sábado, 19 de septiembre de 2015

ROBO A-Z: LLAMADOS



Cinco de la mañana y una llamada de destinatario restringido ingresó a la comisaria de Arroyo Seco. El oficial de guardia se levantó de su cama y atendió al llamado de una voz masculina que no quiso identificarse: “hoy por la mañana, se asaltará al camión blindado que llegará al banco céntrico” – informó al policía y cortó. El uniformado se lavó la cara y optó por llamar a su superior para informarle sobre la nueva.
Rápidamente el responsable de la dependencia dio aviso al juez de turno que con una coordinación policial pudo constatar a la empresa transportadora de caudales para ponerla al tanto, aunque la unidad ya estaba en camino hacia esta localidad desde Buenos Aires. También se dio aviso a la entidad bancaria que puso en marcha su propio plan de acción preventiva. Y la Policía puso a decenas de oficiales a disposición cubriendo la zona donde se ubica el banco a fin de resguardar al vehículo.
“Seguramente se trató de uno que dejaron afuera del robo” – manifestó el comisario a un compañero intentando explicar el llamado recibido; “algo así como un despechado.” Y ordenó a otros policías que de civil se dieran cita en la cuadra donde estacionaría el camión blindado para el intercambio de caudales con el banco.
Por su parte, la empresa transportadora modificó brevemente su operatoria y ordenó a los conductores del camión que detuvieran su marcha en una comisaría próxima mientras que desde otro centro de logística partió otra unidad como señuelo. Este segundo camión era conducido por tres empleados con conocimiento y táctica para tales asuntos transportando sumas de dinero falso. Y el primero se detuvo frente a la dependencia policial de Pavón, dio aviso a las autoridades policiales y aguardó para continuar con la marcha.
Alrededor de las nueve de la mañana, entre las decenas de personas y vehículos transitaban por la zona bancaria; también se aproximó el camión blindado. La mirada de todos los policías, ubicados en diferentes y estratégicos lugares, se dirigió hacia la unidad de la que descendió un empleado de seguridad con unos papeles en mano e ingresó a la entidad bancaria. Y en esos momentos una alerta se encendió cuando bruscamente detrás del blindado clavó sus frenos un auto.
Varios policías dirigieron sus armas hacia el vehículo sospechoso pero la operatoria rápidamente se desintegró cuando descubrieron que solo se trataba de una mujer que por hablar por teléfono mientras conducía, no se percató del blindado y frenó bruscamente para evitar el impacto. La señora pidió disculpas a los policías que se le acercaron a su coche y en cuestión de minutos, retomó su viaje.
Otro empleado de la seguridad privada descendió del coche para escoltar al primer empleado que se acercó al blindado con bolsas de dinero en mano. Cargó las mismas en el interior del vehículo sin ninguna anomalía y finalmente se alejó del lugar dejando a todas las autoridades policiales boquiabiertas. “Para mí, estos vieron la cantidad de policías que salieron con la alamar de la mujer que frenó bruscamente y desistieron del robo” – fue lo que explicó el comisario y jefe del operativo a sus superiores.
La cuestión es que el mismo llamado se repitió a la madrugada de los dos siguientes días. El policía intentó obtener más datos pero no tuvo éxito. Informó a su superior nuevamente de la situación que, otra vez, activó el plan de prevención ya establecido para estos casos y dio aviso, entre otros, también a la empresa transportadora y a la entidad bancaria. Lo cierto es que fueron las nueva de la mañana, y todo se desarrolló sin ningún inconveniente.
Lo mismo ocurrió varias veces durante los siguientes días. Se montaba todo un operativo pero el robo nunca ocurrió. Lo único de positivo fue que la investigación pudo dar con mucha proximidad el destinatario de cada llamada. El policía con el tubo del teléfono en mano ya cansado de dar una falsa alarma pensó por momentos en directamente no dar aviso a su superior y continuar dormitando como si nada. Pero a los diez minutos, tras luchar con sus pensamientos, optó por dar aviso y el operativo otra vez se puso en marcha.
Cuando eran las ocho de la mañana un operativo comando ingreso a un departamento de Pavón dando con un joven que desde el interior de su cuarto realizaba las llamadas anónimas y anunciaba los robos que nunca ocurrieron. Con la orden judicial correspondiente fue trasladado a la otra dependencia policial para ser interrogado justo en el mismo momento que el camión blindado amenazado llegaba allí para resguardarse y dar paso, desde otro lugar, al señuelo. El joven detenido aprovechó el descuido de la poca presencia policial en el lugar, dado que los demás estaban cubriendo la zona bancaria, y logró salirse de la dependencia con la ayuda de un oficial amigo que abrió sus esposas. Y mientras los choferes del blindado charlaban en el interior de la comisaria, puso en marcha el transporte de caudales y huyó. 
Para cuando lograron ubicar el camión blindado, lo encontraron en una zona descampada abandonado y sin nada en su interior. Y el joven y su policía amigo, a los días siguientes se distribuyeron el dinero. 


La Posta Hoy, 19/09/15

No hay comentarios:

Publicar un comentario