Todo
parece transcurrir de manera normal en la localidad de General Lagos: niños
jugando en la plaza, operarios trabajando en la construcción de la nueva via,
vecinas barriendo la vereda, policías mangueando facturas en panaderías y algún
que otro testigo de Jehová repartiendo revistas por las casas. Pero un llamado
que ingresa al despacho del presidente comunal revierte aquella tranquilidad;
desde el Observador Astronómico Nacional comunican que en los próximos días un
gigantesco meteorito impactaría sobre esa localidad.
“Esto
no puede ser verdad” – expresó el presidente de la comuna al informante
oficial; “nosotros somos del partido de Cristina, ¡en todo caso tiene que caer
en las localidades vecinas!” Pero el reporte fue claro: un asteroide del tamaño
de la ciudad de Rosario probablemente arrasaría con General Lagos. Finalmente,
las autoridades llamaron a los medios locales a una conferencia de prensa; y
allí se dieron cita diferentes reporteros y periodistas (en realidad solo había
dos comunicadores: uno que cubría la noticia para seis medios y un segundo que
venía a sostener la cámara al primero).
Después
de unos sándwiches de migas enviados por el gobierno nacional, las máximas
autoridades dieron a conocer lo que acontecería en la localidad. “¡Este es un
castigo de Dios porque no quisimos que pongan la cárcel en nuestro pueblo!” –
expresó con ira una anciana a su vecina en los pasillos del Arco Iris.
“Queremos
transmitir paz a nuestra población y prometemos trabajar hasta el último
momento para brindar la mayor seguridad a cada habitante” – manifestó a los
micrófonos el presidente comunal mientras tomaba muy fuerte, por debajo de la
mesa, la mano de su vice; “¡nada nos tiene que separar!”
Algunos
religiosos comenzaron a salir a las calles proclamando el Apocalipsis para el
pueblo. Otras más piadosas se juntaron al pie de la cruz central a rezar
plegarias… aunque solo rezaron dos cuentas y se distrajeron criticando a los
jóvenes que con escapes libres en sus motos recorrían las calles: “¡Ojalá se te
parta la moto en dos y te des el golpe de tu vida!” – alcanzó a gritarle una
piadora dama con su rosario en mano a un muchacho que corría en dos ruedas.
Mientras
tanto, las autoridades negociaban con las localidades vecinas el asilo para los
habitantes. Con Arroyo Seco, no tuvieron acuerdo dado que desde este lado le
pedían a cambio del refugio, que se construyeran la estación del nuevo tren en
zona arroyense. Tampoco tuvieron suerte con Pueblo Esther, que a cambio de
recibir a los laguenses quería cambiar el domicilio de todos ellos en esa
localidad para ampliar el padrón de las próximas elecciones. Finalmente, fue
Villa Gdor. Galvez que abriría las puertas para acobijar al pueblo de General
Lagos aunque a cambio de que el meteorito cayera en otro lado sin dañar la casa
de Pedro Gonzales en ese pueblo.
Y
una vez que estaba garantizaba la seguridad de todos los habitantes, Gral.
Lagos comenzó a prepararse para el gran acontecimiento despidiéndose con
diferentes actividades y eventos culturales: “dejaremos nuestras calles y
barrios con la frente en alto” – manifestó el presidente comunal en un palco
mientras aun entrecruzaba los dedos de su mano derecha con la de su vice. Se
prepararon cines en los barrios con la proyección de Armagedon, Impacto
Profundo y Meteor; y se llevó a cabo el último festival cultural con la
presencia de artistas de peso nacional donde al final Stela Montechiari leyó
una carta enviada por el Papá Francisco que hizo llorar a todos los presentes: los
integrantes de la comisión del Club Libertad terminaron en un fuerte abrazo,
los artesanos tomados de la mano con los comerciantes locales y los pocos
oficiales de policías que secaban sus lagrimas con medialunas y facturas.
No
obstante, todas las miradas de los habitantes se dirigieron el día sábado al último
programa de General Lagos Presente donde con bombos y platillos pasaron las
mejores imágenes del recital y luego apareció una señora que enseñó una receta
de torta de manzana y se llevó tres cuartos del programa. Finalmente el
conductor del ciclo se despidió de los televidentes anunciando que confesaría
algo que nunca antes había reconocido… y se animó nomas: “soy K y miro 6-7-8!”
– manifestó muy emocionado; “los esperamos el próximo programa que lo
transmitiremos desde el club Coronel Aguirre con una nota a pocho Lavessi.”
Además
el conocido portal de noticias de ese pueblo emitió un informe especial donde
un centenar de ciudadanos publicaban fotos de lo que más extrañarían del pueblo
que en los próximos días sería devastado. Y luego, los cibernautas podían ver
la segunda parte del video de la receta de la torta de manzana y un importante
informe periodístico con la cobertura especial de la pelea entre Vicky
Xipolitakis y su cirujano.
Y
cuando hubo llegado el gran día, todos los habitantes fueron trasladados en
micros a Villa Gdor. Galvez dejando solamente en las calles del pueblo, decenas
de fardos y hojas que eran llevados por el viento. Nadie había quedado salvo
algunos jóvenes con canastos de pan casero que corrieron y tomaron el último
colectivo amarillo. Pero a kilómetros de allí, sobre el cielo, el meteorito ingresó a la atmosfera terrestre
provocando su total desintegración y
dejando que solo quedara una piedra del tamaño de una pelota de tennis que
terminó dando contra una de las paredes de la Casa del Bicentenario
desmoronando toda su construcción.
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