Aquella mañana, el empleado municipal
comenzó a trabajar a las nueve horas pese a haber marcado su tarjeta a las
siete. Luego de servirse un desayuno, hablar con sus compañeros del último
capítulo de ‘Dulce Amor’ y actualizar el estado de su Facebook; tomó una
carpeta con algunos papeles con los que caminaría toda la mañana por el palacio
municipal.
Diez minutos más tarde, la secretaria
de Hacienda pone un grito en el cielo haciendo temblar todas las paredes de la
Municipalidad. La red estaba afectada por un virus, el que había borrado de su
ordenador la hoja de Excel donde tenía
registrada la última cuota de aguinaldo que había abonado a los empleados. Pero
el virus causó más daños que ese.
Doña Celina fue a regularizar su
deuda con la tasa municipal, pero el sistema le indicó que tenía algo de cuatro
mil pesos a favor. En catastro, un mapa de la ciudad salió impreso con errores,
dado que el Autocad había agregado algunos nuevos barrios: en Kennedy y J.
Celman, Filiberti y Belgrano y dentro del cementerio San Roque. En Cultura, los
partes de prensa salieron de manera masiva, llegando un e-mail a la cuenta del
semanario La Posta. Y en gobierno, misteriosamente salió un documento de Word
con una ordenanza que permitía el aumento de la dieta y de empleados
municipales.
Entonces allí la primera orden dada
por la secretaria de Gobierno, viendo la gravedad del asunto, fue cerrar todos
los programas abiertos de todas las computadoras conectadas en red: un empleado
de Obras Públicas abandona el GTA, otra de Finanzas cierra su Facebook, uno de
Cultura minimiza la ventana de Movie Maker y otra empleada de Comercio directamente
desenchufa su pc del tomacorriente sin cerrar antes ni el Messenger ni el Ares,
con el que descargaba el tema ‘El Mundo’, de Sergio Dalma.
El departamento técnico informa al
intendente de la gravedad del asunto, quien luego convoca a los medios para
informar el problema:
“Aparentemente uno de nuestros
empleados, apenas ingresó esta mañana a su trabajo, descargó un virus luego de
dar click a una ventana que le ofrecía un premio por ser el visitante un millón
en cierta pagina” – expresó el funcionario.
“¿Se trata de un Troyano?” – le
preguntó una movilera radial.
“No, es un empleado municipal que
tiene años en su puesto pero que aún no aprendió a que las herramientas
informáticas del palacio son solamente para uso laboral. De todas maneras, ya
identificado el problema por nuestros destacados ingenieros informáticos,
procederemos a eliminarlo” – detalla el jefe del Ejecutivo.
“¿Eliminar al virus?” – vuelve a
consultar la periodista.
“No, eliminar al empleado.”
“¿Es la primera vez que un virus causa daño a la Municipalidad?”
“No, hace tiempo tuvimos un brote de
Hepatitis B, dos por tres media planta nos falta por angina y casi siempre
tenemos empleados de maestranza con ausentismo por algunos virus que, hasta el
día de hoy, desconocemos su procedencia.”
La periodista vuelve a preguntarle:
“¿Y ya los tienen identificados?”
“Las dos cosas: tenemos identificados
a los virus gracias al trabajo de la Secretaría de Salud y a los empleados que
faltan por tonterías, que generalmente se trata de aquellos que fueron
contratados antes de que asumamos nosotros.”
Al terminar la conferencia de prensa,
el intendente estornuda y pide disculpas a los presentes si los hubiera
contagiado de alguna gripe u otro virus estacional. Y más tarde se reúne con el
servicio técnico para informarse un poco más del problema.
“El virus se llama Martha y estaba
causando mucha pérdida a la Municipalidad, por suerte ya está identificado,
está en cuarentena y procederemos a eliminarlo” – le comunica el ingeniero.
El intendente mira a su alrededor y
expresa: “Conozco a ese virus. Ya ha estado en la red de la Municipalidad y
creo que también en su momento ha causado daño y pérdidas considerables.”
La Posta Hoy - 06/10/2012
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