sábado, 30 de mayo de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: palabras más, palabras menos


- de ser electo, trabajaré para frenar la delincuencia. Porque nuestros jóvenes tienen que volver a caminar tranquilos por las calles y no pensando en que alguien puede cruzárseles en el camino y arrebatarles lo que tienen o lo que sus padres le han comprado con tanto esfuerzo. Porque esos padres trabajan muchas veces, haciendo extras, para que a sus hijos no les falte nada. Y ni hablar de los bajos sueldos que esos padres tienen para mantener a sus familias… cosa que hoy no es fácil por como aumentan cada día todo…
- oiga, señor candidato, es esencial que trate de hablar sobre un solo tema cuando quiera expresar una idea.
- tiene razón, doctora. Le decía que todo aumenta y los sueldos se han quedado en el tiempo. Porque había otro tiempo donde los niños podían salir a las plazas y jugar sin que sus padres estén pensando qué hacían sus pequeños. Pero hoy, los chicos están en las plazas y sus padres viven preocupados deseando que no les pase nada malo. Y aquí tiene responsabilidad la policía… porque hay zonas liberadas en la ciudad donde los vecinos nos cuentan que no ven pasar un móvil en semanas. Además esos vecinos nos cuentan sobre el mal estado de las calles y la falta de obras públicas que beneficiarían a todos los ciudadanos. Por eso, en caso de ser electo, el área de obras públicas será una de mis prioridades en gestión...
- vuelvo a insistirle señor; cuando habla tiene que expresar una sola idea y no mezclar conceptos que terminan confundiendo al receptor. Trate de ser objetivo y simplificar sus oraciones. Inténtelo otra vez.
- bueno. Voy a trabajar, porque por algo la gente me elegirá, pensando en el bienestar de cada vecino que quiere salir afuera de su casa y no encontrarse con mojones de basura y las calles intransitables durante las épocas de lluvia. ¿Qué le parece? ¿Estuve bien?
- le enseño un principio de la oratoria: capacidad de síntesis.  Toda la frase que pronunció recién puede resumirse en: “voy a trabajar para mejorar la recolección de residuos y arreglar las calles.” Es así de sencillo.
- ah, ahora entiendo. Mire usted cómo suena y qué breve. Porque realmente las calles están en muy mal estado y no hay amortiguador que aguante la enorme cantidad de pozos y baches; la ciudad merece estar mejor…
- vamos a una segunda oportunidad: hábleme de cultura.
- bueno. Voy a trabajar, porque por algo la gente me elegirá, en acercar a cada barrio las actividades culturales para que nuestros pequeños niños y adolescentes tengan de manera gratis la posibilidad, como todos, de aprender a tocar un instrumento como ser violín, guitarra, batería, bongo, saxo, flauta, teclado, violonchelo, trompeta, bajo, arpa, güiro, charango, triangulo, oboe, armónica, silbato…
- no. Todo lo que expresó pudo haberlo resumido en: “voy a trabajar para que en los diferentes barrios se enseñen varios instrumentos.”
- es cierto, ¡qué increíble que es la ciencia, doctora! Por eso digo siempre que la ciencia tiende a beneficiar la vida diaria de las personas, incluso de aquellas que no han podido acceder al sistema educativo…
- no es ninguna ciencia, señor candidato. Es simplemente síntesis.  Le propongo una tercera oportunidad; tema: la salud pública.
- Voy a trabajar, porque por algo la gente me elegirá, para mejorar la salud pública y que todos los vecinos sea cual fuese su barrio, puedan acceder a todas las especialidades de manera gratis sino cuentan con obra social. Trabajaré para que el hospital funcione las veinticuatro horas como corresponde con nuevas especialidades. Y mi prioridad serán los niños y las mujeres porque la salud es un derecho público que el estado debe garantizar, ¡no puede ser que una madre vaya al hospitalito con su niño que tiene fiebre y la hagan esperar dos horas hasta que a la médica de guardia se le antoje salir a atenderla! Entonces…
- espere, espere. Muy largo, nuevamente. Vamos por parte. No exprese ideas que todos ya saben, por ejemplo que la salud es un derecho ya es sabido.
- pero está bueno recordarlo. Es un derecho como la seguridad, el acceso a la cultura, la buena convivencia…
- espere. Volvamos a su frase sobre la salud: trate de ser breve; intente con la menor cantidad de palabras posibles manifestar lo mismo que usted dijo.
- eh… eh… Yo… Yo… salud… Yo, salud…
- ¡Usted puede!
- Yo trabajaré para mejorar el acceso a la salud pública.
- Muy bien, excelente. Así es como debe hacerse…
- gracias, doctora, gracias. Porque la gente me elegirá para que trabaje por ello y por muchos otros temas… y como funcionario me deberé a la población sin importar color político, religión o nacionalidad. Todos somos iguales ante Dios y la patria. Desde el más pequeño hasta el anciano todos tenemos los mismos derechos…


