaban decenas de militantes políticos radicales y justicialistas, juntos. Entre esa comparsa, quisieron sobresalir algunos jóvenes de La Campora regalando juguetes a los niños, pero rápidamente el resto de militantes les disipó el proyecto.
Así cuando pasaron las últimas bailarinas, todos se agruparon frente al palco principal para disfrutar de un show musical que incluía cumbia y la presencia de Nene Malo. Sobre ese escenario y con la presencia del mismo intendente, los locutores anunciaron a viva voz a la comparsa ganadora que resultó ser la del cuartel de Bomberos que recibió como premio cinco mil pesos de parte de la secretaría de cultura.

Y para terminar la noche, el oficialismo eligió como reina del carnaval a su concejala, quien subió al palco a recibir su corona, ramo de flores y las llaves de su motocicleta. Finalmente, la noche terminó con música y un enorme show de fuegos artificiales donados por la comuna de Fighiera… los que fueron abonados con cheques a muy largo plazo. Así es como se llevó a cabo el carnaval Arroyo Seco.

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 10/11/2012

sábado, 3 de noviembre de 2012

CARNAVAL


Comenzó cierto día a tomar forma la idea de un carnaval en Arroyo Seco con el desfile de carrozas y comparsas por calle San Martín, desde H. Primo hasta Sarmiento. Y lo que primero fue solo una idea pasó a ser un evento organizado por empresarios de la ciudad que le vieron la ganancia al asunto.
La convocatoria llegó a Acebal y Gualeguaychu, ciudades desde la cual confirmaron su participación con importantes comparsas. Pero el show también despertó el interés en la localidad, donde algunas instituciones se animaron a preparar sus propias carrozas para obtener el premio de cinco mil pesos que la municipalidad entregaría a la comparsa ganadora y una motocicleta a la reina del carnaval.
Bomberos Voluntarios se puso en marcha donde varios de sus integrantes comenzaron a ensayar el ritmo brasileño y otros en el diseño que pretendía convertir su mayor autobomba en una gran carroza con forma de nave espacial. También los hinchas de Unión se juntaron para armar su presentación dando lugar a que varias simpatizantes se animaran a bailar con poca ropa y llenas de plumas negras y blancas armando una movida coreografía para lucirla por las calles. A este último grupo, quiso sumarse un demente con unos bombos para acompañar a las chicas pero la comisión se lo negó.
Pero además, también la comisión del SAMCo se dispuso a armar su comparsa. Con la ayuda de algunos integrantes, se animaron a decorar una ambulancia dándole forma de tanque de guerra para permitir que unas enfermeras y otras mujeres integrantes de la comisión, bailaran delante del mismo vestidas de plumas y lentejuelas verdes.  Así también confirmó su participación el Centro de Jubilados, donde varias abuelas no dudaron en quitarse la ropa y vestirse de caribeñas.
Se supo, asimismo, que el Concejo se pasearía por las calles con su propia comparsa. Los seis concejales irían bailando por las calles vestidos con los mejores diseños de carnaval: mucho brillo y mucho color. El presidente del mismo, iría delante de la comparsa sacudiendo su esqueleto para el agrado de las mujeres que lo ovacionarían a los gritos. Además de otras instituciones y agrupaciones de vecinos que se animaron a preparar su baile y exposición en la noche de fiesta. Y como pocas veces sucede, había clases de samba, capoeira  y otros ritmos brasileros en diferentes lugares de la ciudad.
La convocatoria se puso en marcha y la fecha del carnaval estaba determinada para el mes de febrero de 2013. Lo que no pudo evitarse fueron las primeras cuestiones en relación a la calle que se usaría como sambódromo. Por un lado, los bares y restaurantes del lugar, contentos con la idea… pero por otro lado, la línea M comenzó a discutir la cuestión de tener que modificar gran parte de su recorrido por varias horas.
También los directivos de las clínicas se opusieron a que se haga ruido frente a esos lugares. Algunos vecinos cuestionaron la iniciativa y otros, por ejemplo de calle San Martín entre H. Primo y Colón, pidieron que el inicio de las carrozas sea desde calle San Nicolás para disfrutar del show desde sus casas.  Pese a la oposición de algunos comerciantes y ciudadanos, la organización del carnaval de Arroyo Seco siguió en marcha.
El día del evento a las cinco de la tarde, el tramo de calle principal afectado quedó cortado al tránsito. La municipalidad se encargó de colocar coloridas luces en todo el trayecto e instalar vallas de contención sobre el cordón para que las personas no bajen a la calle. También varios enormes parlantes se montaron en cada esquina desde donde se emitiría la música y las voces de Luis y Stella que animarían la fiesta desde un palco montado sobre San Martín e H. Irigoyen. Y a partir de las ocho de la noche, muchos vecinos con sus familias tomaron sus lugares en los bares y otros llevaron sus reposeras a las veredas para disfrutar del show que apostaba tener todo lo que tiene un carnaval.
Y cuando todo estaba listo… a las nueve de la noche, comenzó el show de comparsas y carrosas.

