sábado, 24 de marzo de 2012

MADRE E HIJO


Silvia es mamá de Benito y Raquel, mamá de Ciro. Benito y Ciro son compañeritos de la salitas de preescolar del jardín; y mientras ellos dibujaban la consigna que la docente les planteó en el día, sus mamás esperaban afuera del colegio conversando.
“Lo anoté a Benito en Labarra… quiero que aprenda a nadar de chiquito” – le expresó Silvia a su amiga. Raquel con una mano en el pecho le retrucó: “No, yo lo anoté en Los Tiburones, ¡vos sabes que en Labarra me dijeron que a un bebé de un año le hicieron hacer saltos ornamentales desde el trampolín!” Pero en realidad, Benito le tenía miedo a la pileta y durante cinco meses no pudieron meterlo en el agua ni con sus padres y Ciro jamás se sumergió en otra pileta que no sea la minipelopincho de la casa de su abuela.
A los dos minutos el pochoclero llegó al lugar y se estacionó frente al colegio mientras preparaba el pororó y colgaba unos molinetes de colores que al instante el viento los hizo girar sin parar. “Y Ciro ya mañana retoma las prácticas en Talleres… no lo iba a mandar a fútbol este año pero el entrenador habló con mi marido y le pidió que lo mandará… ¡dice que juega muy bien para la edad que tiene!” – le contó Raquel a su compañera.
Silvia miró atentamente a su amiga y luego de morderse el labio inferior, le expresó: “Yo lo anoté en Unión… me dijeron que en Talleres un entrenador de los chicos de cuatro años los hizo correr durante dos horas sin descansar, ¡una locura” Raquel la miró con la boca abierta para dar allí terminado ese tema. Pero en realidad Ciro vivía en el banco de suplentes porque estando en la cancha no agarraba una pelota ni para acomodarla y Benito iba a clases de patín porque no le gustaba el fútbol.
Se acercó al lugar otra mamá en moto que luego de sacarse el casco hondeó su cabello tal cual actriz de propaganda de champoo. Pero ninguna de ellas se percató de esta otra mamá por estar tan concentradas en su conversación. “Y yo lo anoté a Benito en computación en el IAC” – relató Silvia. No pasaron ni tres segundos que Raquel ya tenía en su lengua las palabras justas para retrucarle, “¿vos estas segura de mandarlo ahí? Viste el nene de Claudia que tiene cuatro años, me contó ella que lo mandó ahí y la profesora le obligó a que aprendiera programación, reparación y diseño web… ¡de terror! Yo por eso lo anoté en Nasa.” Pero en realidad Benito la única vez que tocó una computadora fue cuando agarró la neetbook de su hermano mayor (la que le habían dado en el colegio)  rompiéndosela contra el piso y Ciro el único mouse que conocía era Mickey.
Y así, mientras otras mamás iban acercándose al colegio, Silvia y Raquel continuaban en la disputa. “En dibujo, mi hijo ya armó el plano de una casa” – contó una (su nene aun seguía dibujando los mismos renacuajos típicos de años atrás). “Y en teatro, el profesor me dijo que mi hijo será un Federico Luppi” – contó la otra (su hijo fue una sola vez a teatro pero se la pasó llorando toda la clase porque extrañaba a su mamá y finalmente abandonó). Y cuando salieron los niños, ambas tomaron a sus hijos algo enojadas entre sí y subieron a sus respectivos vehículos.

Ciro, muy contento, le contó a su mamá que había hecho un dibujo muy lindo de flores, casitas y muñequitos: “má, me quedó lindo y es el mejor dibujos de todos” – le dijo con ternura. “Bueno, no te agrandes, ¡no sé quién te enseñó a ser tan orgulloso!” – le objetó su madre. Y exactamente la misma conversación era la que se desarrollaba en el otro auto con Benito y su querida mamá.