La Posta Hoy, 30/05/2015

sábado, 23 de mayo de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: colaboradores


- doctora, hay cosas que me quitan el sueño.
- digame, señor candidato, qué cosas lo tienen preocupado.
- la verdad no sé cómo definirlo. Pero es que estoy pensando en cómo voy a hacer para acomodar a mi grupo de trabajo en caso de ganar y la verdad me preocupa que haya más personas que puestos por ocupar.
- considere que mucha gente que lo está ayudando en su campaña realmente lo hace de corazón y no pensando en que usted lo vaya a acomodar en la función pública.
- sí, puede ser, pero son los menos. Aun así, me siento con la responsabilidad de tener que devolverle el favor hecho por ellos o por alguno familiar cercano. Fíjese que tengo un hombre que me ayudó a colocar todos los pasacalles de la campaña y que si bien me aclaró que lo hace de corazón porque tiene mucho aprecio hacia mi persona, ya me trajo los curriculums de seis de sus siete hijos para que los tenga en cuenta. Le cuento que si quisiera ya con los hijos de este buen hombre, tengo el gabinete completo.
- al menos tuvo la consideración y dejó uno afuera de sus hijos.
- es que es menor… pero también me aseguró que cuando su hijo cumpla los dieciocho también me alcanzará el curriculum. Y así, multiplíquelo por cada uno de los que me acompañan… la verdad es que no sé cómo voy a hacer para devolver tanto favores; a veces hasta termino creyendo que sería mejor no ganar que salir triunfador y no poder cumplir con todos ellos.
- pero si usted es candidato es porque en realidad está pensando en ganar.
- sí, obviamente.
- le recomiendo que primero se concentre entonces en los comicios y luego, si gana, tendrá tiempo en ver cómo ubicar a la gente de su entorno dentro de la función pública.
- sí, tiene razón. El hecho de que, si gane, recién tenga que asumir en diciembre me dará tiempo para diseñar mi organigrama y equipo de funcionarios que me acompañaran.
- igualmente considere que no podrá darle trabajo a todos los que hoy le rodean, talvez tenga que seleccionar muy criteriosamente a su equipo.
- pero si selecciono, corro el peligro de que alguno se me enoje y termine siendo oposición. O sea, tengo miedo a que si, por ejemplo, este buen hombre de los pasacalles no ve a sus seis hijos trabajando en la municipalidad, en el futuro termine apoyando a otro candidato… y será terrible perder ese rico caudal de votos.
- ¿aún no sabe si ganara estas elecciones y ya está pensando en lo que puede pasar dentro de dos o cuatro años?
- es que tengo una buena visión de futuro, doctora. No puedo no pensar en que dentro de cuatro años tengo que ir por la reelección y así sucesivamente.
- ¿por qué reelección si aún no gano estas elecciones?
- es que… bueno, tiene razón. Me voy a concentrar en el 14 de junio. Porque ciertamente tengo mucho que hacer como seleccionar el equipo de fiscales que estará en cada una de las mesas. Veré cómo los voy a ubicar y a quién pondré en cada uno de los colegios como fiscales generales. Cosa que no es fácil.
- supongo que armar un grupo de personas que sean fiscales no es tan complicado.
- un poco lo es. Fíjese ahora la municipalidad: la mayoría de las últimas personas que entraron como empleados fueron en algún momento fiscales de mesa del oficialismo. El tema es que muchas de ellas quedarán; así que tendré que crear nuevos puestos para quienes serán mis fiscales. Y así, cada gobierno que va pasando va colocando sus personas y, cuando se va, las deja.
- oiga…
- Y ni hablar si además cuento a mis familiares. Vio, mi familia no me pedirá ningún lugarcito en la municipalidad pero nobleza obliga. Así que no sé qué hacer con tanta gente y con tan pocos puestos por ocupar… pese a que este gobierno creó más puestos que ningún otro.
- oiga… yo le aconsejé que se concentre en junio y que luego tendrá tiempo para pensar en cómo ubicar dentro de la función pública a su equipo. Aprenda a organizarse. A propósito, señor candidato, le recuerdo que con la de hoy ya me debe el abono de cuatro sesiones.
- Sí, lo recuerdo doctora. A propósito, en caso de llegar a ganar estaba pensando que le podía ofrecer la secretaria de salud o de acción social, ¿qué la parece?