(Continúa en la próxima edición.)

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 03/11/2012

sábado, 27 de octubre de 2012

LO QUE UNA DOCENTE DICE


Comprender lo que una docente está diciendo detrás de una sencilla y repetida frase, no es nada de otro mundo. Aquí le ofrecemos el primer manual de interpretación del vocabulario de los profesores:

“No lo vuelvo a explicar”
Expresión que sale de la boca de una docente molesta porque algunos alumnos hablan durante su exposición y pretende que todo el curso entienda el tema rápidamente. Generalmente la explicación del tema nuevo es comprendida por unos pocos estudiantes, otros van directamente a marzo y los que faltaron ese día a clase, se embroman.

“Saquen una hoja”
Probablemente se trate de una docente hartada del bullicio dentro del aula y a punto de convertirse en la nena del Exorcista. A ese hartazgo habrá que sumarle su constante queja por el bajo sueldo que cobra entonces intentará descargarse haciendo sufrir a sus alumnos tomándoles un examen inesperado.

“El que termina, entrega y  ya puede irse.”
Docente que emite un mensaje subliminal para que los alumnos que no estudiaron empiecen a morderse los dientes sabiendo que tendrán que quedarse después de hora. En otra forma está pensando “ojalá que estos terminen rápido que no veo la hora de salir de acá para comprarme la entrada para ver a Carmen Barbieri.”

“Directo a marzo”
Acá nos encontramos con un docente que hace sufrir al alumno pero que a su vez disimula su propio sufrimiento porque sabe que en marzo tendrá también que venir a tomar exámenes mientras su familia estará disfrutando de la pelopincho.

“Saquen la fotocopia y resuman”
Docente bastante cansada de su profesión pero que sin otra alternativa laboral, y faltándole mucho para jubilarse, no quiere dictar ni explicar más nada entonces apela a las continuas fotocopias sobre los contenidos a enseñar. Detrás de esta profesora se encuentra su amiga, dueña de la fotocopiadora, que es la única beneficiada.

“Mañana tenemos plenaria docente”
Docente que está feliz porque al día siguiente no verá a sus alumnos pero que se reunirá a tomar mate, facturas de por medio, con sus compañeras y va a chumear de lo que hace la directora en altas horas de la noche. Expresión que traerá alegría a los alumnos que no tendrán que venir a clases pero que jamás comprenderán a qué le llaman “plenaria docente.”

“Dividan la materia en tres carátulas.”
En este caso, tenemos el ejemplo de una educadora que le hará gastar dinero a sus alumnos en cartulinas  para dividir las hojas de su asignatura y que para la segunda mitad del año solo usarán la primera parte.

“El de ustedes, fue uno de los más lindos.”

Docente que luego de la fiesta de la familia, irá curso por curso diciéndoles la misma frase y elogiando sus respectivos bailes. Pero que en realidad, por dentro, sabe que luego de aquella fiesta ahora deberá volver a retomar los contenidos cuando sus alumnos, a esa altura del año, no tienen más ganas de aprender cosas.