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 24/03/2012

sábado, 17 de marzo de 2012

EL MILLONARIO


Hace diez años Eusebio Jacinco Lopez, de Arroyo Seco, fue el único y feliz ganador de 9 millones de pesos en una jugada de Quini 6. Cuando trascendió lo ocurrido, aparecieron en su casa movileros y periodistas de diferentes medios de la ciudad; pero teniendo un perfil bajo, Eusebio prefirió no dar notas por temor a no saber qué decir. Incluso no tardaron en visitarles sobrinos y parientes de su finada esposa Eulogia que hacia años no le visitaban.
Fueron hasta su casa también promotores de seguros para viviendas y de alarmas domiciliarias. Eusebio los recibió muy atentamente, los escuchó y les respondió que lo pensaría. Pero como ignoraba las cuestiones de seguridad domiciliaria, dejó pasar aquellas interesantes propuestas.
Además fue a visitarle un viejo amigo concejal. Vino a ofrecerle, según se contó en el barrio, un negocio inmobiliario que parecía ser exitoso: algo así como lotear algún terrenito. Eusebio no dio respuestas al funcionario y le despidió a los abrazos y apretones de manos.
A los días de darse a conocer el ganador, le llegaron varias cartas debajo de su puerta. Algunas instituciones de la ciudad le solicitaban donaciones para invertir en atractivos proyectos. E incluso un funcionario de turno le propuso crear un semanario informativo con tintes oficialistas. Hasta un abogado se le acercó a su domicilio buscando inversionistas para su futuro y nuevo club social.
Así Eusebio durante un buen tiempo recibió a diferentes personas en su humilde hogar escuchando diferentes propuestas de inversión o de colaboración. Propuestas que iban desde negocios, empresas hasta crear un puente que atravesara toda la ciudad y uniera directamente los tres ingresos mas importantes de Arroyo Seco. Pero a nadie dio una respuesta afirmativa y a todos despidió con la siguiente frase: “lo voy a pensar.”
Pero cierto día Eusebio desapareció sin dejar rastros. Incluso se llevó de su casa a su perro, un mestizo de tamaño mediano, llamado Firulai. Primero se supuso que se trataba de un secuestro pero luego se dio por descartada la cuestión ya que nadie había para que se le reclamase una recompensa. Así, cansado de oportunistas, este hombre se fue de la ciudad sin decir a nadie dónde se iba.
Meses más tarde, su casa quedó en poder del estado y se terminó vendiendo a una familia de gitanos.

Días atrás alguien murmuró en la mesa de un bar céntrico que Eusebio Jacinto Lopez había regresado a la ciudad pero con otra identidad y con un nuevo rostro producto de costosas cirugías que se hizo en Buenos Aires. Incluso se comentó que su mestizo dejó de ser tal y, gracias a las nuevas cirugías, se convirtió en un gran dannes con pelaje diferente y respondiendo a otros nombre.
“¿Alguien sabe dónde lo puedo hallar?” – pregunto el edil que aun seguía buscando inversionistas para su proyecto inmobiliario.
“Se dice que anda en la ciudad… pero cómo saber quién es” – argumentó un abuelo a sus amigos mientras arrojaba una bocha en el club Don Orlando.
Los demás bochófilos se miraron entre ellos. La sospecha los tomó por sorpresa, quién podría negar que Eusebio, con cara nueva, no estaba allí entre el público camuflado como un camaleón entre las hojas para pasar desapercibido.
Hay quienes aseguran que Eusebio es empleado municipal que de a tantos reclama aumentos pero que bien tiene guardado sus millones debajo de su colchón. Otros dicen que se trata de un kiosquero de barrio que guarda sus billetes en el cementerio junto al ataúd de su finada esposa. Otros cuentan que se trata de un humilde vecino de un Fonavi que atesora su riqueza enterrada en el patio de su casa.
¿Quién es y dónde está el verdadero Eusebio Jacinto Lopez? –es un misterio que difícilmente se rebele en las calles de la ciudad. Es más, este cuento tampoco pretende hacer apología a su búsqueda: por lo tanto, no sospeche de ningún empleado municipal, no vaya a recorrer el cementerio buscando bolsas de dinero ni, mucho menos, sospeche de su vecino que por las noches se dirige a su patio con una pala en mano.



