La magia de la
caja dorada le sirvió a Gaspar para hacer desaparecer de la tierra a Mario,
vecino y enemigo de la adolescencia. No obstante, de lo que no podía escapar
fue de las preguntas de dos oficiales que en la búsqueda del desaparecido
llegaron a su casa. Es ahí donde Nerina, su madre, de descuidada indica a los
policías que él y Mario eran prácticamente enemigos.
“De todas
maneras, no sé nada de él… ojalá que aparezca” – expresó Gaspar
salvaguardándose de la mirada sospechosa de los agentes de la seccional 27ª.
En ese momento ingresó Tanía a la casa. Se
saludaron con un beso y la muchacha saluda a su suegra que despedía a los
policías. Porque así como hay personas que marcan para mal nuestras vidas o la
de nuestros seres queridos, también están aquellas que nos hacen muy bien. Y
existen porque queremos que existan. Y correspondemos a esa existencia amándoles.
Nos hace bien estar con las mismas y tienen ese perfume capaz de hacernos
olvidar los problemas o los malos momentos. Y para Gaspar, Tania es una de
ellas.
Habían cursado juntos el colegio secundario
aunque recién iniciaron una relación casi cinco años después de su graduación
en una cena de reencuentros. Incluso vivían en el mismo barrio aunque pocas
veces se cruzaron en su infancia. Tania es empleada de Grimoldi y estudia
vocalización en la academia de Lucas Boschiero. Se llevaban muy bien salvo ocasiones
donde aparecía entre ambos, Gisel, una ex novia.
“¿Qué tal tu día?” – indagó. El explicó que su
jornada resultó ser la misma de siempre. A solas, Gaspar se anima a mostrarle la
caja y contarle sobre el poder que en ella residía y que apenas comenzaba a
conocer. Y aunque obviamente, primero no
le creyó luego le resultó novedosa la explicación. Y en ese momento, el propuso
probarlo con su encargado… anotó en un papel su nombre y ante la mirada de su
novia, lo colocó dentro de la caja: “aquella mujer me dijo que funcionaria con siete
personas solamente” – detalló.
En ese instante
Alfredo, cuando ingresaba al local de venta de motos de Colón y Moreno,
despareció dejando solo un montículo de su vestimenta sobre sus zapatillas. La
empleada del comercio sale, nota la ropa y algo desorientada, da aviso a la
comisaria.
La pareja sale a
caminar por el centro de la ciudad y cenan en Premis. Sentados en el bar, la pareja observan el
televisor y para su asombro, la presentadora del noticiero de Canal 2 informa
sobre la misteriosa desaparición de un hombre. “Al salir del negocio, solo me
encontré con la ropa y un celular” – relata la empleada del negocio a la
prensa; “es como si hubiera sido secuestrado, pero lo secuestraron desnudo.”
Con la pista del celular y la documentación en la billetera que permanecía en
el pantalón, finalmente dan a conocer la identidad del desaparecido.
Tania mira a su
novio, el corresponde su mirada y lleva
su mano a la boca. Todo era muy extraño para que resultase una mera
coincidencia. Dónde está preguntó ella pero él no encontró respuesta para darle
más que rascarse su cabellera y, con la mano en alto, solicitarle la cuenta al
mozo para retirarse rápidamente del lugar. Al salir, se tomaron de la mano y
caminaron hasta la remisería que se encuentra a media cuadra.
En el lugar donde
Alfredo desapareció, varios vecinos se dieron cita para observar nada más ni
nada menos que ropa apilada sobre unas zapatillas. Oficiales de la seccional 27
habían rodeado la zona con una cinta pero entre los curiosos, se asomó un
hombre de gran estatura que pasó tras la misma y se acercó hasta la escena. Una
agente intentó frenar su paso pero no le dio importancia hasta que llegó al
comisario y un ayudante para presentarse
como un agente especial representando a la policía federal, un tal Renato: “fui
enviado para investigar lo que está sucediendo en Arroyo Seco, ¡necesito todos
los datos que tienen sobre las dos personas desaparecidas!”
El comisario
asigna a su agente Marcos para que le aporte la información reunida hasta el
momento. Renato levanto con la ayuda de su birome la camisa que yacía sobre el
piso y le comenta al empleado policial que no es la primera vez que comienzan a
desaparecer personas de esa manera en la historia del país e incluso en otros
lugares del mundo. Marcos lo miró sin entender nada; “solo tenemos que buscar
el vínculo entre los dos desaparecidos y podemos encontrar al responsable” –
detalló el investigador.
(continua en la
próxima edición)
La Posta Hoy - 05/10/2013
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