sábado, 27 de julio de 2013

EL ACTO ESCOLAR


"Chicas, tenemos que organizar el acto por el día de la raza" - les informó la directora a sus compañeras docentes en la sala donde tomaban café mientras el alumnado correteaba afuera durante el recreo. Una de las maestras seguía mirando hacia el patio mientras sonreía y le informaba a sus camaradas: "Miren chicas cómo reniega la reemplazante con esos pibes que no dejan jugar a la rayuela a las nenas.". Todas se unieron a la risa al momento que la directora cambió el tono de su voz.
"¡Estoy cansada de que cuando hable nadie me escuche!" - manifestó.
Todas las docentes dirigieron sus miradas hacia la directora que acomodaba el peluquín que por la euforia se le había movido de su cabeza. Incluso una de las educadoras le tomó una foto y la subió automáticamente al facebook etiquetando a sus alumnitos de séptimo grado. "Escucho ideas" - les dijo la responsable del establecimiento educativo de Arroyo Seco.
"Podemos hacer lo que hacemos todos los años... ¡no hay mucho más para hacer!" - expresó una maestra ya a punto de jubilarse. De los años que estaba en aquella escuela había participado del acto del día de la raza con el propio Colón y más que en el acto próximo, solo tenía tiempo para pensar en el esperado momento en que se jubilaría para conocer Europa con su familia.
"Podemos representar la llegada de Colón a América" - propuso otra maestra; "el profesor de carpintería que no hace nada puede confeccionar las calaveras y nosotras nos encargamos del resto." Solo restaba seleccionar a los alumnos mas rubios y blancos para los papeles de colonizadores y el resto, para los nativos; "eso sí, que el papel de Colón lo haga el hijo del Doctor Fulano... ¡es quien más aporta en la cooperadora y seguro que estará en el acto!"
Otra de las docentes comenzó la planificación proponiendo que el acto tenía que ser diferente a los años anteriores para que todos los presentes se sorprendan: "hasta podemos hacer que en vez de llegar Colón a América, los indios hayan cruzado el océano y llegaron a España encontrándose con toda la civilización" - detalló. La directora se agarró la cabeza y luego de ponerse de pié le pidió una opinión a la profesora de ciencias sociales de séptimo año.
"Chicas, ¡no sé quien es Colón ni tampoco sé lo que haya hecho!" - balbuceó la docente, "¿ese es quien cruzó los Andes o el que descubrió las células?" Todas se miraron entre sí pero solo una de ellas, la que seguía riéndose de cómo renegaba la suplente en el patio, salió de la ventana y le brindó la información: "No podes no saber esto. Colón es un club de Santa Fe, Sarmiento fue quien cruzó los Andes y el que descubrió las células fue Neil Amstrong."
Otra planteó la cuestión difícil de seleccionar a los alumnitos que representarían a los indígenas. Fue allí cuando la maestra de quinto arrojó un par de apellidos correspondiente a sus alumnos más inquietos y revoltosos; "le ponemos una pluma en la oreja y no necesitamos ningún otro disfraz para que actúen" - indicó ante la mirada de la directora que no salía del asombro luego de escuchar detenidamente lo que sus compañeras decían.
Hacía diez años que asumió la titularidad de aquella escuela pero realmente nunca se había encontrado con un grupo de educadoras como con las que contaba en esos momentos. Rápidamente pensó en llamar al supervisor e incluso solicitar a algunos integrantes de la cooperadora que se movilicen para que saquen a alguna de ellas; pero su compasión fue más fuerte y luego de aquella reunión solicitaría al ministerio su pase a una escuela rural.
"Además ya estoy cansada de que siempre hable yo en todos los actos y todos los padres y chicos estén en otra y ninguno me escuche" - dijo otra de las profesionales que aprovechaba el wifi de la escuela para ver en su celular el video del pollito Pio en Youtube; "¡que este año dirija el acto otra de ustedes!". Para el caso, otra propuso hacer el sorteo con los nombre de cada una de ellas y ver quien era la desdichada en conducir el acto escolar.
La directora golpeo con sus manos la mesa tal cual rey Arturo que estaba por anunciar la inminente cruzada; "chicas, ¡me sorprende de ustedes... cuatro años en el profesorado para que ninguna me ayude en este acto del día de la raza. Ni siquiera una idea interesante. ¡Y eso faltando tan poco para el día! En dos semanas es el 9 de Julio y el acto por el dia de la raza no está preparado. ¿Qué hacemos?"
Fue en ese momento que sonó la campana del establecimiento y todas salieron corriendo de la sala de maestras. Se atropellaron entre sí incluso tirando un par de sillas al piso que ninguna de ellas levantó. La observadora abrazó a la reemplazante que aun seguía en el patio sin entender nada y le dijo que no se hiciera ningún tipo de problemas. Y finalmente todas se sumergirse en sus aulas para transmitir conocimientos a sus queridos alumnitos.


 Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 27/07/2013

sábado, 13 de julio de 2013

MEDIACION VECINAL


El gobierno municipal optó en un determinado momento por brindar un nuevo servicio a la comunidad: una oficina con la atención de dos profesionales para mediar en conflictos vecinales y buscar resoluciones pacíficas sin tener que llegar a instancias de denuncias o juicios. Al frente del nuevo espacio de la municipalidad quedaron Eugenio Metido, abogado y el psicólogo Renzo Delmate.
 La primera consulta la hicieron dos damas del barrio del puerto que tenían conflictos por el agua que una de ellas barría frente a la casa de la otra luego de lavar su auto. "Estoy cansada de salir y encontrarme con una laguna frente a mi casa porque a ella se le ocurre lavar en cualquier momento del día su C4" - manifestó una de las mujeres delante de los académicos.
"Yo no tengo la culpa que frente a tu casa haya un pozo y quede el agua estancada allí" -se defendió la otra persona; "tampoco voy a estar barriendo el agua hasta la bajada del puerto para que caiga al río." Cuando el doctor Metido tomó la palabra y les ofreció, luego de tranquilizarlas, que la dueña del C4 antes de lavar el auto saque a pasear por el centro de Arroyo Seco a su vecina y luego proceder al lavado. Las damas aceptaron la propuesta y antes de cada lavado, una llevaba a la otra a lucirse por la ciudad en el auto y ambas terminaban lavándolo juntas y abrazadas.
La siguiente situación fue con una vecina del cuartel del bomberos; "no puede ser que siempre que suene la sirena, el ruido de la misma me de un susto a punto de pararme el corazón" - dijo. El doctor Delmate también convocó a una reunión a un representante de la institución para que escuchase la queja de la señora: "lavando los platos, suena la sirena y del susto se me caen de las manos... o durmiendo, pego un salto en la cama que me da miedo. Así no puedo seguir viviendo" - manifestó.
Tras la medicación profesional, el cuartel de bomberos acordó que antes de sonar la sirena primero llamaría a la vecina alertándola de la misma para que no le agarre de sorpresa. Así es que segundos antes de anunciar una emergencia, el teléfono de la mujer sonaba y el cuartelero le comunicaba: "señora, tome asiento y póngase cómoda que en cinco segundos suena." Y ella se acomodaba para recibir el ulular de manera tranquila y sin sobresaltos.
Otro conflicto llevado a la oficina municipal tuvo como protagonistas a una madre del barrio Asunción enojada con su vecino cuyo perro ladraba toda la noche y no dejaba dormir a su hijito; "mi bebé no puede dormir con el ladrido... ¡eso no es justo!" El dueño del can asistió y se defendió del ataque delante del doctor Metido: "No es así doc, porque el hijo de la señora no puede dormir no por mi perro sino porque tiene 19 años y se queda toda la noche en facebook".
De todas maneras, para una medicación con profunda parcialidad entre las partes, los profesionales optaron por aconsejarle que mientras el muchacho permaneciera en internet invite al perro a dormir en su regazo o que navegue con su notebook en el patio con el animal y utilizando el wifi del vecino. Todos aceptaron la propuesta y la pusieron en marcha sin percatarse que al poco tiempo también el can se hizo adicto al internet 2.0
También un vecino del barrio Santa Rita llegó a presentar su queja; "tengo mi vecino que es havy metal y se la pasa escuchando música a alto volumen todo el día sin que en mi casa ni siquiera podamos comunicarnos entre nosotros" - expresó. El doctor Delmate convocó al roquero a una reunión y allí se presentó un joven con unos auriculares del tamaño de una taza y escuchando música estrepitosa; "no, men, este anciano no tiene onda y le cae todo pesado... pero mei music tiene estilo y es lo más" – argumentó en su defensa.
El aporte de los responsables del área ayudó a que el vecino se hiciera muy amigo del roquero con la condición de que además de rock metal a alto volúmen, de vez en tanto se pudiera oír un tango o una chacarera. El metalero aceptó y cada quince minutos reproducía un tema acorde al gusto del vecino que le indicaba estar más que cómodo detrás de las cortinas de la ventana.
Y como estos, cientos y cientos de casos pudieron tener una resolución armoniosa: cuñadas que terminaron abrazándose y queriéndose como amigas, suegras y nueras que salieron de la oficina tomadas de la mano, almaceneras de un mismo barrio que se juntaban a tomar el té para acordar vender ambas al mismo precio, abuelas que devolvieron a los chicos de su manzana las pelotas que caían en su patio y hasta algunos concejales que terminaron como íntimos amigos de integrantes del ejecutivo.

Todo parecía de maravilla hasta que el doctor Metido acusó a su compañero de haber llegado a ese puesto sin concurso de convocatoria a profesionales; mientras que el doctor Delmate le devolvió la acusación tratándolo de impostor por aprovechar la oficina para hacerse de nuevos clientes. Los profesionales terminaron a las trompadas, no hubo posibilidades de reconciliación y el área de medicación vecinal, llegó a su fin.

