sábado, 29 de noviembre de 2014

GRAN HERMANO


Hubo un día donde el municipio vendió los derechos de las imágenes de las cámaras de la vía pública a una productora de televisión, convirtiéndo así, a la ciudad, en un reality show al estilo Gran Hermano. Entonces desde cualquier teve del país, los hogares podían seguir los pormenores de las calles de Arroyo Seco en un programa que se emitía diariamente por cable con la conducción de Soledad Silveyra.
En el primer programa, la conductora presentó a la ciudad ubicándola geográficamente y presentando en una decena de pantallas gigantes las imágenes de las diferentes cámaras. Podía verse cómo un vecino renegaba al no poder cambiar la cubierta de su auto por calle Libertad, una abuela que conversaba con otra sobre las novedades del barrio Guemes mientras que, mediante un sistema que leía sus labios, podía seguirse la charla subtitulada, un operario que salía del trabajo y antes de llegar a cada limpiaba la bandeja de entrada de mensajería de su celular, un oficial que entraba y salía de una carnicería con chorizos y sin referencia de haberlos abonado, y un par de adolescentes que bailaban breakdance en la plaza céntrica.
Incluso el archivo permitía seguir la vida diaria de una que otra vecina cuya casa se encontraba cerca de una de las cámaras. La misma salía a calle alrededor de las siete de la mañana y regresaba pasada la una de la tarde; se daba por entendido que era empleada estatal no solo por ese horario de jornada laboral sino porque era habitual volver a registrarla en las cámaras durante la mañana, en otros lugares de la ciudad. Cuando regresaba a su casa tomaba sol en su terraza y un amplio zoom de la cámara registraba las dos horas en que la mujer se bronceaba y se exponía al astro. A media tarde, desde otra videocámara, se la veía ingresar al supermercado Dia del que salía con un pequeño changuito, probablemente con su cena. Eso de las 20 hs, varias tomas dejaban seguir su trote por el boulevard Mansueto Maiorano y regresaba a su casa para luego sacar a su caniche a que hiciera sus necesidades en la vereda. Y finalmente, cada noche podía registrarse la visita de amigas y amigos hasta el instante que ingresaban dentro de la vivienda y el foco terminaba su trabajo fílmico.
 “Ahora seguiremos la vida diaria de otro vecino” – presentó Silveyra dando lugar a un nuevo video que exponía los movimientos de un ciudadano de Arroyo Seco cuyo día comenzaba todas las mañanas, a las once horas. El hombre salía de su casa en un Zanella 50 con una caja de herramientas visitando otras casas y haciendo service de electricidad. Regresaba a la hora y se lo observaba por largo tiempo parado fuera de su casa piropeando a cuanta mujer soltera andaba por su barrio. A media tarde, el vecino se abastecía de insumos en una casa de electricidad y luego se dirigía al gimnasio. Para cuando comenzaba a atardecer, daba varias vueltas en su moto y la sincronización de varias cámaras permitieron registrar sus vueltas pese a que no llevaba casco y jamás fue demorado por inspectores que recorrían las calles. “Veremos cómo termina su día” – expuso la conductora frente a una enorme pantalla donde se veía al hombre llegar a su casa luego de haber pasado por el videoclub; “parece que hoy esta persona de Arroyo mirará películas en la intimidad de su casa.”
El programa tuvo mucho éxito incluso permitiendo que algunos hogares con sistemas de televisión prepaga, pudieran seguir las 24 hs lo que tomaban las cámaras aun fuera de la programación formal. Podía seguirse la carrera de varios jóvenes en motos por las calles céntricas los fines de semana, frente a qué bar o restaurante cenaban determinadas familias, qué vecinas se subían todas las noches a los mismos remisses probablemente para irse al casino y las discusiones en la vía pública entre dos conductores tras haber protagonizado algún choque. Y el mayor rating la tuvo una persecución policial que comenzó en el Cristo, continuó por el radio céntrico y finalizó en el acceso a la autopista donde finalmente el vehículo sospechoso se dirigió hacia Rosario sin ser detenido.
Además los habitantes de la ciudad debían cumplir desafíos semanales para sobrevivir económicamente. Con pocos recursos monetarios, las cámaras registraban a las familias buscando precios entre los diferentes supermercados de la ciudad o salir de la ciudad comprando al por mayor, entre dos o más grupos familiares, en localidades vecinas. Y, en todo tiempo, las cámaras podían seguir de día y de noche a cualquier transeúnte que paseara por los espacios verdes.

Aun más, también llegó el momento de nominaciones y la conductora entró en enlace con el palacio de las Palmeras para, reglamento de por medio, informar que alguien debía abandonar el reality el 10 de diciembre. Con varios nominados, las votaciones se abrieron para dar lugar a la decisión de los ciudadanos que eligieron a los mayores protagonistas del reality para sus futuras ediciones. Y finalmente Solita anunció el resultado con la famosa frase: “quien debe abandonar la casa es…”; dando lugar a que el perdedor saliera motivado con el “¡vamos, mi valiente!” – de la animadora.

La Posta Hoy - 29/11/2014

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