- Doctora, vengo
a verla porque necesito de su ayuda.
- Ojala este a
mi alcance para la ayuda que esté necesitando. Creo haber estudiado para dar
respuestas a algunas problemáticas… dígame, ¿en qué puedo ayudarle señor candidato?
- ¿Cómo anda con
las matemáticas?
- Eh, tengo que
reconocer que nunca fueron mis fuertes… por algo elegí la carrera de
psicología. Pero, ¿a qué se debe su pregunta?
- Porque tengo
problemas con algunos cálculos que estoy haciendo y francamente estoy casi
mareado. Pensando en las generales: si sumo los votos de fulano, pero les resto
los que sultano y los divido por la mitad al cuadrado de los de mengano, talvez
duplique así a mi opositor. Pero eso no es todo: si mi opositor suma sus votos
con los de sultano, los multiplica por la raíz cubica de los votos de mengano y
les resta los blancos elevados al cuadrado, también el tiene posibilidades de
ganarme. Esto me tiene muy mal.
- Le dije que mi
fuerte no eran las matemáticas pero me parece que es un problema más de lógica
que de aritmética.
- ¿Usted cree?
Yo no le encuentro mucho de lógica que me vaya a ganar mi opositor… o sea: si
hago la siguiente combinación YO-VOTOS SULTAN:(VOTOS DE MENGANO/2)2= GANO YO.
Pero si hago: MI OPOSITOR+VOTOS DE SULTANO x 3/(VOTOS DE MENGANO).2-VOTOS EN
BLANCO= GANA OPOSITOR. La verdad doctora, estas cuentas vienen quitándome el
sueño las últimas noches luego de las PASO.
- Le recomiendo que no haga muchos análisis y
simplemente se compenetre en mejorar su campaña…
- Tiene razón:
pero no puedo evitar de pensar en que de los votos de sultano, algunos vayan
para mi y otros para mi opositor. Y que de los votos de mengano, algunos se
conviertan en blanco y otros terminen siendo para otro candidato que no sea yo.
- ¿Y por qué
está empeñado en hacer esos análisis que solamente le generan un malestar
mental?
- Son análisis
políticos que debo hacerme como todo candidato.
- Está bien,
pero cuando se trata de personas con decisión propia no hay muchas estadísticas
que hacer dado que la voluntad de esos votantes no es limitada y eso puede
hacer que los resultados varíen para bien o para mal, dependiendo de cómo uno
los analice.
- ¡Ahí sí que me
la complico más! Prefiero quedarme con los números y las cuentas. Además puedo
hacer otras cuentas fuera del escrutinio…
- ¿Ah sí?
- Sí. Si sumo a
las personas que cada noche tengo en mi local partidario más a los que pueda
llegar a convocar en caso de traer a Los Palmeras para el cierre de mi campaña,
y a eso les resto los que acompañan a mi opositor a recorrer las calles, creo
que también tengo chances de ganar. Y eso si no tengo en cuenta las mujeres de
los barrios que aceptaron mi beso y quedaron con una sonrisa: podría decir que
cada una de esas sonrisas es un voto cantado.
- Es una lectura
muy pobre, señor candidato. Le recomiendo que no se base en esas lecturas y
simplemente se tome el tiempo para desarrollar una buena campaña: es lo único
que le dará un buen resultado electoral. Camine más las calles, siga
recorriendo los barrios y hable con cuántos vecinos se cruce escuchando además
sus necesidades.
- Tiene razón.
Antes de las PASO, caminé el 98% de las calles, estuve en tres actos de fechas
patrias y recorrí algo más de diez instituciones. Voy a potenciar eso:
recorreré el total de las calles, aun las que están llenas de pozos, no faltaré
a ningún acto patriótico y estaré en cuánta institución se me permita:
escuelas, estaré un día en la tribuna de un club y otro día, en la de otro;
rezaré en la Parroquia pero también comulgaré en templos evangélicos, de los
mormones y de los Testigos de Jehová, bailaré en las academias de tango pero
también haré unos pasos de cumbia cruzada, me haré presente en las muestras de
la Biblioteca pero también me sumaré a alguna que otra domada de gauchos, colocaré
mi puestito frente a cada supermercado y cada domingo estaré en las plazas
saludando a las familias… o sea: donde haya gente, allí estaré. Y ni le cuento
mi campaña en las redes sociales: ya tengo en Facebook más amigos que mi
opositor, y mis publicaciones duplican de “me gusta” a los post de los demás
candidatos. Con todo esto: tengo que sacar mi calculadora y volver a hacer los
números. A propósito: ¿por dónde estaba?
La Posta Hoy, 2 de mayo de 2015

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