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 27/10/2012

sábado, 20 de octubre de 2012

REGALO PARA MAMA


Juan terminará de leer este semanario y se acordará de que mañana es el día de la madre. Así que, dejando el periódico sobre la mesa, se tomará el tiempo para pensar en un buen regalo. El ejemplar no quedará ahí mucho tiempo ya que rápidamente vendrá su esposa que lo primero que hará es leer las necrológicas y luego, las noticias policiales.
Cuando comience el horario comercial de un sábado a la tarde, Juan correrá a una florería de calle Libertad. Primero estará quince minutos buscando dónde estacionarse hasta que terminará dejando su vehículo a cuatro cuadras del comercio. Entrará y se encontrará con helechos y potus ya adornados y preparados para la ocasión. Pero cuando pregunte por ellos, el comerciante le informará que todas esas plantas ya están encargadas y que poco queda por ser vendido. “Por qué regalarle algo que todos le regalan a su madre… veré otra cosa” – pensará y saldrá del negocio.
Andando hacia su auto, se detendrá para ver la vidriera de una tienda por calle Belgrano también adornada para la fecha. Pensará primero qué color de esos vestidos le puede gustar a su madre y luego ingresará a consultar sobre los mismos. Esperará un buen rato para ser atendido, dado la cantidad de gente comprando regalos, hasta que finalmente le preguntará a la joven vendedora sobre tal vestido de la vidriera.
“¿Qué talle señor? ¿Es para una señora grande?” – le preguntará la joven.
Juan pensará en el talle a comprar. No lo recordará pero cuando le de explicaciones a la joven sobre el cuerpo de su madre, la misma le dirá que no cuentan con vestidos de ese talle. Así que saldrá de aquella tienda y caminará una cuadra más hasta encontrarse con un bazar.
También allí se encontrará con una gran cantidad de personas comprando regalos y unas malhumoradas vendedoras cansadas del día envolviéndolos. Tomará unos floreros, unas tazas, un centro de mesa y otros utensilios de cocina, “esto es muy barato… tendría que jugármela”- pensará. Dejará entonces todas las cosas en sus estantes y saldrá de aquel comercio.
En su auto llamará a su esposa para consultarle qué puede comprarle a su madre. “Ni idea… una cartera, por ejemplo” – le propondrá su amada. Así que Juan pegará unas vueltas en su auto hasta estacionarse próximo a un comercio por calle H. Irigoyen. Dado que también allí tendrá que esperar a ser atendido, se acercará a mirar unas carteras y comenzará a observarlas mientras no sabrá con cuál quedarse.
“¿Es para usted señora?” – le preguntará la vendedora. Juan, algo ofendido, dejará la cartera en el lugar y saldrá corriendo del comercio para volver a subirse a su vehículo y dirigirse a una casa de electrodomésticos que justamente había lanzado un panfleto con artículos para las madres.
Allí consultará sobre licuadoras, secadores de cabello, celulares y hasta por una tostadora que estaba en promoción. Pero nada le convencerá por los costos también recordando la cantidad de deudas que contrajo en otros momentos. Se determinará a salir y seguirá buscando por otros rubros.
Consultará por un desayuno por calle Sarmiento, por un kit de belleza en calle San Martín, un par de zapatos por calle Sarmiento, unas cortinas en una retacería de Independencia y finalmente terminará comprando, cuatro horas más tarde, un elegante alhajero con un toque bien delicado de presentación. Elegirá el mejor papel de envoltorio y saldrá para su casa esperando el día siguiente para llevárselo a su madre.

Diez de la mañana, Juan llegará junto a su esposa al geriátrico donde está su madre. Bajará con el regalo mientras su mujer quedará en el auto. Entrará al lugar, saludará y abrasará a su mamá que se emocionará al volver a ver a su hijo. Le entregará el regalo y a los cinco minutos saldrá del lugar para subirse al auto y comenzar el día de paseo con su familia.  Su madre, por otro lado, irá a su cuarto y dejará ese regalo junto a los demás que recibió en los últimos años… en el día de la madre.