La Posta Hoy, 23 de Mayo de 2015

sábado, 16 de mayo de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: zombis


- doctora, ¿tuvo alguna vez miedo?
- Claro, señor candidato, todas las personas tenemos miedo en algún momento de la vida frente a determinadas situaciones. Pero ¿a qué se debe su pregunta? ¿A qué le tiene miedo?
- A los muertos vivos.
- Señor, usted es una persona grande como para creer en eso de zombis.
- Es que ya están entre nosotros… algunos incluso ya los han visto caminar otra vez por nuestras calles, algunos también se sentaron en los bares de la ciudad.
- No le entiendo.
- Tengo una parejita de amigos que encendieron la alama. Resulta ser que  una noche abandonaron la zona urbana y se introdujeron con su auto en un lugar descampado de la ciudad para tener intimidad, usted me entiende...
- Sí.
- Es que el muchacho es empleado municipal y no le alcanza para pagar un alojamiento entonces no le quedaba otra que irse al campo. Entonces cuando finalmente estaciona el vehículo y comienzan a intercambiar caricias y besos con su pareja, no se percatan que entre las penumbras varios muertos vivos comienzan a salir y caminan en dirección a donde estaban. 
- Me suena muy de película eso.
- Pero dado que estaban entretenidos en lo suyo, no se daban cuenta que estos zombis se iban acercando más y más al auto que incluso tenía sus vidrios empañados. Pero de repente, uno de estos golpea el auto y para cuando mis amigos observan el exterior, notan que uno con sangre en sus dientes y mirada perdida estaba estampillado contra la luneta. Allí la pareja, dándose cuenta de que otros más venían en su dirección, dejan lo suyo y proceden a intentar encender el auto que justo en esos momentos, comenzó a fallarle la batería. Y la chica comenzó a gritar mientras otros zombis chocaban contra los costados del coche…
- ¿Eran muchos esos zombis?
- Algo menos de diez… casi la cantidad de lo que se necesita para conformar un gabinete municipal.
- Fue terrible esa situación.
- Gracias a la estampilla de San Expedito que mis amigos guardaban en la guantera, el auto arrancó y mis amigos se alejaron del lugar dejando atrás a los zombis que iban perdiéndose entre las penumbras y brumas del campo.
- Me imagino que llegaron a la ciudad muy asustado y más rápido de lo que se imaginaban.
- Bueno, primero tomaron otro desvío para terminar lo suyo y luego sí, se fueron a la ciudad y llegaron muy exhaustos al local partidario donde justo planificábamos las acciones de campañas a seguir. Les dimos agua, los tranquilizamos y allí nos contaron lo que habían vivido. Cómo pudieron escapar de esos zombis que muy desfigurados, se lanzaron sobre el coche balbuceando..
- Dígame que pedían cerebros y no le creo.
- No, no… pedían volver a la función pública. Lo peor es que seguramente ya están de vuelta entre nosotros y no nos dimos cuenta. Doctora, ¡esto es terrible!
- Tiene que tranquilizarse señor candidato, si fuera cierto que estos muertos vivos ya están entre los ciudadanos nadie puede asegurar que vengan con malas intenciones.
- El problema es que tengo miedo que me hagan sombra… no sabe lo difícil que es recorrer las calles en campaña sabiendo que puede salirme alguno de estos zombis por detrás y los vecinos me resten vote por verme junto a ellos. Francamente quiero diferenciarme pero tampoco quiero convertirme en un cazador al estilo Brad Pitt en Guerra Mundial Z. Sé que no son muy malos, pero sería mejor si no hubieran aparecido en estos momentos porque sé que  pueden restarme votos en las generales.  Así que en la medida que puedo, trato de esquivarlos.
- Sinceramente es el primer candidato que viene a plantearme estar asustado por la presencia de zombis. Tampoco creía en su existencia y los asociaba más a películas de ciencias ficción. Me ha dejado sorprendida.

