sábado, 15 de septiembre de 2012

PERROS


La seño de cuarto grado le pidió a sus alumnos que realicen una redacción sobre los perros en Arroyo Seco. Así fue como Adriancito, de nueve años, realizó los deberes:
“Voy a escribir sobre mi perro. Se llama Lázaro y ladra cuando tiene hambre. Lo encontramos en el barrio Güemes porque ahí es donde la gente tira a los perros cuando no los quiere. Bueno, sobre mi perro no puedo escribir más porque es muy vago y se la pasa todo el día durmiendo. Entonces voy a elegir al perro de mi vecino. Se llama Tomás y es un perro policía, aunque nunca tiene el uniforme puesto.
Mi vecino lleva a su perro de Gallo. Yo no lo llevo al mío de Gallo porque mi papá dice que es justicialista y que no los puede ni ver a los radicales. Al final, no entiendo qué tiene que ver mi perro con la política… Pero de todas maneras, cuando mi perro Lázaro se enferma lo llevamos de Rabitti. Al perro de mi vecino tampoco le gusta bañarse y tiene una cabeza de donde le salen dos orejas y una boca.
El otro día caminando por la galería San Jorge encontré un perro negro que le dicen Cartucho, porque escuché a una señora que lo llamaba para darle de comer. Y creo que es un pastor inglés, porque va a una iglesia evangélica… Por lo que me dijeron.
Mi prima tiene una perrita que se llama Melissa. Dice que le puso ese nombre porque así se llama la piba que le robó el novio. De todas maneras, la perrita no ladra nada y cuando hace frío tiene puesto un chaleco que le tejió mi tía… Aunque lo usa muy poco, ya que cuando pasa entre las plantas, se engancha y termina otra vez sin ropa. Entonces mi prima la agarra, le da besos y a veces la lleva al negocio de la esquina de la plaza San Martín para que ella misma se elija la ropa que se va a poner.
Mi abuela tiene un perro que se llama Sultán. Es medio vago como el mío pero este ladra y a veces le lleva las pantuflas a mi abuela. Aunque es medio sucio porque bebe de la pelela de mi nona, pero creo que no se da cuenta de lo que toma. Es un perro que tiene seis lados: dos costados, de frente, de atrás, de arriba y de abajo. De la parte de atrás le sale la cola, que siempre mueve cuando mi abuela le da la comida.
El otro día fuimos a un casamiento y delante de la novia iba un perro que entró a la iglesia. Llegó adonde estaba el cura y ahí se sentó a rascarse las pulgas. Un monaguillo le tiró un poco de agua, creo que era agua bendita, y creo que el perro estaba poseído porque salió gritando hacia afuera. Igual la novia se casó y nadie se acordó del perro, que se quedó durmiendo cerca del jardín de infantes.
Cuando fui con mi papá a pescar al puerto encontramos diez perros. Uno de ellos me quiso morder, entonces mi papá le tiró unos huesos y el perro prefirió más el hueso que mi pierna. Después le dimos de comer a otros que estaban en el lugar pero cuando yo me quise traer uno a mi casa, mi papá me dijo que no porque Lázaro lo iba a morder. Así que no lo traje aunque sabía que mi perro no lo iba a morder porque es muy vago y no busca pelea con nadie.
Mi amigo tiene un perro chihuahua. La madre lo lleva a pasear a la placita cerca del anfiteatro y el perro no entiende nada porque no puede subirse ni al tobogán ni a las hamacas. A mi me da vergüenza llevar a Lázaro a esa plaza porque me dijo mi papá que ahí sólo llevan a los perros de raza. Entonces cuando Lázaro quiere pasear me lo llevo al patio y ahí se queda durmiendo hasta que llora para que lo entren.
También hay un perro en la comisaría. Que no es el comisario. Y siempre se sienta en la puerta donde atienden a las personas porque ahí lo vimos cuando la acompañé a mi mamá a hacer un papel. No sé cómo se llama este perro ni tampoco sé si es policía o ladrón. Para mí es ladrón, porque tiene toda la cara cortada como los ladrones que pasan en la tele. Igual es un perro que tiene cuatro patas y una cola como todos los otros, pero es ladrón y no se porta bien porque no lo dejan salir de ese lugar.
Con mi mamá también encontramos muchos perros en la Municipalidad. Mi mamá me dijo que antes trabajaba una señora en ese lugar que les daba mucho amor y los dejaba dormir en el sillón del intendente. Y los perros siguen ahí, se ve que se acostumbraron a ese lugar.
Cuando miramos televisión mi papá dice que algunos cantan como perros. Yo nunca escuché a mi perro Lázaro cantar ni tampoco aparecer en televisión, pero igual hay muchas cosas que no comprendo cuando mi papá dice también que hay famosas que son gatos. O sea, creo que la televisión está llena de animales… Pero animales diferentes a los que tenemos en casa.
Mi perro come de todo. De todo lo que sobra, porque mi mamá dice que no piensa comprarle comida de esa que venden en los almacenes. Que un perro es un perro y tiene que vivir como perro. Igualmente Lázaro no se hace drama y come. Y no lo puedo tocar cuando está comiendo porque muerde. Y no le gusta la polenta parece. A mí tampoco me gusta pero la como igual.
Y no sé qué más escribir sobre los perros en Arroyo Seco. Así que acá termino mi redacción.”


La Posta Hoy - 15/09/2012

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