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 20/10/2012

sábado, 13 de octubre de 2012

ADOLESCENCIA DE LOS NOVENTA


Carla, con doce años, se juntaba con sus amigas para ir a comer al restaurante que funcionaba en el primer piso del supermercado Siria. A eso de las nueve y media, cada una salía muy arreglada de su casa y se encontraban en la esquina de San Martín y H. Primo, para reírse de los disparates propios de la adolescencia. Luego de comer en ese lugar, irían a tomar un helado a Fiorilli y a dar una vuelta por el centro de la ciudad, hasta que una de las madres iba a buscarlas y las repartía en cada domicilio cerca de la una de la madrugada.
Darío, de catorce, prefería ir con un par de amigos a comer a la Shell. Intentaban subir al primer piso del restaurante, pero aparentemente éste estaba, de alguna manera, reservado para gente más pudiente. Así que ahí nomas, cerca del cajero del autoservicio, pedían sus hamburguesas con papa fritas. Salían de ese lugar, también darían una vuelta por el centro, hasta que cada uno se iba a su casa cerca de las dos de la mañana. Incluso Darío acompañó a su amigo, que vivía cerca de la tienda Nosotros por calle J. B. Justo al 600.
Martina, también de catorce, se juntaba con sus amigas en la Plaza 9 de Julio e iban al cine del Club Athletic a ver la película de las Spice Girls. Se compraban pororós en el ingreso a la sala y disfrutaban de dos divertidas horas. Una de estas chicas era de P. Esther, a quien la trajo su madre en auto, dado que sólo funcionaban los remises compartidos y las traffics que recogían a los pasajeros en cada garita después de que se terminaran de fundir los últimos ómnibus de la empresa Victoria.
Julián, de doce, disfrutaba de los festivales que se organizaban en calle San Martín e H. Yrigoyen. Porque en un kiosquito podían comprar los globos bombuchas con los que irían a molestar a otras chicas que paseaban por el centro. Si se aburrían, sólo tenían que dirigirse al local de video juegos que funcionaba frente al Sanatorio Maiorano, donde gastarían sus monedas en fichas. No había ni celulares ni Facebook pero igual se divertían. Y aunque el festival terminaba, ellos podían permanecer por varias horas caminando por allí, hasta que el sueño los convenciera de irse a su cama.
Los que preferían quedarse en casa, antes pasaban por el video de La Plaza por una peli en VHS: era cuestión de elegir entre Las Tortugas Ninjas, Robocop, Terminator I o alguna argentina como Los Bañeros. Estaban, claro, los más grandecitos, que pispiaban el rincón de las pelis condicionadas o algo erótico, como ver a Isabel Sarli en una ducha. Por otro lado, algunos amigos preferían jugar con el Family: alquilar un cartucho de Turri de esos en los que venían más de un juego y pasar toda la noche, por ejemplo, disparando a los patos con una pistolita verde que se conectaba a la consola de video juego.
Por la tarde, los alumnos del Santa Lucía hacían el Test de Cooper alrededor de la Plaza 9 de Julio. Algunos corrían y otros intentaban engañar al profesor escondidos detrás del kiosquito de Chipo, mientras que leían los titulares de la revista Saber Más u ojeaban alguna historieta de Condorito. Luego se llenaban sus bolsillos de caramelos ‘media hora’ y Fizz, o para pintarse la lengua de colores.
En las fiestas de quince no se pagaban tarjetas y lo más copado era festejarlo en el local de Fiebre, luego de que la cumpleañera se sacara fotos junto al aljibe del Club Unión. Bailaban con la música del ‘tractor amarillo que no da ni la hora’ y terminaban llorando con la ceremonia de velas, donde la chica dedicaba la última a los seres queridos que no estaban presentes.
Leo, de once años, iba el día viernes a la Biblioteca y se llevaba un cuento de esos que le permitían armar la historia al lector, seleccionando la página donde continuar la aventura. Entonces, con ese libro tendría un fin de semana ocupado por más que sus amigos lo invitaran a cazar ranas en el canal Savoca o jugar un partido de fútbol en el potrero de Rivadavia y Cardozo. 
Y si se trataba de diversión para los adolescentes, ingrediente importante eran las llegadas de los parques y circos a la ciudad. Un parque se colocaba en el terreno frente a la Escuela 6036 y alegraba a todos con un samba o una pequeña montaña rusa que constaba de una sola vuelta. Y para los circos,el lugar preferido era detrás del hospital: días antes se paseaba al león por la ciudad y casi todos estarían presentes en las funciones.