- Que están, están. Pero no quiero saber nada con ellos y ni siquiera pretendo que vengan a mi local partidario… 

La Posta Hoy, 16/05/2015

jueves, 14 de mayo de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: sumador de votos


- doctora estoy pensando abandonar la política y dedicarme a otra cosa.
- ¿Si? Y a qué se debe ese pensamiento.
- Me di cuenta que la política no es lo mío; haber quedado afuera de la primarias me ayudó a comprender que para ser político a veces hay que prometer cosas imposibles de cumplir, simplemente con la idea de conseguir el voto de los ciudadanos. Y francamente no sirvo para ser hipócrita.
- ¿Y si hubiera ganado?
- Bueno, en esos casos habría seguido pensando que la política es lo mío. Pero hoy pienso dedicarme a mi profesión olvidando el momento vivido ese día de las elecciones.
- Considerar que la política no es lo suyo simplemente porque perdió una elección creo que es un pensamiento muy limitado… si usted decidió en algún momento ser candidato debió saber que podía perder o ganar.
- Sí, claro. Lo cierto es que descubrí que esos que me motivaron para que sea candidato ahora ni me miran… descubrí que solo les servía si arrastraba votos pero que ahora, tras haber perdido, no les sirvo de nada. Ya ahora me observan como sapo de otro charco y ni siquiera les interesa alguna que otra propuesta que pueda hacerles en beneficio de la ciudad. Recuerdo aquel día, a principios de año, cuando vinieron a mi casa, se sentaron en mi mesa y me prometieron el oro y el moro si aceptaba sumarme a la lista. Y todo porque soy una persona medianamente conocida en la ciudad.
 - Creo que su idea de abandonar la política está más ligada a una cuestión interna de su partido que al fracaso electoral…
- Puede ser. Me doy cuenta que para lo único que me necesitaban era para sumarles votos y luego de las elecciones, las cosas cambiaron. Justamente cuando comenzaba a gustarme me encontré con que el partido me deja afuera y el principal candidato ni siquiera atiende mis llamadas. Fíjese que le mando un watsapp, me aparecen las dos tildes azules y ni siquiera es capaz de responder. Qué fácil se olvidan de uno luego de haber trabajado tanto en la campaña tratando de convencer a los vecinos de que éramos la mejor propuesta.
- Ahora bien, ¿Por qué no deja esas diferencias de lado y piensa en trabajar para apoyar al candidato ganador de su partido?
- No, no es de mi agrado. Cuando me invitaron a sumarme a una lista fue acompañando a un candidato, pero éste ganador de la interna de mi partido no coincide con mis convicciones. Además no tengo tampoco principios partidarios y creo que la gente vota más a una persona que a un candidato. Así que ya está definido y por el bien de mi familia, dejaré la política.
- ¿Y qué dice su familia?
- Ellos están contentos… no saben cuántas horas les prive simplemente cuando tenía que salir de tardecita a recorrer la ciudad colocando folletos debajo de las puertas. Cuántas noches no los acompañe en la cena porque tuve que ir con unos integrantes del partido para colgar pasacalles. Y cuántos momentos importantes desperdicié con mi esposa, simplemente porque cuando estábamos por tener intimidad con ella, me venía a la mente el candidato primero de la lista y se me iba toda la pasión por el piso.
- ¡Creo que el haber estado en esa lista le afectó demasiado!
- Sin lugar a dudas… “mira que si ganamos tenemos un puestito asegurado en la municipalidad” – me habían dicho y ahora me siento engañado como un niño que va tras los dulces. Eh…  eh… eh… huy!,
- ¿Qué le paso?
- Justo me acaban de enviar un mensaje a mi celular de que esta noche se juntan en el local partidario para una choripaneada.
- ¿Y qué piensa hacer?
- Eh…
- Me acababa de decir que no quería saber más nada con la gente de la política. Me decía que se sentía dejado de lado y que tenía la sensación de haber sido usado solamente para sumar votos.

- Bueno, es cierto doctora… pero que se le va a hacer, acá leyendo este mensaje me doy cuenta que todavía se acuerdan de uno y pensándolo bien, tal vez la propuesta del puestito aún sigue en pie… quién sabe. Doctora, la dejo que tengo que irme al local partidario y seguramente de allí saldré a repartir panfletos y colocar pasacalles. 