La Posta Hoy - 13/07/2013 

sábado, 6 de julio de 2013

EL PERRO DEL CURA


El cura párroco adoptó un mestizo que crió afuera de la iglesia con las sobras de su comida. Lo llamó con el nombre de Cartucho y su ceremonia de bautismo contó con la presencia de jerarcas de la curia. El cachorro creció en el espíritu católico y hasta hubo una abuela que salió asustada de la parroquia al verlo cerca del atrio y luego de creer que el can de San Roque había cobrado vida.
Hubo también una malhumorada señora que integra el grupo de una capilla, quien protagonizó un mal momento con el perro Cartucho. Cuando ingresó a la parroquia lo vio cerca de la puerta y no tuvo la mejor idea que correrlo arrojándole agua bendita de la piletilla. Fue así que Cartucho salió corriendo y la mujer optó por pedirte al sacerdote que lo exorcizara argumentando que al agua bendita provocó la manifestación del demonio.
"No, madre" - le explicó el religioso; "cualquier perro saldrá corriendo si usted lo sorprende arrojándole agua bendita o agua común. Vaya y siga colaborando en la capilla." Finalmente la mujer salió del complejo parroquial, se persignó al ver a Cartucho que terminaba por sacudirse arriba de uno de los canteros y regresó a su barrio.
La fama del animal creció cuando en todos los videos de casamientos, se lo podía ver caminando hacia el altar delante de la novia incluso tomándose sus minutos para frenarse y rascarse sus pulgas. Una pareja joven lo preparó para la situación, y lo vistieron de frac haciendo que éste llevara delante de la novia una canastita mientras arrojaba pétalos en su andar.
Cierto domingo, un monaguillo rebelde puso en el bolsillo de su jean unos objetos del atrio parroquial. Toda la misa se desarrolló con normalidad hasta que llegado el momento de su retiro, Cartucho comenzó a ladrar al adolescente delante de la mirada de todos los feligreses. Y para calmar al can, el mismo sacerdote procedió a colocar al colaborar contra la pared y revisar sus bolsillos encontrando un par de ostias y algunas monedas del alfolí. Fue en ese momento cuando todos los presentes irrumpieron en un gran aplauso hacia el perro que permanecía sentado tratando de quitarse las últimas garrapatas.
Fue la tortura de Cartucho cuando una joven de una escuela religiosa quiso sumarse a las alabanzas de la misa con su voz. Cuando la chica comenzó a cantar "Llevame donde los hombres necesiten tu Palabra"; en ese mismo instante el perro inició su aullido desde el fondo de la iglesia. A decir verdad, la joven no daba con ninguno de los tonos de la canción pero nadie se animaba a sacarla del coro más que Cartucho, cuyo oído sufría con su canto. Al domingo siguiente, los asistentes al culto se dieron cuenta que la chica no cantaba más y que el sacerdote la había indemnizado de por vida.
Incluso el mismo perro, en algunas misas y ante la ausencia de colaboradores, optó por agarrar el ofrendario en su boca y pasar entre los presentes para recibir las limosnas. Un importante empresario de la ciudad optó por poner unas míseras monedas en el canastillo pero para su sorpresa, el perro no se movió de su lado y comenzó a gruñirle obligándolo a que convirtiera su ofrenda en dos billetes de Evita. Su actitud a cara de perro, hizo que las contribuciones aumentaran notablemente domingo tras domingo.
Para los momentos de confesión, el perro acompañaba a los presentes delante de la eucaristía para asegurarse de que cada uno rezara la cantidad de Ave Maria y Padrenuestros que el cura le había indicado. Doña Romualda, por ejemplo, contó en el confesionario que había hablado mal de todas las vecinas de su barrio del Guemes y por concejo del párroco debía emitir seis rezos. Al quinto padrenuestro ya intentó irse del lugar pero Cartucho la ladró intimándola a que completara su pena.
A excepción del matrimonio, Cartucho había participado de todos los sacramentos. Participó de su primera comunión con mucho entusiasmo y acompañado por integrantes de la protectora de animales. Para su confirmación, optó por elegir de padrino a otro can que siempre se hospeda en la Municipalidad desde hace tiempo cuando había una secretaria que le permitía dormir en los sillones del despacho gubernamental.
El can además recorría los patios de los colegios del complejo parroquial y alertaba a cualquier docente frente a actitudes indecorosas de algún que otro alumno junto a sus pares. Pero ese trabajo lo realizó hasta que una mañana una preceptora algo nerviosa lo sacó a escobazos de la dirección donde Cartucho había ingresado para pedir expulsión a un alumno que estaba coqueteando con una compañera en el aula.

Finalmente, el mestizó terminó por enfermarse un día y luego de recibir la extremaunción, partió a la patria celestial. Jamás había faltado a una misa, procesión o celebración espiritual. Muchos feligreses sintieron con mucho dolor su partida, hubo voces que intentaron incluso de canonizarlo por su vida religiosa ejemplar, pero el párroco en cambio prefirió conmemorar un salón escolar con su nombre: Cartucho, el perro del cura.

La Posta Hoy - 06/07/2013