Así es, en una humilde muestra, cómo se divertían en Arroyo Seco quienes hoy ya pasaron los treinta años y siguen sosteniendo que hubo un tiempo diferente, donde la diversión fue mucho más sana que la actual.

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 13/10/2012

sábado, 6 de octubre de 2012

VIRUS INFORMÁTICO


Aquella mañana, el empleado municipal comenzó a trabajar a las nueve horas pese a haber marcado su tarjeta a las siete. Luego de servirse un desayuno, hablar con sus compañeros del último capítulo de ‘Dulce Amor’ y actualizar el estado de su Facebook; tomó una carpeta con algunos papeles con los que caminaría toda la mañana por el palacio municipal.
Diez minutos más tarde, la secretaria de Hacienda pone un grito en el cielo haciendo temblar todas las paredes de la Municipalidad. La red estaba afectada por un virus, el que había borrado de su ordenador la hoja de Excel donde  tenía registrada la última cuota de aguinaldo que había abonado a los empleados. Pero el virus causó más daños que ese.
Doña Celina fue a regularizar su deuda con la tasa municipal, pero el sistema le indicó que tenía algo de cuatro mil pesos a favor. En catastro, un mapa de la ciudad salió impreso con errores, dado que el Autocad había agregado algunos nuevos barrios: en Kennedy y J. Celman, Filiberti y Belgrano y dentro del cementerio San Roque. En Cultura, los partes de prensa salieron de manera masiva, llegando un e-mail a la cuenta del semanario La Posta. Y en gobierno, misteriosamente salió un documento de Word con una ordenanza que permitía el aumento de la dieta y de empleados municipales.
Entonces allí la primera orden dada por la secretaria de Gobierno, viendo la gravedad del asunto, fue cerrar todos los programas abiertos de todas las computadoras conectadas en red: un empleado de Obras Públicas abandona el GTA, otra de Finanzas cierra su Facebook, uno de Cultura minimiza la ventana de Movie Maker y otra empleada de Comercio directamente desenchufa su pc del tomacorriente sin cerrar antes ni el Messenger ni el Ares, con el que descargaba el tema ‘El Mundo’, de Sergio Dalma.
El departamento técnico informa al intendente de la gravedad del asunto, quien luego convoca a los medios para informar el problema:
“Aparentemente uno de nuestros empleados, apenas ingresó esta mañana a su trabajo, descargó un virus luego de dar click a una ventana que le ofrecía un premio por ser el visitante un millón en cierta pagina” – expresó el funcionario.
“¿Se trata de un Troyano?” – le preguntó una movilera radial.
“No, es un empleado municipal que tiene años en su puesto pero que aún no aprendió a que las herramientas informáticas del palacio son solamente para uso laboral. De todas maneras, ya identificado el problema por nuestros destacados ingenieros informáticos, procederemos a eliminarlo” – detalla el jefe del Ejecutivo.
“¿Eliminar al virus?” – vuelve a consultar la periodista.
“No, eliminar al empleado.”
“¿Es la primera vez  que un virus causa daño a la Municipalidad?”
“No, hace tiempo tuvimos un brote de Hepatitis B, dos por tres media planta nos falta por angina y casi siempre tenemos empleados de maestranza con ausentismo por algunos virus que, hasta el día de hoy, desconocemos su procedencia.”
La periodista vuelve a preguntarle: “¿Y ya los tienen identificados?”
“Las dos cosas: tenemos identificados a los virus gracias al trabajo de la Secretaría de Salud y a los empleados que faltan por tonterías, que generalmente se trata de aquellos que fueron contratados antes de que asumamos nosotros.”
Al terminar la conferencia de prensa, el intendente estornuda y pide disculpas a los presentes si los hubiera contagiado de alguna gripe u otro virus estacional. Y más tarde se reúne con el servicio técnico para informarse un poco más del problema.
“El virus se llama Martha y estaba causando mucha pérdida a la Municipalidad, por suerte ya está identificado, está en cuarentena y procederemos a eliminarlo” – le comunica el ingeniero.

El intendente mira a su alrededor y expresa: “Conozco a ese virus. Ya ha estado en la red de la Municipalidad y creo que también en su momento ha causado daño y pérdidas considerables.”

