sábado, 21 de septiembre de 2013

SIETE (parte 1)



¿Qué hace alguien que tiene la posibilidad de hacer desaparecer a siete personas de su vida? ¿Cómo maneja esa especie de magia que puede altear el rumbo de su vida? ¿Cómo elige a esas personas y qué emociones influyen en esa elección?
Gaspar está sentado en la plaza San Martín cuando se sienta, a su lado, una mujer desconocida con una caja dorada en sus manos. Es algo así como un cofre con una hendidura en su parte superior. Ella esta vestida muy elegantemente y le entrega la misma ante su mirada desconcertada.
“Es para vos” – indica. La elegancia de la caja lo cautivó, la tomó en sus manos y la analizó. “¿Qué es?” – preguntó.
La mujer se puso de pie para explicarle el uso de la misma: “solo basta con que escribas en un papel el nombre y apellido de una persona y lo coloques en este cofre para que ella desaparezca completamente de la tierra.” Además le aclara que ninguna otra persona podía hacer uso de ella y que al final de la séptima persona, la misma dejaría de existir.
Se queda mirando el cofre mientras la mujer se aleja del lugar con pasos muy medidos hasta perderse completamente entre otras personas que se hallaban en la estación de servicio Oil.
Es un joven común en cuanto a su rutinaria vida. Tiene 25 años. Trabaja en una fábrica de helados en Villa Gdor Galvez, hace dos años está de novio con Tania y aun convive con sus padres en el barrio cercano al Hospital. Su madre, Nerina, es costurera y trabaja en su casa. Ulises es su padre y es militar. También tiene una hermana, Verónica, divorciada y con una pequeña niña de seis años, Damaris, que viven en Rosario. Y reparte su vida entre el trabajo, su novia y tiempo en el gimnasio.
Sale a correr todos los días a las siete de la tarde en dirección al Rowing Club. Lo hace porque le gusta y lo disfruta mucho. Corre escuchando rock desde sus auriculares conectado a su celular. Hace unas diez cuadras y llega a la plaza para estirarse y retomar las fuerzas. Allí descansa por unos minutos mientras envía mensajes desde su celular y se hidrata. Luego regresa a casa y como todos los días, se topa con Mario, vecino y ex compañero del Goretti, que lo rebaja con sus palabras.
Existen aquellos que necesitan rebajar a otros simplemente para sentirse importante ellos mismos. Son personas cuya identidad no está cimentada sobre sus propias fortalezas sino sobre las debilidades de quienes le rodean. Debilidades que ellos se encargan de hacer notar una y otra vez. Anhelan sentirse más grandes y más valiosos que otros, aquellos a quienes toman por víctimas. Tal es el caso de Mario en relación a Gaspar: “¡Enfermo!” – le insultó.
Cuando ambos cursaban el mismo año de escuela secundaria Mario lo había tomado de punta siempre insultándolo y tratándolo como trapo de piso, inclusive humillándolo delante de otros estudiantes. Lo hacía porque Gaspar no era un tipo problemático, sino tranquilo, encerrado en su mundo y muy estudioso; todo lo contrario a él. Y, peor aún, si hubo algo que molestó a Mario fue descubrir que su víctima estaba de novio con el amor imposible de toda su adolescencia.
Incluso a la salida de Pasacalle, en ciertas oportunidades, Mario intentó agredirlo pero jamás el respondió a esos empujones e insultos y prefirió tomarse bien fuerte de la mano de su novia, subirse a un remis e irse a su casa. Claro que como todas las cosas que nos molestan y nos dañan, existen límites de tolerancia.
Antes de la medianoche, y aun sin comprender lo de la caja, sigue observándola desde su cama mientras la misma descansa en la mesa de luz. Ahí se acuerda de Mario, sonríe y rápidamente toma un papel donde escribe el nombre y apellido de su vecino. En realidad, duda de la veracidad de las palabras de aquella desconocida mujer pero tampoco tiene algo por perder con solo intentarlo… entonces finalmente coloca el papel en la caja y en ese mismo instante, Mario se esfuma de su cama.
Gaspar se acuesta pensando si en verdad aquello funciona. Solo resta esperar al nuevo amanecer para que el lo descubra… y por qué no utilizar el mismo truco para hacer desparecer a otras personas cuyas existencias fueron de influencia negativa para su vida. ¿Bien usado? – depende de él.

(Continúa en la próxima edición)

La Posta Hoy - 21/09/2013

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