La seño de cuarto grado le pidió a
sus alumnos que realicen una redacción sobre los perros en Arroyo Seco. Así fue
como Adriancito, de nueve años, realizó los deberes:
“Voy a escribir sobre mi perro. Se
llama Lázaro y ladra cuando tiene hambre. Lo encontramos en el barrio Güemes
porque ahí es donde la gente tira a los perros cuando no los quiere. Bueno,
sobre mi perro no puedo escribir más porque es muy vago y se la pasa todo el
día durmiendo. Entonces voy a elegir al perro de mi vecino. Se llama Tomás y es
un perro policía, aunque nunca tiene el uniforme puesto.
Mi vecino lleva a su perro de Gallo.
Yo no lo llevo al mío de Gallo porque mi papá dice que es justicialista y que
no los puede ni ver a los radicales. Al final, no entiendo qué tiene que ver mi
perro con la política… Pero de todas maneras, cuando mi perro Lázaro se enferma
lo llevamos de Rabitti. Al perro de mi vecino tampoco le gusta bañarse y tiene
una cabeza de donde le salen dos orejas y una boca.
El otro día caminando por la galería
San Jorge encontré un perro negro que le dicen Cartucho, porque escuché a una
señora que lo llamaba para darle de comer. Y creo que es un pastor inglés,
porque va a una iglesia evangélica… Por lo que me dijeron.
Mi prima tiene una perrita que se
llama Melissa. Dice que le puso ese nombre porque así se llama la piba que le
robó el novio. De todas maneras, la perrita no ladra nada y cuando hace frío
tiene puesto un chaleco que le tejió mi tía… Aunque lo usa muy poco, ya que
cuando pasa entre las plantas, se engancha y termina otra vez sin ropa.
Entonces mi prima la agarra, le da besos y a veces la lleva al negocio de la
esquina de la plaza San Martín para que ella misma se elija la ropa que se va a
poner.
Mi abuela tiene un perro que se llama
Sultán. Es medio vago como el mío pero este ladra y a veces le lleva las pantuflas
a mi abuela. Aunque es medio sucio porque bebe de la pelela de mi nona, pero
creo que no se da cuenta de lo que toma. Es un perro que tiene seis lados: dos
costados, de frente, de atrás, de arriba y de abajo. De la parte de atrás le
sale la cola, que siempre mueve cuando mi abuela le da la comida.
El otro día fuimos a un casamiento y
delante de la novia iba un perro que entró a la iglesia. Llegó adonde estaba el
cura y ahí se sentó a rascarse las pulgas. Un monaguillo le tiró un poco de
agua, creo que era agua bendita, y creo que el perro estaba poseído porque
salió gritando hacia afuera. Igual la novia se casó y nadie se acordó del perro,
que se quedó durmiendo cerca del jardín de infantes.
Cuando fui con mi papá a pescar al
puerto encontramos diez perros. Uno de ellos me quiso morder, entonces mi papá
le tiró unos huesos y el perro prefirió más el hueso que mi pierna. Después le
dimos de comer a otros que estaban en el lugar pero cuando yo me quise traer
uno a mi casa, mi papá me dijo que no porque Lázaro lo iba a morder. Así que no
lo traje aunque sabía que mi perro no lo iba a morder porque es muy vago y no
busca pelea con nadie.
Mi amigo tiene un perro chihuahua. La
madre lo lleva a pasear a la placita cerca del anfiteatro y el perro no
entiende nada porque no puede subirse ni al tobogán ni a las hamacas. A mi me
da vergüenza llevar a Lázaro a esa plaza porque me dijo mi papá que ahí sólo
llevan a los perros de raza. Entonces cuando Lázaro quiere pasear me lo llevo
al patio y ahí se queda durmiendo hasta que llora para que lo entren.
También hay un perro en la comisaría.
Que no es el comisario. Y siempre se sienta en la puerta donde atienden a las
personas porque ahí lo vimos cuando la acompañé a mi mamá a hacer un papel. No
sé cómo se llama este perro ni tampoco sé si es policía o ladrón. Para mí es
ladrón, porque tiene toda la cara cortada como los ladrones que pasan en la
tele. Igual es un perro que tiene cuatro patas y una cola como todos los otros,
pero es ladrón y no se porta bien porque no lo dejan salir de ese lugar.
Con mi mamá también encontramos
muchos perros en la Municipalidad. Mi mamá me dijo que antes trabajaba una
señora en ese lugar que les daba mucho amor y los dejaba dormir en el sillón
del intendente. Y los perros siguen ahí, se ve que se acostumbraron a ese
lugar.
Cuando miramos televisión mi papá
dice que algunos cantan como perros. Yo nunca escuché a mi perro Lázaro cantar
ni tampoco aparecer en televisión, pero igual hay muchas cosas que no comprendo
cuando mi papá dice también que hay famosas que son gatos. O sea, creo que la
televisión está llena de animales… Pero animales diferentes a los que tenemos
en casa.
Mi perro come de todo. De todo lo que
sobra, porque mi mamá dice que no piensa comprarle comida de esa que venden en
los almacenes. Que un perro es un perro y tiene que vivir como perro.
Igualmente Lázaro no se hace drama y come. Y no lo puedo tocar cuando está
comiendo porque muerde. Y no le gusta la polenta parece. A mí tampoco me gusta
pero la como igual.
Y no sé qué más escribir sobre los
perros en Arroyo Seco. Así que acá termino mi redacción.”
La Posta Hoy - 15/09/2012
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