Don Cirilo iba
camino al puerto en su vehículo cuando una de sus ruedas se incrusta en un gran
pozo rompiendo el eje del mismo. Se baja muy indignado y al día siguiente va a
la municipalidad a quejarse de aquel enorme agujero, justo puede dialogar con
el intendente que ingresaba al palacio.
El intendente se
quejó de los concejales que no autorizaban una partida de suma para arreglar
los baches de toda la ciudad. Los concejales luego se quejaron que el
secretario de Obras y Servicios Público nada hacía para tapar estos pozos. El
secretario de Obras y Servicios Público se quejó, a su vez, de que uno de sus
empleados, el encargado de arreglar los agujeros, faltó al trabajo durante una
semana por la mordida de unos canes. Y este empleado se quejó de que la
Protectora de Animales nada hacía para sacar a los perros sueltos que deambulan
por la calle.
A su vez, la
Protectora de Animales se quejó de los que festejan con cuetes y bombas
asustando a los indefensos animales. La mayor casa de pirotecnia de Gral. Lagos
se quejó en la comisaria de los ilegales negocios de barrio que venden petardos
sin control. La policía que recibió la denuncia se quejó ante su superior que
desde la provincia no le dan las herramientas de trabajo y su sueldo era muy
bajo. Y el superior se quejó de tener que renegar con los simpatizantes de los
clubes locales por los desmanes que éstos ocasionan luego de diferentes
encuentros deportivos.
Un hincha se quejó
de que la comisión de su club no hace nada para mejorar las condiciones de
seguridad de las tribunas. La comisión de ese mismo club se quejó de la gran
cantidad de socios que no pagaban sus cuotas dificultando las obras de mejoras
en las instalaciones. Pero uno de esos socios se quejó que su trabajo como
docente era con un sueldo muy bajo pese a las muchas horas de sacrificio que
tenía que pasar frente a los alumnos. Y desde la delegación local se Amsafe se
quejaron a la secretaría de Educación de
la provincia por no aceptar una nueva paritaria.
La dirección
provincial de educación se quejó porque el gobierno local no abonaba el FAE en
fecha. Un integrante del
Gabinete, a su vez,
se quejó de que no hubiera directores ni gente interesada en integrar la
comisión del Fondo de Asistencia Educativa. El director de un colegio de la
ciudad se quejó que uno de sus alumnos jamás viene con el uniforme completo a
clase. El alumno se quejó con su madre que, por pasar más tiempo en el Casino,
olvidaba de lavar el uniforme escolar. La mujer se quejó de que en el
supermercado el jabón de polvo y la mayoría de los artículos cada vez estaban
más caros. Y la gerencia del comercio se quejó de que una de las cajeras no
controlara bien el vuelto ocasionando pérdidas a la empresa.
La cajera se quejó
cuando uno comprador además de llevarse mercadería la encaró pidiéndole su
número de celular. Este canchero joven se quejó de que su esposa no le cocinara
pese a que el compraba todo lo que necesitaba en una cocina. La esposa se quejó
que no le alcanza el dinero para comer indignada por su vecina que con diez
hijos vive muy bien con el subsidio del gobierno. La beneficiada de los planes
nacionales se quejó de que uno de sus hijos se fuera de casa al casarse dado
que esto reducía su subsidio. Y el casado se quejó de que a partir de ese
momento tendría que salir a trabajar para mantener a su familia y de que nadie
lo llamara pese a haber llevado veinte curriculum a Adecco.
Desde Adecco se
quejaron por la falta de gente capacitada o con oficios para cubrir la gran
demanda laboral de las industrias de la zona. La gerencia de una gran empresa
portuaria se quejó de que uno de sus ex empleados haya demandado a la misma por
una gran suma de dinero. El ex operario se quejo de haber cobrado una escueta
parte de un juicio cuando la mayor parte de la torta se lo llevó el abogado que
tramitaba el caso. El abogado, por su parte, se quejó de que otro colega
llamara a sus clientes ofreciéndoles su servicio. Y el segundo profesional se
quejó de que el maestro mayor de obras que estaba construyendo su vivienda
abandonara el trabajo y huyera sin dejar rastros.
Y el albañil que
huía, salió de la ciudad en dirección al puerto hasta encontrarse con aquel
gran bache; su nombre era Cirilo.
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 05/01/2013
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