Un inesperado paro de tres días de
los recolectores de residuos domiciliarios dejó a gran parte de la ciudad con
veredas y calles llenas de basuras. Y
así, cuando el reclamo de los ciudadanos comenzó a hacerse oír por los medios
de comunicación, una brillante propuesta de parte de las autoridades trajo una
pronta solución: tanto funcionarios de ejecutivo como los concejales se unirían
para hacer ellos mismos la recolección deseada.
Aquella mañana el propio intendente
se vistió deportivamente y junto con el secretario de cultura y la secretaria
de hacienda se subieron al primer camión para recorrer las calles. Andrés tomó
el volante y Dario y Maria José salieron a correr mientras tomaban las bolsas y
las arrojaban al interior del vehículo.
En el segundo vehículo recolector, Rubén,
responsable de Servicios y Obras Publicas, tomó el volante del camión mientras
que Fabiana y Gustavo corrían alzando las bolsas. Los otros dos vehículos
fueron distribuidos para la tarea entra los concejales: uno era conducido por
Carlos y escoltado por Celina y Daniel; y el restante, manejado por Gabriel y
teniendo de recolectores a Miguel Angel y Adrian.
Ya estaba todo en marcha… y los
funcionarios comenzaron a sorprenden a los vecinos corriendo al lado de los
camiones. Dario y su equipo eligió la zona céntrica para la recolección, “es la
gente que más aporta” – expresó Maria José, “vamos por ellos.” Y mientras que Andrés
arrojaba del camión los panfletos anunciando su candidatura a concejal, sus
compañeros hacían al trabajo restante. Ya detrás de la escuela Comercial, el
equipo hizo un break de tres horas en la casa de uno de ellos para tomar una
Coca Cola con masitas Terepin.
Por otro lado de la ciudad, Ruben al
volante iba esquivando los cientos de baches y pozos de las calles; “¡quién
hubiera dicho que teníamos en la ciudad tantos baches” – expresó. Gustavo
aprovechaba, entre la recolección, a escuchar las necesidades de las personas y
Fabiana, en su mayor parte del tiempo, se la pasaba hablando por celular. Bolsa
que arrojaban dentro del camión, los mismos pozos de las calles se encargaban
de hacerla caer nuevamente… así era como detrás de la unidad iba quedando el
rastro de residuos que luego los perros se encargaban de desparramar.
El tercer camión dirigido por los
radicales estaba retrasado porque ninguno de los tres podía ponerse de acuerdo
en la forma de hacer la recolección. Y entre las breves paradas donde Daniel
aprovechaba a escribir minutas que luego elevaría al ejecutivo, Carlos le daba
instrucciones a Celina de cómo ser una buena concejala. La recolección la
hicieron de manera lenta y mucho más aun cuando fueron demorados por Carlos que
se detuvo a comprar unos canarios en una forrajeria.
El camión de los justicialistas
prefirió recorrer las calles de los barrios más humildes. Mientras que Gabriel
aprovechaba a firmar autógrafos y fotografiarse con los vecinos, Miguel Angel
corría a los cintazos a los perros que no le dejaban hacer su trabajo y Adrián,
subido sobre la plataforma del camión, saludaba a todos con el gesto peronista.
Como si fuera poco, el recorrido de las calles le sirvió al Miguel Angel
encontrar nuevos terrenos para otros loteos y Gabriel tomaba nota de todos los
pozos y baches por los que luego reclamaría al ejecutivo.
El primer camión se frenó en el
barrio Asunción cuando una abuela salió a reclamarle a Andres y Dario: “cuando
proyectaron la película en este barrio, la letra era chiquita y no pude leer
nada… ¡fue una injusticia que no haya entendido nada de la película!” – le
manifestó. No obstante, la abuela olvidó su reclamo cuando Darío le ofreció
sacarle una foto que sería portada de su periódico. Y Maria José aprovechaba a
dejar las notificaciones de moratoria a los vecinos deudores.
El segundo camión se fundió. Y cuando
Ruben se disponía directamente a abandonar el trabajo y regresar a casa,
Gustavo ofreció vehículos de su propiedad para seguir con el trabajo. Fu entonces
cuando el resto de la recolección de basura se hizo en unos coches fúnebres. No
obstante, Fabiana seguía hablando por celular.
Por otro lado, Carlos alzó las
jaulitas al camión mientras que Celina y Daniel seguían sin ponerse de acuerdo.
Finalmente la concejala optó por sentarse en el borde del camión para limarse
las uñas y Daniel terminó haciendo el trabajo de recolección entre sus nuevas
cincuenta minutas.
Y por la zona norte de la ciudad, los
justicialistas ya habían abandonado su trabajo luego de haberse cruzado con
algunos integrantes de La Campora que les invitaron a comer un asado. Al
terminar el trabajo, Miguel Angel tenía nuevos proyectos de planes en su cabeza
y Adrian y Gabriel acordaron unirse para aunar fuerzas con las que habrán de
competir en las próximas elecciones.
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 04/05/2013
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