La
nena cumple 15 años y sus padres pondrán la mejor predisposición para regalarse
una inolvidable fiesta. Ya apenas cumplido los catorce le preguntaron si quería
la fiesta o la Motomel que sacarían en cuotas en Novogar; pero Demetris prefirió
la fiesta porque necesita demostrarles a sus compañeras del Comercial que ella
tendrá la mejor celebración de todas.
Alquilan
para el evento el salón más grande de Arroyo Seco y unos tres meses antes
anuncian a todos los invitados el valor de la tarjeta; salvo para las amigas de
Demetris que el padre abonará con un préstamo que sacará en el Banco Nación
pensando que es la noche de sus hijas y sus amigas no pueden estar ausentes. La
tia Pocha se encargara de regalarle la torta, la que encargara a la hija de su
amiga Ramona... una vieja vecina del barrio que no se cansa de promocionar las exquisiteces
que hace su prole. Igualmente la tía tendrá que esperar hasta una semana antes
de la fiesta para saber los kilos a comprar dado que recién tendrá mejor panorama
de la cantidad de invitados.
A
decir verdad, cuando el padre comienza a calcular los gastos que van desde
servicio de catering, musicalización, suvenir, vestido, video, fotos,
decoración, mesa dulce y otros; hubiera preferido regalarle directamente el rodado.
Pero ya estaban en el juego, y ahí apostaba a darle lo mejor a su hija. Para el
video se contrata a una persona de Rosario que armara una especie de backstage
con Demetris paseando por algún lugar típico del paisaje rosarino y luego concluirá
con sus amigas todas sonrientes y felices.
De
los suvenires se encarga la abuela Zulma que conocía a una amiga que tiene una
nieta que confecciona esas cositas. Así que accedieron a ese regalo dado que es
una de las pocas veces que resulta fácil sacarle un peso a la nona. Finalmente
Demetris visita a quien se iba a encargar de ese trabajo y le indica el modelo
del recordatorio.
El
vestido fue regalo de sus padrinos, aquellos amigos de su padre que después que
la tuvieron en brazo el día del bautismo en la parroquia La Asunción presidida
por el padre Osvaldo, nunca más volvieron a aparecer hasta la fiesta de los
quince. Ella apostó el vestido más original para diferenciarse del que usarían
sus amigas, pero lo cierto es que el color elegido era el mismo que sus mejores
compañeras también habrían de usar.
La
decoración del salón también tuvo un momento especial de selección. La
decoradora primero le paso un presupuesto jugoso pero terminó ofreciéndole una
decoración de medio pelo a menos del diez por ciento del valor anterior. Ese
último presupuesto aceptaron y le indicaron el color que desearían a fin de
combinar los colores de vestido, centros de mesa, suvenir, moños de cubre
sillas y globos.
Para
el dj el padre escuchó la recomendación de varios de sus compañeros de trabajo.
Le mencionaron varios de la ciudad pero tuvo que acomodar el presupuesto a los
demás gastos de la fiesta. Aunque el musicalizador contratado le ofrecía un
excelente show musical bailable, acompañado de luces y máquina de humo, éste
sabría que lo único que tendría que poner en esa noche era reggaetón para el
perreo de las jóvenes mientras que las tías y abuelos de la quinceañera
permanecerían sentadas.
Sus
amigas luego de sacarse las fotos, se dispusieron a escribirle la mejor carta
para el momento emocionante de la fiesta. En realidad era la misma carta que
sacarían fotocopias y le leerían a todas las compañeras por igual diciéndole
que la quieren mucho y que siempre estarán a su lado (hasta que termine la
secundaria). Cuando terminen de leer la carta, Demetris correrá a abrazarse con
sus amigas y simulará unas lágrimas de emoción para posar todas juntas
abrazadas ante la cámara del fotógrafo.
Los
primeros en abonar la tarjeta son los parientes lejanos que ni siquiera
Demetris conoce pero que por recomendación de su madre había que invitarlos
dado que se trataba de familiares con plata y que seguro aparecerán a la fiesta
con un abultado regalo. Y aunque se puso una fecha límite de dos semanas antes
del dia de la fiesta para que abonen sus tarjetas, la mayoría lo hizo hasta el
último momento incluso hasta faltando un par de horas para el evento.
Días
antes de la fiesta, Demetris se reunió con el dj para elegir la música con la
que ingresaría al salón. Finalmente, luego de una minuciosa selección que pasó
por Scorpion, Maria Carey, la música de la Máscara del Zorro y Celine Dión...
terminó eligiendo el tema "Corre" de Jessy & Joe, que nada tiene
que ver con su cumpleaños pero que suena lindo. Además le pidió al dj que entre
el reggaeton pusiera "el baile del Caballo" y el de "Peter la
Anguila" para que algunos de sus compañeros se dieran el lujo de lucirse
entre los presentes en el medio de la pista.
Llegó
el gran día. Bien movido fue aquel dia para Demetris que amaneció rodeada de
sus amigas para el desayuno y recibir barrio, harina y huevos en su cabeza.
Luego se pegó una ducha y su abuela juntó lo que caía de su cabeza para cocinar
un bizcochuelo para el mate de la tarde. Alrededor de las 17 hs estuvo en la
peluquería y finalmente pasó por la diseñadora para terminar con el vestido
puesto e ir con su padre al club Central para fotografiarse junto a la piscina.
El
fotografo le indicó a Demetris y su padre las mejores poses en el lugar y entre
esos movimientos, finalmente el padre mueve su brazo y golpea a su nena
arrojándola a la pileta.
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 09/02/2013
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