                                                                        Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 17/03/2012

sábado, 10 de marzo de 2012

MISTERO EN EL CONCEJO


Trascendió en cuestión de días la existencia de un probable misterio que ocurría por las noches en el Concejo. Primero los comentaron María y Susana, unas abuelas timberas, que mientras regresaban de jugarse la tercera parte de su pensión en el chinchón pasaron frente al lugar y escucharon ruidos que provenían del edificio. Segundo fue el testimonio de don Martino que, al salir de un club de la cuadra, también aseguró escuchar ruidos y ver inclusive una sombra que caminaba adentro –según lo que comentó a su propia familia. A decir verdad, más creíble fue lo que relataron las primeras señoras ya que era sabido que don Martino no salía del bar en las mejores condiciones para que su relato tuviese validez.
Pero no tardaron en aparecer un tercer y cuarto relato. Eran de personas que también, al pasar caminando a alta hora de la noche frente al Consejo, aseguraron escuchar ruidos extraños en su interior. Un político, excandidato a concejal, inclusive atestiguó ver cómo las cortinas se movían casi simulando ser un fantasma; aunque su relato fue tomado para la risa tratándose de esta persona que en cada candidatura jamás superó los cien votos ni siquiera prometiendo choripanes gratis para amigos y allegados.
Así fue como el extraño suceso tomó estado público y finalmente llegó a tratarse en la sesión de los ediles. ‘Mitad de la población está hablando de que en el concejo suceden cosas raras’ – expuso uno de ellos mientras seguía mandando sms desde su celular; ‘y quiero llevarles tranquilidad de que acá la casa está en orden.
Otro concejal luego de proponer wi-fi gratis en las plazas de la ciudad también manifestó su preocupación por lo que días atrás había llegado a sus oídos: ‘propongo también ya que vamos a tener wi-fi en las plazas, que se coloquen cámaras dentro del concejo y ver qué pasa por las noches.’ El edil que día atrás se había alquilado la película Actividad Paranormal tenía más interés en que se aprobara su proyecto que en saber qué estaba ocurriendo (único proyecto que presentaría durante todo el año).
Finalmente todos coincidieron en invitar al cura párroco y a un pastor para que bendijera el edificio. Cosa que ocurrió pero los ruidos extraños continuaron por las noches dándole más seriedad al asunto que, al parecer, en un principio, era solo un chisme. Uno de los ediles puso su pecho a la cuestión y propuso quedarse toda la noche en el Concejo: “dormiré acá porque siempre fui un hombre comprometido con la ciudad al igual que cuando pedí que, sí o sí, sacaran a los violadores de la 27ª y que si fuera necesario me los llevaba a mi casa” – expuso el funcionario en una conferencia de prensa.
El edil calzó su calzoncillo a lunares amarillos, su gorra pompom y un osito Poh para dormir en su oficina. PUM… se escuchó alrededor de las tres de la mañana. El ruido lo despertó y el miedo invadió su cuerpo. Encendió una vela casi temblando. Abrió la puerta de su oficina y el viento apagó la llama. El ruido era más continuo. Se le erizaron los pelos de sus brazos al momento que encendía nuevamente la vela: ‘Dios te prometo que me voy a portar bien y voy a cumplir mis promesas’-rezó mientras caminaba por el edificio. Pero el ruido finalmente desapareció y el funcionario, que ya había mojado su ropa interior, regresó a su sitio.

Lo llamativo fue que en lugar de investigar el suceso, su presencia en el lugar alimentó los comentarios. “Yo vi cuando las luces se apagaban y se prendían” – murmuraron María y Susana que siguieron malgastando la tercera parte de su jubilación en mesas de chinchón a altas hora de la noche. “Para mi se trata del espíritu de un ex concejal que reclama por alguna ordenanza, como muchas, que duermen en algún cajón sin ser puesta en marcha” – concluyó un veterano político aprovechando la ocasión para aparecer en un matutino radial. “Sinceramente no sentí ni vi nada” – fue lo que dijo el edil al otro día mientas seguía reclamando internet gratis en las plazas de la ciudad.
En la siguiente sesión se aprobó un proyecto de investigación científica de lo acontecido. Terminaron convocando a unos investigadores de Buenos Aires, los mismos que examinaron la hamaca que se movía sola por Firmat. Y en la siguiente sesión todos los concejales terminaron enemistados discutiendo la aprobación del jugoso pago que solicitaban estos “científicos” por el trabajo realizado en el edificio público:
Con lo que gastamos en estas personas hubiéramos instalado wi-fi en todas las plazas de la ciudad” – manifestó el único edil que se negaba a aprobar la suma que debía abonarse. Pero por votos de la mayoría, se pagó la investigación que concluyó en una escueta respuesta:
.: Se comunica a la ciudad de Arroyo Seco que los sucesos extraños que han preocupado a gran cantidad de habitantes se debía a la presencia de un felino que ingresaba por las noches al Honorable Concejo Municipal :.
Así fue como La Posta ese siguiente sábado publicó en sus titulares: “Gato encerrado en el Concejo.”