La Posta Hoy - 06/10/2012 

sábado, 29 de septiembre de 2012

MEDIOS DE INFORMACION


Gervasia se levantó, como todos los días, a las siete horas. Lo primero que hizo fue prender la radio sintonizando radio Asunción, donde se enganchó con la segunda estación del rosario. De pronto la emisora se interrumpió y quedó con una bolita en su mano para rezar, entonces cambió de dial y lagrimeó con las profundas reflexiones de Ferreira, al estilo Bucay.
Mientras colocaba la pava sobre el fuego de la hornalla, levantó un ejemplar de Temas & Negocios que habían dejado bajo su puerta. Leyó la obvia crítica editorial y una importante nota de la localidad de Fighiera y lo dejó bajo el televisor.  Se dispuso a servirse los primeros mates cuando su vecina Carlota vino a traerle la última noticia:
“¡No sabe quién murió! Doña Nerinda... La que tenía el kiosco cerca de la casa de la Chola...” le expresó a su amiga; "me enteré el sábado por La Posta.” Gervacia llevó la mano a su boca, comentando que no hacía mucho se la había cruzado en el Centro de Jubilados y se la veía, por entonces, que regalaba salud.
Alrededor de las once horas golpearon a su puerta y una periodista procedió a explicarle que venía a hacerle una nota sobre el enorme pozo que estaba frente a su casa. Y aunque se trataba de una entrevista para rellenar aquel día en el que no sucedían muchas noticias, Gervasia se peinó un poco y habló a la cámara: “Acá con los vecinos hicimos el reclamo en la Municipalidad... Pero aún no tuvimos respuesta, y el otro día una chica que vive acá a la vuelta venía de una fiesta y casi se quiebra la pierna al pisar mal.” La chica era Silvia, que regresaba de una fiesta ochentosa y se excusó del dolor de pierna diciendo en su casa que era por aquel pozo, cuando en realidad era porque había bailado toda la noche... Estaba por pisar los cuarenta pero se negaba a abandonar su juventud.
Para cuando estaba por terminar de hablar, Doña Carlota salió al cruce y agregó que el pozo era producido por los camiones que siempre pasan por esa calle y que, además, no dejan dormir a ningún vecino. Al finalizar la entrevista, Gervasia se informó con Stella, que durante esa mañana entrevistó a un concejal de la ciudad y este habló sobre típicos proyectos que ayudarían a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Después se fue al almacén del barrio a comprar un puré de tomates para los fideos que iría a preparar. Ahí comentó con la almacenera el último discurso de Cristina pero la noticia se las dio Carlota, que fue a comprar una manteca y les habló sobre un cura de Entre Ríos que abusaba a seminaristas. Gervasia abonó su tomate, siguió criticando el modelo K y regresó a su casa.
Luego del mediodía Carlota fue nuevamente de su vecina con la excusa de pedirle un poco de aceite pero también para comentarle que había visto en Enfoque 6 la información sobre un asalto ocurrido días atrás en el centro de Arroyo Seco: “Terrible, Gervasia, terrible!!!... Y dijeron en el noticiero que les robaron más de doscientos australes, creo… Eso es lo que escuché del nuevo conductor, porque Stella del canal ahora no puede hablar nada.” Y luego miró otro programa de producción local, donde quien lo dirigía, producía, editaba, filmaba, conducía y atendía el teléfono era la misma persona.
También llegó bajo la puerta un ejemplar del periódico En Positivo. Lo ojeó algo apurada mientras se informaba con los titulares municipales, pero al momento del té Carlota vino muy sonriente a contarle que entre las fotos de ese periódico estaba su nieto, que competía en las olimpíadas de matemáticas: “mire Gervasia… Y si lee acá, va a leer el nombre de Josesito…”
Por la tarde, Gervasia recibe un llamado inesperado. Algún tipo de encuesta del gobierno nacional le consultó sobre qué medio la mantenía generalmente informada. Ella pensó en todos los medios de la ciudad y finalmente respondió a la telefonista:

“Carlota… Sí, Carlota siempre me informa de todo.”