La Posta Hoy - 9 de mayo

sábado, 2 de mayo de 2015

EL DIVAN DE LOS CANDIDATOS: números


- Doctora, vengo a verla porque necesito de su ayuda.
- Ojala este a mi alcance para la ayuda que esté necesitando. Creo haber estudiado para dar respuestas a algunas problemáticas… dígame, ¿en qué puedo ayudarle señor candidato?
- ¿Cómo anda con las matemáticas?
- Eh, tengo que reconocer que nunca fueron mis fuertes… por algo elegí la carrera de psicología. Pero, ¿a qué se debe su pregunta?
- Porque tengo problemas con algunos cálculos que estoy haciendo y francamente estoy casi mareado. Pensando en las generales: si sumo los votos de fulano, pero les resto los que sultano y los divido por la mitad al cuadrado de los de mengano, talvez duplique así a mi opositor. Pero eso no es todo: si mi opositor suma sus votos con los de sultano, los multiplica por la raíz cubica de los votos de mengano y les resta los blancos elevados al cuadrado, también el tiene posibilidades de ganarme. Esto me tiene muy mal.
- Le dije que mi fuerte no eran las matemáticas pero me parece que es un problema más de lógica que de aritmética.
- ¿Usted cree? Yo no le encuentro mucho de lógica que me vaya a ganar mi opositor… o sea: si hago la siguiente combinación YO-VOTOS SULTAN:(VOTOS DE MENGANO/2)2= GANO YO. Pero si hago: MI OPOSITOR+VOTOS DE SULTANO x 3/(VOTOS DE MENGANO).2-VOTOS EN BLANCO= GANA OPOSITOR. La verdad doctora, estas cuentas vienen quitándome el sueño las últimas noches luego de las PASO.
 - Le recomiendo que no haga muchos análisis y simplemente se compenetre en mejorar su campaña…
- Tiene razón: pero no puedo evitar de pensar en que de los votos de sultano, algunos vayan para mi y otros para mi opositor. Y que de los votos de mengano, algunos se conviertan en blanco y otros terminen siendo para otro candidato que no sea yo.
- ¿Y por qué está empeñado en hacer esos análisis que solamente le generan un malestar mental?
- Son análisis políticos que debo hacerme como todo candidato.
- Está bien, pero cuando se trata de personas con decisión propia no hay muchas estadísticas que hacer dado que la voluntad de esos votantes no es limitada y eso puede hacer que los resultados varíen para bien o para mal, dependiendo de cómo uno los analice.
- ¡Ahí sí que me la complico más! Prefiero quedarme con los números y las cuentas. Además puedo hacer otras cuentas fuera del escrutinio…
- ¿Ah sí?
- Sí. Si sumo a las personas que cada noche tengo en mi local partidario más a los que pueda llegar a convocar en caso de traer a Los Palmeras para el cierre de mi campaña, y a eso les resto los que acompañan a mi opositor a recorrer las calles, creo que también tengo chances de ganar. Y eso si no tengo en cuenta las mujeres de los barrios que aceptaron mi beso y quedaron con una sonrisa: podría decir que cada una de esas sonrisas es un voto cantado.
- Es una lectura muy pobre, señor candidato. Le recomiendo que no se base en esas lecturas y simplemente se tome el tiempo para desarrollar una buena campaña: es lo único que le dará un buen resultado electoral. Camine más las calles, siga recorriendo los barrios y hable con cuántos vecinos se cruce escuchando además sus necesidades.
- Tiene razón. Antes de las PASO, caminé el 98% de las calles, estuve en tres actos de fechas patrias y recorrí algo más de diez instituciones. Voy a potenciar eso: recorreré el total de las calles, aun las que están llenas de pozos, no faltaré a ningún acto patriótico y estaré en cuánta institución se me permita: escuelas, estaré un día en la tribuna de un club y otro día, en la de otro; rezaré en la Parroquia pero también comulgaré en templos evangélicos, de los mormones y de los Testigos de Jehová, bailaré en las academias de tango pero también haré unos pasos de cumbia cruzada, me haré presente en las muestras de la Biblioteca pero también me sumaré a alguna que otra domada de gauchos, colocaré mi puestito frente a cada supermercado y cada domingo estaré en las plazas saludando a las familias… o sea: donde haya gente, allí estaré. Y ni le cuento mi campaña en las redes sociales: ya tengo en Facebook más amigos que mi opositor, y mis publicaciones duplican de “me gusta” a los post de los demás candidatos. Con todo esto: tengo que sacar mi calculadora y volver a hacer los números. A propósito: ¿por dónde estaba?


La Posta Hoy, 2 de mayo de 2015