sábado, 12 de octubre de 2013

SIETE (parte 4)



Dos desaparecidos misteriosamente en Arroyo Seco y un solo responsable: Gaspar. Un secreto que solo conocía su novia Tania: la existencia de una caja dorada capaz de hacer desaparecer a las primeras siete personas cuyos nombres se colocarán dentro de ella. Y un agente de policía, Marcos, junto a un investigador de la policía federal, Renato, tras una pista esencial: buscar el vínculo entre esas dos personas.
A diferencia de una relación sentimental donde es uno el que elige a quien quiere poner a su lado, hay otras personas cuya proximidad es solo una determinación de la vida. Sin chaces de elegir; sea para aceptar o para rechazar, estas personas están a nuestro alrededor.
El padre de Gaspar llega a casa luego de cumplir su larga guardia militar en Rosario. Aun trae puesto el uniforme cuando se sienta en el comedor algo ebrio y le ordena rápidamente a su esposa que le trajera la cena. Nerina sirve de lo preparado en un plato y lo lleva a la mesa. Luego del primer bocado, Ulises arroja el plato al piso indicando que la comida estaba fría.
Ulises acostumbraba a denigrar a su mujer. Lo hacía con las palabras o con acciones. Prácticamente desde que se casaron, la violencia se había instalado en aquel matrimonio. Aun sus hijos, de pequeños, vieron y se dieron cuenta de todo lo que pasaba entre ellos. Pero cuando crecieron, tanto Gaspar como su hermana en muchas ocasiones salieron a la defensa de su madre.
“La próxima vez que tocas a mamá, ¡te mato!” – lo había amenazado Gaspar a su padre cuando cinco meses atrás llegó a casa y encontró a su madre con moretones en su cara. No dudó en lanzarse contra Ulises que al encontrarse alcoholizado, no pudo mantenerse en pie para defenderse de la situación. Y Nerina rápidamente medió para que todo se calmara.
“Dame dos minutos que ya la caliento” – le indicó la mujer a su esposo que procedía a quitarse la camisa mientras que dejaba su arma sobre la mesa. Encendió nuevamente la cocina y tomó un repasador para limpiar lo que había caído al piso. Pero cuando se acercó a su esposo, este la empujó con violencia para hacerse paso e ir al dormitorio. Y allí quedó la mujer muy triste y llorando.
A los pocos minutos, cuando Nerina notó que su hijo ingresaba, luego de haber acompañado a Tania a su casa, se incorporó rápidamente como si nada hubiera pasado secando inclusive sus lágrimas.
“¿Estás bien mamá?” – le preguntó Gaspar que conocía ese rostro de angustia.
Pero su madre le indicó que sí. Incluso le manifestó que estaba muy cansada y que deseaba irse a la cama. No obstante, el sabía que algo había pasado… algo que incluso pasó en muchas otras oportunidades anteriormente. Prefirió en esta oportunidad no hacer nada y solamente se encerró en su cuarto, puso algo de música y chateó nuevamente con su novia pese a tener mensajes privados en su facebook de su ex novia.
“Otra vez el enfermo golpeando a mi vieja” – le contó. A ella le preocupaba lo que había ocurrido con los desaparecidos animándose a creer en la magia de aquella caja. Tania le dijo qué pensaba hacer al respecto por lo que su novio, preocupado y dolido a la vez, le manifestó que tal vez vuelva a utilizarla con el nombre de su padre. “No, Gaspar… ¡si en verdad funciona, luego puedes arrepentirte y será demasiado tarde!” – manifestó ella.
En la comisaria 27ª, el agente Marcos entra a una oficina donde Renato trabajaba mirando fotos y documentos de quienes habían desaparecido. “Tenemos un vínculo…” – le informó al investigador, “es un tal Gaspar, vive cerca del hospital 50. Es vecino de Mario, el primer desaparecido, y a su vez, empleado de Alfredo, el segundo.”
Es en los momentos cuando apoya la cabeza en su almohada que no puede evitar traer a su memoria los malos momentos vividos en su casa con su padre alcohólico agrediendo al resto de la familia. Y a pocos centímetros de él se encontraba sobre la mesa de luz, la caja dorada con la habilidad de poder cambiar esa difícil historia. Gaspar se detuvo por minutos, observándola, hasta que tomó un papel donde escribió el nombre de su progenitor.


(continua en la próxima edición)

La Posta Hoy - 12/10/2013

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