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 10/02/2012

sábado, 3 de marzo de 2012

BANDA DE AMIGOS


19 hs y una novedosa idea surgió de una mesa con dos porrones y cuatro compañeros de 4º año de secundaria: formar una nueva banda en la ciudad. Jonás, Renato, Angelito y Yoni tuvieron el brillante pensamiento luego de estar sumergidos por horas en la pileta de su club.
Primero, loco, le ponemos el nombre a la banda” – propuso Yoni que ya se alzaba como el líder del grupo que apenas se ponía los pañales. Luego de dos cervezas más, los amigos concluyeron con que se llamarían “Monigote” porque uno de ellos recordó que día atrás había hecho un dibujo en la arena del puerto mientras fue a pescar pero no pescó nada; “vos Jonás toca la guitarra, Angelito la batería, Renato el teclado y yo, loco, canto.”
“Pero yo no sé tocar el teclado” – refutó Renato.
“No importa, loco, vas a aprender, loco, es muy fácil tocar el teclado.”
Lo segundo fue ponerse de acuerdo qué estilo de música interpretar. Uno propuso folklore porque tenía a su viejo que era fanático de la música autóctona. Otro se inclinó por el rock y el resto por algo de cumbia mezclada con boleros. Finalmente concluyeron hacer un estilo original: cumbia-rock-folklórica; “y, loco, cuando nos hagan notas en la radio, loco, decimos que es un estilo nuevo” – aventuró Yoni que destapaba la quinta cerveza.
A continuación conversaron sobre el lugar dónde se juntarían a ensayar. Angelito supuso que su viejo les permitiría usar el garaje de su casa mientras que Jonás propuso hablar con el intendente para que se les preste el SUM del Centro Cultural. “Eso después se vé, loco, la cosa es que la vamos a romper, loco, vos viste que acá en Arroyo no hay banda como esta, loco” – nuevamente motivó Yoni.

Ya sé… tenemos que tener un facebook de la banda” – propuso Angelito.
Loco, yo me encargo también de esa.”
Y un día podemos hacer temas con otros cantantes de la ciudad” – expresó Jonás.
Sí, loco, de una… esa está buena, conozco a un par de locos que no van a tener drama, loco.”
Y cuando tengamos el cd vamos por las radios para presentarlo” – manifestó Renato.
Claro, loco, nos van a dar el espacio, loco… ¡a veces aparecen cada personajes en la radio mira sino vamos a aparecer nosotros!, loco, yo hago los contactos… flaco, ¡traeme otra cerveza!

Angelito siguió proponiendo que llegado el momento tendrían que hacer remeras de la banda aunque les aclaró a sus compañeros que no las tenían que regalar sino que “el que la quiere que la pague” – dijo. Por otro lado, Jonás vaticinó que podían formar un fan club para motivar a la gente que los siga en cada una de sus presentaciones: “de una hablo con mi hermana, mi prima, mi vieja y mi novia y se arma enseguida un club de fans” – concluyó mientras servía la última gota de cerveza en su vaso y se vio obligado a pedir otra botella al mozo.
¿Y cómo hacemos para tocar alguna vez en el anfi?” – preguntó Renato a Yoni.
Loco, eso es lo de menos, mi viejo es amigo del director del Centro Cultural.
¿Vos decís que nos darán en anfiteatro?
Si, loco, de una… hablo con mi viejo y seguro, loco, hasta podemos tocar en los eventos que organiza la municipalidad.
¿Gratis?
No, loco, de una si quieren que toquemos… que la Municipalidad se ponga y ahí estamos.”
Jonás, que solicitó al mozo una birome, había dibujado en una servilleta un monigote que presentó como posible tapa de su futuro y primer trabajo discográfico. “Muchachos, ¿les traigo otra?” – preguntó a la mesa el mozo recibiendo respuesta positiva. Pero cuando Yoni intentó tomar el dibujo con su mano, tumbó su vaso sobre el mismo provocando la reacción furiosa de su amigo.
Lo hiciste a propósito gil” – le expuso Jonás.
No, loco, no… igual ya fue, ese dibujo era cualquier cosa.
Luego de esto, el clima comenzó a ponerse tenso entre los cuatro. El mozo se adelantó a cobrarles antes de que todo acabara mal y les pidió que se retiraran del lugar. Los amigos siguieron discutiendo mientras subían la voz y se retiraban de allí cada uno por su lado.
Son unos giles, loco, ni da para hacer algo con ustedes” – les gritó Yoni que apenas podía mantenerse en pie pero intentaría llegar a su casa de todas maneras.
Dos minutos más tarde, el mozo se acercó a limpiar la mesa tomando el dibujo del monigote borroneado por cerveza y arrojándolo en el tacho de la basura:

Otros que sueñan con una banda” – concluyó mientras juntaba los envases vacíos.

Publicado en el Semanario "La Posta Hoy" el 03/03/2012