- ¿cómo se siente señor candidato, faltando tan poco para los comicios?
- a decir verdad, doctora, estoy muy confiado. Según la última encuesta,
estoy tres puntos sobre el segundo. O sea, tengo la seguridad que ganaré.
- ¿sí? ¿Y son creíbles los datos de la consultora?
- bueno, no es ninguna consultora la que realizó la encuesta. Fue hecha
por uno de mis ayudantes… diría una de mis manos derechas en esta campaña. Algo
así como lo más parecido a un ángel que me envió el Señor para darme una mano
en todo… pensar que un día apareció así como de la nada y me aseguró que me
llevaría a ser el ganador de las elecciones.
- ¿Es quién financia su campaña?
- no necesariamente. No puso un peso en mi campaña pero me acercó a
personas que sí lo hicieron. Fue así como un puente de vida que me acercó a los
buenos y dadivosos que creyeron en mí y hasta el día de hoy me acompañan a sol
y sombras. Sin ese ayudante, no hubiera conocido a estas personas. Se trata de
un ayudante con contactos que nunca hubiera conocido.
- ¿Qué más ha hecho ese ayudante?
- muchas cosas, doctora. Le debo casi la mayoría de las ideas de mi
campaña. Un día llegó a mi local partidario y me dijo “hay que hacer tal cosa”;
primero no me convencía la propuesta pero cuando la puse en marcha me di cuenta
que fue el camino para llegar a muchas nuevas personas de los barrios más
carenciados, que incluso ni siquiera conocía antes de ser candidato.
- que bueno…
- me acompañó en los barrios, fue mi escolta cuando visité los medios de
comunicación y en más de una oportunidad, me presentó gente que ni siquiera
sabía que vivía en Arroyo. Gracias a él, supe que había gente viviendo sobre la
vía y muy cercana al arroyo. En varias
ocasiones me apuntaló quién era de tal partido o si estaba conmigo o no, y
nunca le falló… tiene buena vista. Pensar que el otro día se me acercó una
abuela para consultarme si su nieto votaba y mi ayudante me avivó a tiempo, “ésta
está con el otro” – me dijo. Y era cierto, paso al día siguiente por el frente
del local opositor y allí estaba esta abuelita tomando mates con el otro
candidato.
- o sea, es una persona que creyó en usted desde un principio.
- claro, el es quien me ayudó a tomar la decisión de ser candidato. Le
debo a el, esta campaña y por ende, mi victoria asegurada. Se que pudo haber
inflado esos números pero creo que los resultados de su encuesta dicen la
verdad. Gracias a personas como mi ayudante, uno puede caminar seguro por la vida
sabiendo que no caeré en ningún pozo ni me llevaré ningún bache por delante.
- ¿es tan así, señor candidato?
- sí y lo mas probable es que me quede corto. No se imagina cuánta gente
llegó a convocar para la inauguración de mi local… aunque su trabajo fue muy
silencioso y sin el brillo de los flashes, pero estuvo ahí acompañándome en
cada lugar donde tenía que presentar mis propuestas. Lo mas probable es que una
vez que asuma termine por darle una de las secretarías más importantes de mi
gestión… talvez lo ponga como secretario de prensa o como director en Obras
Públicas.
- O sea, ¿usted le devolverá sus favores con un puesto como funcionario?
- bueno, dicho así suena como si mi ayudante se convertirá en un ñoqui
más de mi gobierno. En realidad solo lo pondré al frente de alguna secretaría
interesante o en todo caso, crearé alguna nueva cartelera para su mando. De
todas maneras se que mi ayudante hace todo sin esperar nada a cambio… su
humildad le sale por los poros y sencillez, es su segundo nombre. Fíjese que no
tuvo ningún problema en subir una escalera cuando tuvo que colgar un pasacalle
o de servir unas gaseosas en las reuniones del equipo de trabajo. Eso habla de
una persona dispuesta a ayudar a cambio solamente de un puestito… ¡eso sí que
es humildad!
La Posta Hoy, 6 de junio

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