- doctora, no
sabe lo nervioso que me encuentro faltando tan pocas horas para los comicios.
- sí, supongo
que debe estar bastante nervioso. Pero bueno, recuerde que lo que no hizo hasta
ahora para captar la atención de los votantes, será imposible que pueda hacerlo
en las siguientes horas.
- por eso es que
como retoques de mi campaña les pedí a mis colaboradores que hicieran cadenas
de sms y watsapp a mi favor, incluso les regale un par de cargas virtuales para
que envíen mensajitos a sus contactos. Así que no le extrañe doctora que mañana
a las siete horas le llegue a su celular un mensaje motivándola a votarme.
- esperemos que
no, lo más probable es que a esa hora aun esté durmiendo…
- entiendo, por
eso lo enviamos para que la gente decida su voto con el desayuno. Son los
últimos recursos como subir publicaciones en Facebook hablando de mis
propuestas y de mis acciones de campaña. Todo el equipo que tengo a mi lado fue
invitado a subir en sus muros postales de mi campaña y etiquetar a los
periodistas y medios de comunicación para llegar a la mayor cantidad de
personas posibles.
- aunque en las
redes sociales no hay filtros de veda electoral, creería que es bueno
respetarla para dejar a los votantes el tiempo de meditar sobre su voto… ¿no le
parece?
- ¿usted dice?
- sí, es veda
electoral.
- entonces le
tendré que pedir a mi gente que aborte una panfleteada que tenía preparada para
la madrugada de hoy, difamando a mi contrincante.
- pero eso no
está bien, señor candidato. Usted debió ganarse la aceptación de los votantes
no difamando a su opositor sino haciendo una buena campaña de acciones
positivas.
- tiene razón,
doctora. Ahora que lo pienso mejor, esa panfleteada me puede jugar en contra.
- no solo eso,
sino que hoy con la cantidad de cámaras que hay en la ciudad fácilmente podrán
determinar el origen de esos panfletos y las cosas se le complicarían.
- ese no es el
problema, ya me pasaron el dato de las cámaras que no funcionan y de las que
funcionan, me indicaron cuál es el radio que capta el ojo de la misma… así que
usaría esos recursos para no ser detectado a la hora de arrojar esos panfletos
por la ciudad.
- insisto, no me
parece bueno terminar una campaña electoral ensuciando a un contrincante.
- es que estoy desesperado por captar el voto
de la gente, doctora. ¿Usted me entiende? –me hubiera gustado tener unas
semanas más para hacer nuevas actividades y traer más donaciones para las
personas e instituciones de la ciudad. Regalamos de todo pero me doy cuenta que
faltan muchas personas a las que no llegue todavía con mi publicidad.
- le recomiendo
que se tranquilice… ya faltan horas para conocer el resultado de la elección
popular, difícil que hoy con los últimos recursos que me mencionó vaya a
modificar enormemente la decisiones de la mayoría. Prepárese para cualquier
resultado de mañana: si gana, festeje; y si pierde, agradezca igual a sus
votantes y felicite al ganador.
- Sí, claro. Eso
ya lo tengo asumido. Si pierdo, cosa que no creo, iré a saludar a mi opositor
como una persona de buena educación y si gano, festejaré con bombos y platillos
junto a mi gente. Ya encargué cientos de sándwiches, gaseosas y empanadas para
los que se acerquen a mi local partidario.
- ¡qué interesante!
- el problema,
estoy pensando, es qué voy a hacer con esas cosas en caso de que pierda. Porque
si me toca perder, no quedará a mi lado más que cinco o seis personas que me
bancaron a muerte y nadie me vendrá a saludar. Estoy pensando comprar esas
cosas para el festejo bajo condición de que pueda devolverlas en caso que no
las necesite.
- de ultima, si
pierde igual puede compartir un lunch con su gente en agradecimiento por el
aporte a su campaña y no tendrá que devolver ningún alimento.
- ¿usted cree?
Mire que en caso de perder, no nos van a quedar ni las ganas de ingerir
siquiera una empanada. Pero bueno, no me queda otra que esperar a mañana…
aguantaré mis nervios hasta que se conozcan los resultados de lo que finalmente
la gente elija.
La Posta Hoy, 13 de Junio

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