sábado, 4 de mayo de 2013

RECOLECTORES


Un inesperado paro de tres días de los recolectores de residuos domiciliarios dejó a gran parte de la ciudad con veredas  y calles llenas de basuras. Y así, cuando el reclamo de los ciudadanos comenzó a hacerse oír por los medios de comunicación, una brillante propuesta de parte de las autoridades trajo una pronta solución: tanto funcionarios de ejecutivo como los concejales se unirían para hacer ellos mismos la recolección deseada.
Aquella mañana el propio intendente se vistió deportivamente y junto con el secretario de cultura y la secretaria de hacienda se subieron al primer camión para recorrer las calles. Andrés tomó el volante y Dario y Maria José salieron a correr mientras tomaban las bolsas y las arrojaban al interior del vehículo.
En el segundo vehículo recolector, Rubén, responsable de Servicios y Obras Publicas, tomó el volante del camión mientras que Fabiana y Gustavo corrían alzando las bolsas. Los otros dos vehículos fueron distribuidos para la tarea entra los concejales: uno era conducido por Carlos y escoltado por Celina y Daniel; y el restante, manejado por Gabriel y teniendo de recolectores a Miguel Angel y Adrian.
Ya estaba todo en marcha… y los funcionarios comenzaron a sorprenden a los vecinos corriendo al lado de los camiones. Dario y su equipo eligió la zona céntrica para la recolección, “es la gente que más aporta” – expresó Maria José, “vamos por ellos.” Y mientras que Andrés arrojaba del camión los panfletos anunciando su candidatura a concejal, sus compañeros hacían al trabajo restante. Ya detrás de la escuela Comercial, el equipo hizo un break de tres horas en la casa de uno de ellos para tomar una Coca Cola con masitas Terepin.
Por otro lado de la ciudad, Ruben al volante iba esquivando los cientos de baches y pozos de las calles; “¡quién hubiera dicho que teníamos en la ciudad tantos baches” – expresó. Gustavo aprovechaba, entre la recolección, a escuchar las necesidades de las personas y Fabiana, en su mayor parte del tiempo, se la pasaba hablando por celular. Bolsa que arrojaban dentro del camión, los mismos pozos de las calles se encargaban de hacerla caer nuevamente… así era como detrás de la unidad iba quedando el rastro de residuos que luego los perros se encargaban de desparramar.
El tercer camión dirigido por los radicales estaba retrasado porque ninguno de los tres podía ponerse de acuerdo en la forma de hacer la recolección. Y entre las breves paradas donde Daniel aprovechaba a escribir minutas que luego elevaría al ejecutivo, Carlos le daba instrucciones a Celina de cómo ser una buena concejala. La recolección la hicieron de manera lenta y mucho más aun cuando fueron demorados por Carlos que se detuvo a comprar unos canarios en una forrajeria.
El camión de los justicialistas prefirió recorrer las calles de los barrios más humildes. Mientras que Gabriel aprovechaba a firmar autógrafos y fotografiarse con los vecinos, Miguel Angel corría a los cintazos a los perros que no le dejaban hacer su trabajo y Adrián, subido sobre la plataforma del camión, saludaba a todos con el gesto peronista. Como si fuera poco, el recorrido de las calles le sirvió al Miguel Angel encontrar nuevos terrenos para otros loteos y Gabriel tomaba nota de todos los pozos y baches por los que luego reclamaría al ejecutivo.
El primer camión se frenó en el barrio Asunción cuando una abuela salió a reclamarle a Andres y Dario: “cuando proyectaron la película en este barrio, la letra era chiquita y no pude leer nada… ¡fue una injusticia que no haya entendido nada de la película!” – le manifestó. No obstante, la abuela olvidó su reclamo cuando Darío le ofreció sacarle una foto que sería portada de su periódico. Y Maria José aprovechaba a dejar las notificaciones de moratoria a los vecinos deudores.
El segundo camión se fundió. Y cuando Ruben se disponía directamente a abandonar el trabajo y regresar a casa, Gustavo ofreció vehículos de su propiedad para seguir con el trabajo. Fu entonces cuando el resto de la recolección de basura se hizo en unos coches fúnebres. No obstante, Fabiana seguía hablando por celular.
Por otro lado, Carlos alzó las jaulitas al camión mientras que Celina y Daniel seguían sin ponerse de acuerdo. Finalmente la concejala optó por sentarse en el borde del camión para limarse las uñas y Daniel terminó haciendo el trabajo de recolección entre sus nuevas cincuenta minutas.
Y por la zona norte de la ciudad, los justicialistas ya habían abandonado su trabajo luego de haberse cruzado con algunos integrantes de La Campora que les invitaron a comer un asado. Al terminar el trabajo, Miguel Angel tenía nuevos proyectos de planes en su cabeza y Adrian y Gabriel acordaron unirse para aunar fuerzas con las que habrán de competir en las próximas elecciones.


Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 04/05/2013

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