sábado, 8 de noviembre de 2014

2050 (parte II)


Año 2050 y Arroyo Seco se encuentra cercada por alienígenas que comienzan, mediante sus armas, a pulverizar a cada habitante. Las comunicación fueron interrumpidas en su totalidad y ningún vehículo podía ponerse en marcha dado que las naves espaciales colocadas en los egresos de la ciudad absorbieron toda la  energía de sus baterías. Y miles de personas se juntan muy asustadas en la plaza 9 de Julio para ser resguardadas de la invasión.
Cinco ediles accionan heroicamente en favor de los ciudadanos que los eligieron en las urnas, tras haber cambiado algo más de diez veces el sistema electoral. Se suben a una carreta y un concejal de la Izquierda Unida toma las riendas del caballo para dirigirse hacia el ingreso norte con la idea de entablar un diálogo de paz con los invasores pese a que el exterminio de los arroyenses había comenzado. Cuando el carro se acerca al arroyo, los concejales Luis Godoy y Claudio Ferreira se acercan a la nave ondeando una bandera blanca y a los pocos minutos se abre una enorme compuerta llena de luces dando lugar a que descienda un alien que, con pasos lentos, se aproxima a los funcionarios.
“Venir, nosotros, a pedir paz para esta ciudad” – expresó Ferreira que ya cumple su quinto mandado en el legislativo. Y mientras que Godoy le ofrece al ser una bandera de Arroyo Seco, el silencio reina por minutos en el histórico encuentro.
De repente el extraterrestre toma su arma con la que dispara y pulveriza a los concejales dejando solamente una pila de ropas sobre la calzada de la ruta. Los otros funcionarios que permanecían en la carreta, intentan huir pero el disparo intergaláctico también los alcanza dejando solo con vida al caballo.
Cientos de vecinos optan por prender fuego en las esquinas de la plaza con la finalidad de frenar al avance del enemigo. Traen así, pilas de diarios viejos como ser ejemplares de En Positivo que dejó de publicarse el diez de diciembre de 2015. No obstante, los invasores ya habían cercado el sector comprendido entre Rivadavia, San Nicolas, Constantini y J. B. Justo; avanzando hacia el centro.
“Tenemos que rendirnos” – expresan unas mujeres en el tumulto; “tal vez solo quieran copular con nosotras.” Y otras comienzan a violentar las puertas del edificio municipal en el que permanecían encerrados el concejo de seguridad.
En otro sector de la ciudad, bomberos intentan combatirlos con chorros desde sus quince autobombas pero esto solo hace que cada alienígena tocado por el agua, se clonara mágicamente en otro. Y así cada minuto que pasa, el fin para la ciudad parece estar más cerca que nunca.
El intendente Matias Atoressi se asoma sobre el techo del municipio y con un megáfono, ante el silencio de todos los habitantes presentes, emite su último discurso: “Estamos ante un eminente final de nuestra ciudad… aquella que nos vio crecer y construimos con amor. Hubo momentos que renegamos de la delincuencia que asechaba la región pero esto es peor que aquellos males. Hoy no nos queda otra que enfrentarlos con lo que podamos… y si sobrevivimos a esta invasión, no nos olvidemos de votar en las próximas elecciones a Del Sel Presidente. ¡Que Dios nos dé la victoria!” Las emotivas palabras llegaron a las entrañas de los sobrevivientes que se largaron en llanto y potenciaron su valentía para armarse con sartenes, rastrillos, escobas y palos de amasar. Incluso algunos toman las últimas herramientas sanas que quedaban en maestranza para combatir.
Pensando en el inevitable apocalipsis, algunas mujeres piadosas van contra la cápsula del tiempo ubicada en Mitre y Moreno para romper la estructura y sacar los documentos guardados días antes de que iniciara el año 2000. Sacan a la luz cartas, decretos, dibujos, recortes de diarios y un compacto de música de bandas locales que por entonces, sonaban en la ciudad. Y los recuerdos comienzan a reflotar en una localidad que estaba punto de ser exterminada por invasores que ya ingresaban al área céntrica y continuaban eliminando a los pobladores.
La guerra contra los alienígenas comienzan con varios enfrentamientos entre vecinos poniendo resistencia con sus escuetas armas aunque los seres intergalácticos fueron predominantes. Para entonces, los sobrevivientes pusieron a reproducir el compacto de música local que salió por altavoces de la plaza 9 de Julio a fin de esperar el exterminio de manera heroica y menos dolorosa. Y finalmente, para sorpresa de todos, la guerra emprende otro resultado.
Cuando los extraterrestres comienzan a escuchar el compilado de música interpretada por algunas bandas y solistas locales, terminan por debilitarse al instante en que sus enormes cabezas estallan en miles de pedazos. La nueva arma artística es aprobada, los ciudadanos comienzan a pasarse los temas en sus dispositivos y los reproducen por las calles aniquilando a cada uno de los alienígenas que no pudieron soportar los decibeles y las voces de la música. Y los aliens sobrevivientes, acaban por subirse a sus naves y retirarse rápidamente a la vía galáctica.
Así, la música de principio del nuevo milenio ayudó a que por el año 2050, Arroyo Seco gana su batalla contra una invasión extraterrestre. Y finalmente todos los habitantes salien a celebrar por las calles con mucho alboroto y alegría.



 La Posta Hoy - 08/11/2014

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