Año 2050 y
Arroyo Seco se encuentra cercada por alienígenas que comienzan, mediante sus
armas, a pulverizar a cada habitante. Las comunicación fueron interrumpidas en
su totalidad y ningún vehículo podía ponerse en marcha dado que las naves
espaciales colocadas en los egresos de la ciudad absorbieron toda la energía de sus baterías. Y miles de personas
se juntan muy asustadas en la plaza 9 de Julio para ser resguardadas de la
invasión.
Cinco ediles
accionan heroicamente en favor de los ciudadanos que los eligieron en las
urnas, tras haber cambiado algo más de diez veces el sistema electoral. Se
suben a una carreta y un concejal de la Izquierda Unida toma las riendas del
caballo para dirigirse hacia el ingreso norte con la idea de entablar un
diálogo de paz con los invasores pese a que el exterminio de los arroyenses
había comenzado. Cuando el carro se acerca al arroyo, los concejales Luis Godoy
y Claudio Ferreira se acercan a la nave ondeando una bandera blanca y a los
pocos minutos se abre una enorme compuerta llena de luces dando lugar a que
descienda un alien que, con pasos lentos, se aproxima a los funcionarios.
“Venir,
nosotros, a pedir paz para esta ciudad” – expresó Ferreira que ya cumple su
quinto mandado en el legislativo. Y mientras que Godoy le ofrece al ser una
bandera de Arroyo Seco, el silencio reina por minutos en el histórico
encuentro.
De repente el
extraterrestre toma su arma con la que dispara y pulveriza a los concejales
dejando solamente una pila de ropas sobre la calzada de la ruta. Los otros
funcionarios que permanecían en la carreta, intentan huir pero el disparo
intergaláctico también los alcanza dejando solo con vida al caballo.
Cientos de
vecinos optan por prender fuego en las esquinas de la plaza con la finalidad de
frenar al avance del enemigo. Traen así, pilas de diarios viejos como ser
ejemplares de En Positivo que dejó de publicarse el diez de diciembre de 2015.
No obstante, los invasores ya habían cercado el sector comprendido entre
Rivadavia, San Nicolas, Constantini y J. B. Justo; avanzando hacia el centro.
“Tenemos que
rendirnos” – expresan unas mujeres en el tumulto; “tal vez solo quieran copular
con nosotras.” Y otras comienzan a violentar las puertas del edificio municipal
en el que permanecían encerrados el concejo de seguridad.
En otro sector
de la ciudad, bomberos intentan combatirlos con chorros desde sus quince
autobombas pero esto solo hace que cada alienígena tocado por el agua, se
clonara mágicamente en otro. Y así cada minuto que pasa, el fin para la ciudad
parece estar más cerca que nunca.
El intendente
Matias Atoressi se asoma sobre el techo del municipio y con un megáfono, ante
el silencio de todos los habitantes presentes, emite su último discurso:
“Estamos ante un eminente final de nuestra ciudad… aquella que nos vio crecer y
construimos con amor. Hubo momentos que renegamos de la delincuencia que
asechaba la región pero esto es peor que aquellos males. Hoy no nos queda otra
que enfrentarlos con lo que podamos… y si sobrevivimos a esta invasión, no nos
olvidemos de votar en las próximas elecciones a Del Sel Presidente. ¡Que Dios
nos dé la victoria!” Las emotivas palabras llegaron a las entrañas de los
sobrevivientes que se largaron en llanto y potenciaron su valentía para armarse
con sartenes, rastrillos, escobas y palos de amasar. Incluso algunos toman las
últimas herramientas sanas que quedaban en maestranza para combatir.
Pensando en el
inevitable apocalipsis, algunas mujeres piadosas van contra la cápsula del
tiempo ubicada en Mitre y Moreno para romper la estructura y sacar los
documentos guardados días antes de que iniciara el año 2000. Sacan a la luz
cartas, decretos, dibujos, recortes de diarios y un compacto de música de
bandas locales que por entonces, sonaban en la ciudad. Y los recuerdos comienzan
a reflotar en una localidad que estaba punto de ser exterminada por invasores
que ya ingresaban al área céntrica y continuaban eliminando a los pobladores.
La guerra contra
los alienígenas comienzan con varios enfrentamientos entre vecinos poniendo
resistencia con sus escuetas armas aunque los seres intergalácticos fueron
predominantes. Para entonces, los sobrevivientes pusieron a reproducir el
compacto de música local que salió por altavoces de la plaza 9 de Julio a fin
de esperar el exterminio de manera heroica y menos dolorosa. Y finalmente, para
sorpresa de todos, la guerra emprende otro resultado.
Cuando los
extraterrestres comienzan a escuchar el compilado de música interpretada por
algunas bandas y solistas locales, terminan por debilitarse al instante en que
sus enormes cabezas estallan en miles de pedazos. La nueva arma artística es
aprobada, los ciudadanos comienzan a pasarse los temas en sus dispositivos y
los reproducen por las calles aniquilando a cada uno de los alienígenas que no pudieron
soportar los decibeles y las voces de la música. Y los aliens sobrevivientes,
acaban por subirse a sus naves y retirarse rápidamente a la vía galáctica.
Así, la música
de principio del nuevo milenio ayudó a que por el año 2050, Arroyo Seco gana su
batalla contra una invasión extraterrestre. Y finalmente todos los habitantes
salien a celebrar por las calles con mucho alboroto y alegría.
La Posta Hoy - 08/11/2014
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