Por irregularidades en su planta, la
Municipalidad ganó a una empresa de Arroyo Seco un millonario juicio. Y para
invertir ese dinero, el gobierno de turno convocó a todos los habitantes mayores
de edad a una reunión en el Salón Dorado para que aportasen ideas o propuestas.
Cientos de vecinos se hicieron
presentes en la convocatoria. Algunos con interesantes ideas que expondrían a
las autoridades y al resto de los vecinos, y muchos simplemente de chismosos.
Quedaba bien en claro que luego el Ejecutivo decidiría qué propuesta llevar a
cabo.
Un abuelo con galera y bastón pidió
la palabra y propuso que se construyera un barrio con una inversión inicial
ganada en ese juicio, y el resto para que abonen los adjudicatarios de las
viviendas. Varios aplaudieron esa idea, aunque algunos sospecharon de la
identidad de ese hombre… Supusieron que debajo de esa galera había un concejal
encubierto, que buscaba su propio rédito.
Una docente fue la siguiente en
hablar. Propuso crear un jardín de infantes municipal, dado la gran cantidad de
niños que pierden el año por quedar afuera de la inscripción. Otros vecinos
ovacionaron la idea, aunque no faltaron los que comenzaron a criticar a los
docentes argumentando que con feriados, paros y otros motivos, cada vez tienen
menos ganas de dar clase.
Después fue el turno de un político.
Se trató de un militante que elección tras elección se postula, pero nunca
llega a ganar. Planteó que lo más correcto sería construir una granja para
tratar con los menores delincuentes. Allí fue cuando decenas de vecinos se manifestaron
en contra de la idea, planteando que lo mejor era meterlos presos directamente,
“o molerlos a cintazos” – propuso el viejito de la galera.
Una mamá propuso invertir en la
plazoleta de la estación, colocando nuevos juegos y poniendo en funcionamiento
el carrusel. Hasta manifestó que era necesario un espacio verde para que las
quinceañeras y novios se saquen fotos, ya que no hay otro más que el Club
Central. Pero muchos se opusieron a la idea, simplemente porque expresaron que
los romperían y todo quedaría en la nada.
Finalmente apareció un hombre de saco
y corbata, que con maqueta en mano propuso construir enormes puentes que
unieran los tres ingresos a la ciudad; “con estas carreteras un vehículo que
sale en Kennedy y la ruta estará en el Cristo en dos minutos” – argumentó. Las
tres carreteras se unirían sobre el centro de la ciudad y de esa manera se
reduciría el gran congestionamiento que se produce en horas pico en el centro
de Arroyo Seco. Además, lo más interesante de la propuesta era que el material
para su construcción y la mano de obra sería toda de la ciudad; “esto es como
llevar a Arroyo a la altura de las enormes carreteras con las que cuenta
Capital Federal, o las megaciudades del exterior” – manifestó este señor.
La propaganda del empresario
convenció a todos los presentes que, puestos de pie, aplaudieron la moderna
idea. Y finalmente el Ejecutivo contrató a este empresario para la construcción
de esos puentes carreteras, además de otros servicios que ofrecía, como
monitoreos con cámaras y recicladora de basura.
Al mes, unas enormes columnas de
cemento se levantaron en los tres ingresos de la ciudad. Allí estuvieron el
gobernador, las autoridades locales, vecinos y medios de comunicación para la
puesta en marcha de tan majestuoso proyecto. Hubo sándwiches de miga y gaseosas
para todos, inclusive se disfrutó de un show de fuegos artificiales. Como si
fuera poco, el empresario se sacó fotos con el intendente, concejales y la
máxima autoridad provincial.
Pero aunque la Municipalidad abonó el
total de la obra al magnífico empresario, esta no avanzó más allá de las
columnas. Pasaron días, semanas, meses y años… Y jamás se supo qué fue lo que
ocurrió con esta inversión. Jamás hubieron puentes carreteras y las columnas sólo
terminaron sirviendo para que los enamorados plasmen sus graffitis.
Cambió de gobierno y aunque se hizo
una auditoría, nunca se supo qué pasó con ese dinero. La cuestión es que los
vecinos se quedaron sin sus puentes y este empresario, según se comentó, se fue
a vivir a Suiza como un duque. Después de todo, invertir en Arroyo Seco no es
muy difícil… De allí a que se vean los frutos de tal inversión es otra cosa.
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 08/09/2012
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