sábado, 4 de abril de 2015

DIVAN DE CANDIDATOS: en campaña


- Dígame, señor candidato, ¿a qué se debe su cara de preocupado?
- Ocurre que ya comenzó la carrera y aun no puse primera. O sea, no sé si usted podrá ayudarme, pero tengo que realizar una campaña con poco presupuesto y no sé por dónde comenzar.
- Ah, bien. Le propongo que se tome un tiempo para planificar esa campaña a base de sus recursos.
- El problema es ese, no cuento con muchos recursos. Por un lado el partido que me invitó a que sea candidato no me dio un peso y creo que tampoco lo hará. Y por el otro lado, no cuento con respaldo de empresarios u otros terceros que quieran ayudarme.
- A veces es cuestión de saber administrarse… con poco se puede hacer mucho igual. Intente priorizar los medios que utilizará para darse a conocer a la gente.
- Eso es cierto, voy a desechar la idea del dirigible sobrevolando la ciudad con mi cara impresa a sus costados y el recital de Soledad Pastorutti gratis para todos. Tengo que ser original y hacer algo que otros no hicieron.
- Esa es una buena manera de pensar… ¿y se le ocurrió algo?
- Colocar un cartel bien grande sobre el paso a nivel. ¿Qué le parece?
- Le digo que es buena idea pero varios ya se anticiparon… es más, creo que de tantos que ya tienen su cartel sobre los pasos a nivel, nadie les presta atención. Y ni hablar si uno considera que están ubicados en un lugar donde cualquier conductor tiene que estar atento a cruzar y no distraerse visualmente con nada.
- No lo había pensado en eso. ¿Y qué me dice de poner un cartel en cada poste del cantero central de las avenidas de la ciudad? Creo que no habrá transeúnte que no vea mi cartel.
- En esas ideas se le escapó la tortura, señor candidato; otros le ganaron de mano. Piense en otras cosas.
- Estaba pensando grabar unos globos con mi cara y enviar unas promotoras en los barrios para que repartan a los niños. Aunque luego de pensarlo bien, no creo que a los niños les guste mucho un globo con mi cara que de por cierto, no me favorece mucho. Además estos pequeñitos no votan. Entonces pensé en ir con una sombrilla a algún lugar bien transitado para charlar con los que pasen por allí.
- ¿Pensó en el lugar?
- En el ingreso al Cementerio, un domingo a la tarde. O en el acceso al autopista con algunas pomposas chicas que frenen a los vehículos y en esos momentos acercarme para entregarle mi panfleto. O afuera de los supermercados… ¡quién dice que hasta puedo ayudar a alguna abuela a trasladar el changuito y ganarme así su voto!
- Puede ser… aunque lo del ingreso al cementerio no me convence mucho.
- ¿Por qué no? Recuerdo que en otros momentos hubo muertos que definieron elecciones. Además, estar ahí en el ingreso me permitirá consolar a alguna viuda y acompañarla hasta el nicho de su amado y colocar juntos una flor, esa mujer me votará seguro. E incluso pensar que pueda estar justo en el momento en que van a sepultar a alguien y ofrecerme de corazón a trasladar el féretro aunque no conozca al difunto… y si fuese necesario para ganar el voto pienso emitir algún llanto.
 - Sigo sin convencerme.
- Como también pienso recorrer los barrios más humildes de la ciudad… francamente no los conozco, pero para hacerme conocer estoy dispuesto a recorrer sus calles, saludar a los vecinos y prestar mi oído para los que quieran contarme las necesidades que tengan. No tengo dramas con tener que llenarme el calzado de barro caminando esos barrios o tener que sacar dos pesos de mi billetera para ayudar a alguna familia carenciada. Y eso que mis ideas son bien originales y bastante económicas.
- ¿Por qué no se organiza y planifica las acciones de su campaña? Una buena planificación le ayudará a saber a qué público desea llegar y qué medio utilizará.
- Bueno, en realidad quiero llegar a todos. No quiero que nadie se escape de saber que soy candidato y de que soy la mejor opción para un verdadero cambio… a propósito: CAMBIO, linda palabra para usar en la campaña. Voy a hablar de cambio ya que nadie lo hace.
- Le cuento que es la palabra que la mayoría de los candidatos usan como caballito de batalla.
- ¿Usted dice? Porque se me acaba de ocurrir una idea: hacer un desfile de caballos por la ciudad y pondré a cada costado de los equinos la leyenda de “cambio”. Recorreremos los barrios con barros y por supuesto, también el cementerio. Algo tengo que hacer para poner primera en mi campaña… aunque pensándolo bien, la idea del dirigible no estaba nada mal.

 La Posta Hoy - 04/04/2015

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