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 29/09/2012

sábado, 22 de septiembre de 2012

MANUAL DE CAMPAÑA

Estimado lector, candidatearse a un puesto político en Arroyo Seco no es ninguna ciencia. A saber, le acercamos el primer manual para organizar una exitosa campaña y obtener resultados que dejarán boquiabiertos a sus opositores.
  1. Conforme una lista con vecinos bien reconocidos de cada barrio de la ciudad. Que no le falte un vecino del Barrio San Francisco o Nasurdi, que es donde vive más gente, y por sobre todas las cosas coloque a una tía o prima para cumplir con el cupo femenino.
  2. Prometa que no pondrá familiares en caso de ganar, aunque sepa muy bien que a quien primero acomodará en un puestito será a su hermano, sobrino, tío, amigo de su hijo, yerno o al hijo de su vecina Chola.
  3. Reúna un par de jóvenes en su local partidario. Los amigos de su hijo siempre vienen bien, aunque deba satisfacerlos con unos choripanes y unas cervezas. Alguno de ellos le ayudará a doblar votos, otro le armará un coqueto Excel para el centro de cómputos y otros saldrán a colocar pasacalles.
  4. Tome la delantera colocando los carteles en los postes de luz sobre los canteros centrales de calle Independencia. El que primero lo haga, demuestra que lo pensó suficiente. Eso sí, colóquelos bien derechitos, a fin de que puedan leerse lo más cómodo posible por los conductores que pasen por el lugar.
  5. También sea el primero en colocar una foto suya en una gigantografía en la esquina de 1 de Mayo e H. Yrigoyen.
  6. Esté presente en todos los últimos actos cívicos que se desarrollen antes de los comicios. Eso hablará de que es un ciudadano interesado en la patria y en la cultura. Simule cantar el himno aunque no lo sepa y termine regalándole una manzana de pororó a un niño humilde ante los ojos de algunos vecinos, que hablarán muy bien de usted.
  7. Diga alguna frase disparatada. Por lo general, las pavadas que se dicen dan más resultado en los comicios que aquellos que sólo repiten un discurso político.
  8. En su discurso, anímese a levantar la voz. Eso indicará que es una persona con personalidad y que no tiene miedo de decir lo que piensa, aunque cuando llegue a su casa tenga que agachar la cabeza luego de un grito de su amada esposa.
  9. Trate de que sus pasacalles no contengan errores ortográficos ni letras todas amontonadas, porque nadie las podrá interpretar.
  10. Prometa cambios para la seguridad y el hospital. Siempre son el caballito de batalla en los debates televisivos. Hable de que hará gestiones para traer más policías y que mejorará la salud con mayores profesionales en el nosocomio. Aunque usted sepa muy bien que eso jamás lo cumplirá.
  11. Hágase un hermoso Facebook o un blog publicando sus movimientos y pensamientos de campaña. Aunque ningún adolescente le vaya a dar bolilla a lo que usted hace, tener presencia en la web lo identificará como un hombre amigo de la tecnología, aunque en verdad no sepa ni siquiera usar su celular.
  12. Alquílese un local en el centro de la ciudad. Compre un par de mesas de plástico blancas y algún que otro tablón para montar su mesa, donde se doblarán votos. Prepare su padrón aunque nadie le vaya a consultar dónde tiene que votar y recuerde abonar el alquiler del mismo al cierre del acto eleccionario, pese a que no haya ganado.
  13. Diga que usted es gente de cambio. Aunque luego termine haciendo lo mismo que hizo el anterior político, prometer cambios siempre cae bien a la mayoría de los votantes. 
  14. Hágase amigo del director de algún medio de comunicación. O prométale un puestito en caso de llegar a ganar. Así se asegura su presencia en ese medio.
  15. Cuando gane tiene los dos primeros años para criticar al político saliente diciendo que no paran de pagar deudas, y los otros dos años siguientes úselos para hacer campaña para la re-elección.
  16. Salude a todo el mundo. Cuando camine, conduciendo, entrando a un lugar… Sea donde sea reparta saludos, sonrisas y abrazos. Tolere los abrazos de quienes están traspirados y siempre diga que necesita de su ayuda.
  17. Encomiéndese a Dios y mucha suerte.



 Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 22/09/2012