sábado, 19 de mayo de 2012

ARROYO CONTAMINADO


Por los años ochenta fue el furor la manera en la que se engaño a muchos niños que compraron un sea monkeys: una especie de cápsula que al entrar en contacto con el agua daba lugar a una especie de monito mutante acuático. La cuestión es que jamás dieron resultado. O al menos hasta ahora, ya que pudo comprobarse en estos días que varios sea monkeys cayeron en el Arroyo Seco, al ingreso de la ciudad, y por la contaminación de éste pudieron sobrevivir y evolucionar.
“Sr Intendente ¿qué explicación le da a esto?” – preguntó una periodista al funcionario en radio Asunción. “Creemos que finalmente la contaminación de nuestro arroyo no es tan negativa… acá vemos el fruto, gracias a ella sobrevivieron estos monitos de agua y ahí están… felices y contentos” – respondió el intendente.
Así fue como grupos de alumnos de las escuelas de la ciudad visitaban eL basural de la ciudad para asomarse al arroyo y divisar a los extraños animalitos que se paseaban por el agua.
“Señor ¿y eso que flota ahí que es?” –le preguntó Ramirito a su maestra. “Vos mirá los monitos… ¡lo otro que está flotando no mires” – le indicó la docente que podía reconocer el fruto del desagüe cloacal, “¿no son hermosos esos seamonkeys?”
Un medio televisivo local fue a la defensa de la contaminación, “hace meses atrás hablábamos de los peces muertos que aparecieron en este arroyo, pero ahora vemos que también hay cosas positivas… acá vemos la vida de esos monitos” – relató una periodista.
De Basta de Cáncer y otros movimientos ecológicos, personas fueron a recorrer el arroyo y no pudieron salir del asombro al hallar organismos vivientes en ese contaminado lugar, “no salimos del asombro, a partir de ahora abandonaremos nuestra lucha porque nos damos cuenta que la contaminación tiene lados buenos” – manifestó una mujer de la agrupación a un periódico. Eso motivó a una campaña donde se invitaba a todos los vecinos a arrojar sus residuos desde el puente sobre la ruta con la finalidad de brindar alimento a estas especies.
El concejo aprobó una ordenanza declarando al arroyo como caudal de vida para los hidro-monitos, “inclusive estamos analizando marcar un espacio cerca del predio de la perrera, para que la gente vaya a bañarse y tenga contacto directo con estos animalitos” – comentó en sesión un edil que día atrás había arrojado su bolsa de basura al arroyo siguiendo la sucia pero motivadora campaña.
Otro de los ediles fue más allá del asunto y se animo a tomar agua en las manos y llevarla a su boca, “vamos a crear una ordenanza invitando a empresas contaminantes a instalarse junto a este caudal… queda demostrado que no hay mejor que la contaminación para la vida de estos seamonkeys” – expresó en conferencia de prensa mientras hacia gárgaras con el agua que en ese momentos tenía manchas azules y burbujas de extrañas procedencias.
Así es como un importante empresario llegó con su empresa a la ciudad apelando “nuestros desechos son los mejores abonos para estos bichitos… llegamos a arroyo para aportar nuestra contaminación”- informó a la prensa frenando la marcha de algunos vecinos que irían a oponerse a su instalación; “sabemos que esos mismos desechos pueden crear deformaciones en algunos ciudadanos que residen próximo a nuestra planta, pero son efectos secundarios… acá importa la vida de esos monitos.”
Ante el aplauso de autoridades la nueva planta comenzó a funcionar sin problemas abriendo unas enormes canillas y dejando caer kilos de residuos patológicos al canal de agua, “con estos residuos nuestros seamonkeys estará más que felices” – manifestó un funcionario ante los micrófonos. Una espuma verdosa se formó en la superficie del arroyo dando muerte a varios peces y a animales que bebieron del mismo, pero lo que importaba era el aporte contaminante a la causa de vida de estos especímenes cuya historia ya investigaba National Geographic para un documental.
“Nuestra contaminación no daña… da vida”- fue el enorme cartel que se colocó al ingreso de la ciudad con el auspicio de varias empresas locales.
Aunque luego de varios años y con la llegada de un nuevo gobierno, se descubrió que esos seamonkeys jamás existieron en el arroyo…. y que solo fue el invento de funcionarios que justificaron la contaminación y la instalación de empresas contaminantes yendo bien lejos de la realidad.



Gracias a Gustavo por la idea para este cuento.

Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 19/05/2012

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