sábado, 6 de octubre de 2012

VIRUS INFORMÁTICO


Aquella mañana, el empleado municipal comenzó a trabajar a las nueve horas pese a haber marcado su tarjeta a las siete. Luego de servirse un desayuno, hablar con sus compañeros del último capítulo de ‘Dulce Amor’ y actualizar el estado de su Facebook; tomó una carpeta con algunos papeles con los que caminaría toda la mañana por el palacio municipal.
Diez minutos más tarde, la secretaria de Hacienda pone un grito en el cielo haciendo temblar todas las paredes de la Municipalidad. La red estaba afectada por un virus, el que había borrado de su ordenador la hoja de Excel donde  tenía registrada la última cuota de aguinaldo que había abonado a los empleados. Pero el virus causó más daños que ese.
Doña Celina fue a regularizar su deuda con la tasa municipal, pero el sistema le indicó que tenía algo de cuatro mil pesos a favor. En catastro, un mapa de la ciudad salió impreso con errores, dado que el Autocad había agregado algunos nuevos barrios: en Kennedy y J. Celman, Filiberti y Belgrano y dentro del cementerio San Roque. En Cultura, los partes de prensa salieron de manera masiva, llegando un e-mail a la cuenta del semanario La Posta. Y en gobierno, misteriosamente salió un documento de Word con una ordenanza que permitía el aumento de la dieta y de empleados municipales.
Entonces allí la primera orden dada por la secretaria de Gobierno, viendo la gravedad del asunto, fue cerrar todos los programas abiertos de todas las computadoras conectadas en red: un empleado de Obras Públicas abandona el GTA, otra de Finanzas cierra su Facebook, uno de Cultura minimiza la ventana de Movie Maker y otra empleada de Comercio directamente desenchufa su pc del tomacorriente sin cerrar antes ni el Messenger ni el Ares, con el que descargaba el tema ‘El Mundo’, de Sergio Dalma.
El departamento técnico informa al intendente de la gravedad del asunto, quien luego convoca a los medios para informar el problema:
“Aparentemente uno de nuestros empleados, apenas ingresó esta mañana a su trabajo, descargó un virus luego de dar click a una ventana que le ofrecía un premio por ser el visitante un millón en cierta pagina” – expresó el funcionario.
“¿Se trata de un Troyano?” – le preguntó una movilera radial.
“No, es un empleado municipal que tiene años en su puesto pero que aún no aprendió a que las herramientas informáticas del palacio son solamente para uso laboral. De todas maneras, ya identificado el problema por nuestros destacados ingenieros informáticos, procederemos a eliminarlo” – detalla el jefe del Ejecutivo.
“¿Eliminar al virus?” – vuelve a consultar la periodista.
“No, eliminar al empleado.”
“¿Es la primera vez  que un virus causa daño a la Municipalidad?”
“No, hace tiempo tuvimos un brote de Hepatitis B, dos por tres media planta nos falta por angina y casi siempre tenemos empleados de maestranza con ausentismo por algunos virus que, hasta el día de hoy, desconocemos su procedencia.”
La periodista vuelve a preguntarle: “¿Y ya los tienen identificados?”
“Las dos cosas: tenemos identificados a los virus gracias al trabajo de la Secretaría de Salud y a los empleados que faltan por tonterías, que generalmente se trata de aquellos que fueron contratados antes de que asumamos nosotros.”
Al terminar la conferencia de prensa, el intendente estornuda y pide disculpas a los presentes si los hubiera contagiado de alguna gripe u otro virus estacional. Y más tarde se reúne con el servicio técnico para informarse un poco más del problema.
“El virus se llama Martha y estaba causando mucha pérdida a la Municipalidad, por suerte ya está identificado, está en cuarentena y procederemos a eliminarlo” – le comunica el ingeniero.

El intendente mira a su alrededor y expresa: “Conozco a ese virus. Ya ha estado en la red de la Municipalidad y creo que también en su momento ha causado daño y pérdidas considerables.”

La Posta Hoy - 06/10/2012 

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