sábado, 5 de octubre de 2013

SIETE (parte 3)



La magia de la caja dorada le sirvió a Gaspar para hacer desaparecer de la tierra a Mario, vecino y enemigo de la adolescencia. No obstante, de lo que no podía escapar fue de las preguntas de dos oficiales que en la búsqueda del desaparecido llegaron a su casa. Es ahí donde Nerina, su madre, de descuidada indica a los policías que él y Mario eran prácticamente enemigos.
“De todas maneras, no sé nada de él… ojalá que aparezca” – expresó Gaspar salvaguardándose de la mirada sospechosa de los agentes de la seccional 27ª.
En ese momento ingresó Tanía a la casa. Se saludaron con un beso y la muchacha saluda a su suegra que despedía a los policías. Porque así como hay personas que marcan para mal nuestras vidas o la de nuestros seres queridos, también están aquellas que nos hacen muy bien. Y existen porque queremos que existan. Y correspondemos a esa existencia amándoles. Nos hace bien estar con las mismas y tienen ese perfume capaz de hacernos olvidar los problemas o los malos momentos. Y para Gaspar, Tania es una de ellas.
Habían cursado juntos el colegio secundario aunque recién iniciaron una relación casi cinco años después de su graduación en una cena de reencuentros. Incluso vivían en el mismo barrio aunque pocas veces se cruzaron en su infancia. Tania es empleada de Grimoldi y estudia vocalización en la academia de Lucas Boschiero. Se llevaban muy bien salvo ocasiones donde aparecía entre ambos, Gisel, una ex novia.
“¿Qué tal tu día?” – indagó. El explicó que su jornada resultó ser la misma de siempre. A solas, Gaspar se anima a mostrarle la caja y contarle sobre el poder que en ella residía y que apenas comenzaba a conocer.  Y aunque obviamente, primero no le creyó luego le resultó novedosa la explicación. Y en ese momento, el propuso probarlo con su encargado… anotó en un papel su nombre y ante la mirada de su novia, lo colocó dentro de la caja: “aquella mujer me dijo que funcionaria con siete personas solamente” – detalló.
En ese instante Alfredo, cuando ingresaba al local de venta de motos de Colón y Moreno, despareció dejando solo un montículo de su vestimenta sobre sus zapatillas. La empleada del comercio sale, nota la ropa y algo desorientada, da aviso a la comisaria.
La pareja sale a caminar por el centro de la ciudad y cenan en Premis.  Sentados en el bar, la pareja observan el televisor y para su asombro, la presentadora del noticiero de Canal 2 informa sobre la misteriosa desaparición de un hombre. “Al salir del negocio, solo me encontré con la ropa y un celular” – relata la empleada del negocio a la prensa; “es como si hubiera sido secuestrado, pero lo secuestraron desnudo.” Con la pista del celular y la documentación en la billetera que permanecía en el pantalón, finalmente dan a conocer la identidad del desaparecido.
Tania mira a su novio, el corresponde su mirada y  lleva su mano a la boca. Todo era muy extraño para que resultase una mera coincidencia. Dónde está preguntó ella pero él no encontró respuesta para darle más que rascarse su cabellera y, con la mano en alto, solicitarle la cuenta al mozo para retirarse rápidamente del lugar. Al salir, se tomaron de la mano y caminaron hasta la remisería que se encuentra a media cuadra.
En el lugar donde Alfredo desapareció, varios vecinos se dieron cita para observar nada más ni nada menos que ropa apilada sobre unas zapatillas. Oficiales de la seccional 27 habían rodeado la zona con una cinta pero entre los curiosos, se asomó un hombre de gran estatura que pasó tras la misma y se acercó hasta la escena. Una agente intentó frenar su paso pero no le dio importancia hasta que llegó al comisario  y un ayudante para presentarse como un agente especial representando a la policía federal, un tal Renato: “fui enviado para investigar lo que está sucediendo en Arroyo Seco, ¡necesito todos los datos que tienen sobre las dos personas desaparecidas!”
El comisario asigna a su agente Marcos para que le aporte la información reunida hasta el momento. Renato levanto con la ayuda de su birome la camisa que yacía sobre el piso y le comenta al empleado policial que no es la primera vez que comienzan a desaparecer personas de esa manera en la historia del país e incluso en otros lugares del mundo. Marcos lo miró sin entender nada; “solo tenemos que buscar el vínculo entre los dos desaparecidos y podemos encontrar al responsable” – detalló el investigador.


(continua en la próxima edición)

La Posta Hoy - 05/10/2013

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