El intendente atiende un importante
llamado en su despacho.
“Sr. Intendente, le hablamos del
Servicio Meteorológico Nacional… nuestros satélites confirman que en treinta
días un enorme tsunami proveniente del Río Paraná inundará toda la ciudad de
Arroyo Seco.”
Primero el funcionario reúne a todo
su gabinete en secreto, a fin de planificar los pasos a seguir primeriando salvaguardar
la vida de los ciudadanos y buscando el lugar donde refugiarlos. “Esto no puede
ser” – se alarmó la secretaria de hacienda, “justo en treinta días se vencen
los impuestos municipales… ¡ni el loro vendrá a pagar!”
El secretario de Obras propone
construir un muro a la altura del canal Savoca para contener la gigante ola que
se produciría en el río. Pero la encargada de hacienda le informa que no hay
dinero desmoronando esa idea. Por su parte desde cultura, proponen declarar ese
día de interés municipal para que quede en la historia de la ciudad.
“Intendente, debemos pensar en los vecinos del barrio del Puerto… son los primeros
que serán afectados por la ola” – le informa la secretaria de Gobierno.
“¿Barrio del Puerto? ¿Tenemos vecinos
en ese barrio?” – se pregunta el intendente muy preocupado; “me inquieta además
Tierra de Sueño… ¡todo eso va a quedar como el reino de Sirenita!”
Mas tarde y nuevamente desde Gobierno,
hacen énfasis en la forma en que se lo comunicarán a la población; “enviaremos
en dos días un parte de prensa a todos los medios, menos a La Posta” – propone
el máximo funcionario.
Al día siguiente un integrante del
gabinete se comunica con el presidente comunal de Fighiera a fin de solicitar
albergue para los ciudadanos de Arroyo Seco. El proyecto también se cae dado
que el funcionario del pueblo vecino dijo que a cambio de recibir a los
habitantes pedía que a esas personas se les cambie el domicilio para que voten
allí en las próximas elecciones.
Y si bien entre todos los integrantes
del ejecutivo prometieron secreto, desde Asistencia Social alguien se lo contó
a una abuela que fue a retirar una caja de leche y en cuestión de horas, todos
estaban enterados de que un Tsunami en algo de un mes afectaría a la ciudad.
Algunos medios cuestionaron la información pública negada por el gobierno hasta
que finalmente el intendente dio una conferencia de prensa e informó sobre lo
que se vendría.
Desde el concejo, algunos ediles
salieron a decir que era toda una mentira y que se trataba de una jugada
política del intendente. Otros se pusieron a la par del ejecutivo para trabajar
en beneficio de la ciudad y hubo uno que se tomó el primer avión y se fue a
Europa.
El clima de miedo comenzó a rondar
por las calles. Algunos religiosos se congregaron en la plaza 9 de Julio con
pancartas anunciando el fin del mundo y el cura párroco salió a infundir paz
hasta el último momento tal cual sacerdote del Titanic. La gente comenzó a
vaciar los supermercados y algunos comercios de barrio, aprovechando la
desesperada compra de los consumidores, pusieron el kilo de azúcar a $35 y el
de yerba a $ 62.
Los vecinos de las zonas costeras
fueron los primeros en movilizarse hacia el oeste de la ciudad. Y ya que,
gracias a las tecnologías, se pudo determinar que el agua llegaría hasta el
acceso del autopista el plan de evacuación para todos los que no tenían otro
lugar, consistía en irse a la localidad de Albarellos donde se habían montado
unas enormes carpas de campaña. También se rumoreó que el secretario de Obras
Públicas propuso construir una enorme arca para meter a todos allí junto a las
parejas de animales, cosa que se descartó obviamente por falta de presupuesto
municipal.
Faltaban solamente quince días para
que aconteciera el fenómeno y en la ciudad todos tenían en claro el plan de
evacuación que había diseñado el gobierno. Muchos comenzaron a trasladarse a la
vecina localidad de Albarellos por sus medios, otros ayudados por Bomberos
Voluntarios y excombatientes y otros trasladados por la ambulancia del
Hospital, que a propósito se quedó sin nafta a mitad del camino, también por
falta de presupuesto.
Un canal de televisión compra las
imágenes de manera exclusiva aunque tuvieron que instalar cámaras propias ya
que las que están en la ciudad no funcionaban. Y todos se prepararon para
sobrevivir en un espíritu de hermandad: los picantes se abrazaron a los panzas,
el ejecutivo a los concejales, personal de la 27ª a los del comando y el
intendente se unió en un fuerte abrazo con los directivos de La Posta y de
Radio Arroyo Seco.
Faltaban dos días para que se
produjera el tsunami, prácticamente eran muy pocos los vecinos que quedaban por
ser evacuados y la máxima autoridad de la ciudad brindó una ultima conferencia
de prensa informando que sería el único que iba a encerrarse en su despacho
como el presidente yanqui en la película 2012: “la gente me votó y les voy a demostrar mi coraje en la tragedia.” El
presidente del concejo había pensado en tener la misma acción pero al enterarse
de la decisión del intendente, se subió a su auto y a los tres minutos se
encontró en Albarellos.
Llegó finalmente el día de la
catástrofe.
(Continua en la próxima edición.)
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 11/08/2012
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