¿Qué hace alguien que tiene la posibilidad de
hacer desaparecer a siete personas de su vida? ¿Cómo maneja esa especie de
magia que puede altear el rumbo de su vida? ¿Cómo elige a esas personas y qué
emociones influyen en esa elección?
Gaspar está sentado en la plaza San Martín cuando
se sienta, a su lado, una mujer desconocida con una caja dorada en sus manos.
Es algo así como un cofre con una hendidura en su parte superior. Ella esta
vestida muy elegantemente y le entrega la misma ante su mirada desconcertada.
“Es para vos” – indica. La elegancia de la
caja lo cautivó, la tomó en sus manos y la analizó. “¿Qué es?” – preguntó.
La mujer se puso de pie para explicarle el uso
de la misma: “solo basta con que escribas en un papel el nombre y apellido de
una persona y lo coloques en este cofre para que ella desaparezca completamente
de la tierra.” Además le aclara que ninguna otra persona podía hacer uso de ella
y que al final de la séptima persona, la misma dejaría de existir.
Se queda mirando el cofre mientras la mujer se
aleja del lugar con pasos muy medidos hasta perderse completamente entre otras
personas que se hallaban en la estación de servicio Oil.
Es un joven común en cuanto a su rutinaria
vida. Tiene 25 años. Trabaja en una fábrica de helados en Villa Gdor Galvez,
hace dos años está de novio con Tania y aun convive con sus padres en el barrio
cercano al Hospital. Su madre, Nerina, es costurera y trabaja en su casa. Ulises
es su padre y es militar. También tiene una hermana, Verónica, divorciada y con
una pequeña niña de seis años, Damaris, que viven en Rosario. Y reparte su vida
entre el trabajo, su novia y tiempo en el gimnasio.
Sale a correr todos los días a las siete de la
tarde en dirección al Rowing Club. Lo hace porque le gusta y lo disfruta mucho.
Corre escuchando rock desde sus auriculares conectado a su celular. Hace unas
diez cuadras y llega a la plaza para estirarse y retomar las fuerzas. Allí
descansa por unos minutos mientras envía mensajes desde su celular y se
hidrata. Luego regresa a casa y como todos los días, se topa con Mario, vecino
y ex compañero del Goretti, que lo rebaja con sus palabras.
Existen aquellos que necesitan rebajar a otros
simplemente para sentirse importante ellos mismos. Son personas cuya identidad
no está cimentada sobre sus propias fortalezas sino sobre las debilidades de
quienes le rodean. Debilidades que ellos se encargan de hacer notar una y otra
vez. Anhelan sentirse más grandes y más valiosos que otros, aquellos a quienes
toman por víctimas. Tal es el caso de Mario en relación a Gaspar: “¡Enfermo!” –
le insultó.
Cuando ambos cursaban el mismo año de escuela
secundaria Mario lo había tomado de punta siempre insultándolo y tratándolo
como trapo de piso, inclusive humillándolo delante de otros estudiantes. Lo
hacía porque Gaspar no era un tipo problemático, sino tranquilo, encerrado en
su mundo y muy estudioso; todo lo contrario a él. Y, peor aún, si hubo algo que
molestó a Mario fue descubrir que su víctima estaba de novio con el amor
imposible de toda su adolescencia.
Incluso a la salida de Pasacalle, en ciertas
oportunidades, Mario intentó agredirlo pero jamás el respondió a esos empujones
e insultos y prefirió tomarse bien fuerte de la mano de su novia, subirse a un
remis e irse a su casa. Claro que como todas las cosas que nos molestan y nos
dañan, existen límites de tolerancia.
Antes de la medianoche, y aun sin comprender
lo de la caja, sigue observándola desde su cama mientras la misma descansa en
la mesa de luz. Ahí se acuerda de Mario, sonríe y rápidamente toma un papel
donde escribe el nombre y apellido de su vecino. En realidad, duda de la
veracidad de las palabras de aquella desconocida mujer pero tampoco tiene algo
por perder con solo intentarlo… entonces finalmente coloca el papel en la caja
y en ese mismo instante, Mario se esfuma de su cama.
Gaspar se acuesta pensando si en verdad
aquello funciona. Solo resta esperar al nuevo amanecer para que el lo descubra…
y por qué no utilizar el mismo truco para hacer desparecer a otras personas
cuyas existencias fueron de influencia negativa para su vida. ¿Bien usado? –
depende de él.
La Posta Hoy - 21/09/2013
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