sábado, 17 de octubre de 2015

ROBO A-Z: PROSTIBULOS


Representantes de una ong que trabaja contra la trata de personas, llegaron al concejo y fueron recibidos en privado por el único edil presente esa mañana. Los visitantes le manifiestaron el interés por dar clausura a varios bares de la ciudad; “tenemos denuncias anónimas de que en esos lugares hay chicas que son obligadas a prostituirse” – le expresaron al funcionario que escuchó muy atentamente.
El concejal poniéndose al hombro la denuncia convocó al día siguiente, a los periodistas e informó estar muy preocupado por lo que estaba aconteciendo sin dar nombre a los bares; “fui elegido por los ciudadanos y me debo a ellos; y por el bien de esta comunidad no permitiré que haya ese tipo de cosas en esta ciudad” – manifestó a los comunicadores. Y comentó haberse puesto a disposición de la ong y de la ley para que se cierren esos lugares.
Aún más, el funcionario puso a disposición una caja de ahorro para todos los que querían colaborar con la causa de esta organización sin fines de lucro. Y motivó a sus representantes a una movilización por las calles de la ciudad para repudiar toda acción de trata y explotación sexual de mujeres: “todos tenemos que hacer oír nuestra voz en contra de estas cosas.”
La ong por su parte elevó a la justicia las denuncias correspondientes cuyos fiscales comenzaron a trabajar en cada caso. Se trataba de lugares habilitados como bares pero que detrás de su fachada, en cuartos traseros, tenían a varias mujeres en situación de servidumbre para explotarlas sexualmente. Y lo peor aún es que antes que esta organización arribara a la ciudad y se pusiera a trabajar, muchos sabían del tema pero nadie se animó a hacer nada.
“Hay que acabar con estos que obligan a inocentes mujeres a esa condición” – siguió manifestando el edil, que era candidato a renovar su banca, en cada oportunidad que se le acercaba un micrófono y recordando nuevamente la convocatoria a la marcha y la cuenta en el banco para los que querían colaborar con la causa. Y finalmente llegó el día de la manifestación.
Aquella noche cientos de vecinos se dieron cita en la marcha. Muchos lo hicieron con pancartas y pasacalles repudiando la trata de personas y toda acción de violencia contra la mujer. Incluso hubo voluntarias puestas por el concejal, con urnas, para recaudar donaciones para la labor de la organización. Y llegado el momento de las palabras, primero se pronunciaron autoridades de la ong y finalmente el edil que nuevamente criticó la existencia de estos prostíbulos: “golpearemos, de ser necesario, hasta la última puerta para que se cierren estos lugares y de ser electo otra vez, trabajé para crear una comisión que controle que si se habilita un bar, ese lugar trabaje como tal y no esconda nada que esté fuera de la ley” – expresó siendo ovacionado por la multitud.
La presión social generada por la marcha, hizo que el juez ordenara el primer allanamiento a uno de los supuestos bares. Allí llegaron el fiscal, policías (varias mujeres uniformadas) y auditores de la ong. Ingresaron al comercio y para sorpresa de todos, en aquel lugar no había mas que mesas, botellas y utensilios típicos de bar. Y aunque ingresaron también en la parte trasera del local, no encontraron nada que pareciera ser lo que estaban esperando hallar.
Al día siguiente, el edil convocó a una conferencia de prensa para informar: “el primer allanamiento fue negativo, pero seguiremos trabajando para desbaratar toda acción de trata contra las inocentes damas que muchas veces, dejan sus hogares engañadas.” Y volvió a recordar que estaba a disposición de la población, una caja de ahorro, de su gestión, para contribuir en la causa de la ong interviniente.
Dos días después y un nuevo allanamiento irrumpe contra la tranquilidad de otro de los bares en la mira. Allí también las fuerzas de seguridad ingresan detrás del inmueble en la que había una casa pero tampoco encontraron cosas que pudiera relacionarla con un prostíbulo. En la vivienda trasera habitaba una parejita de ancianos. Y todo volvió a la normalidad.
Y lo mismo ocurrió con los otros dos bares denunciados. En ninguno de ellos se encontraron mujeres explotadas sexualmente y lo peor aun, sus dueños se dispusieron a denunciar a las autoridades judiciales por el mal momento vivido en sus comercios.
Es que esa misma tarde del día en que los representantes hablaron con el edil, este funcionario llamó a un empresario amigo: “flaco, van por ustedes… váyanse de la ciudad por unas semanas hasta que pase todo; sacame a todas las mujeres que tengas” – le informó previniéndole. “Dale… incluso en uno de los bares pondré a mis viejos para que vivan simulando que está todo normal” – le expresó el empresario agradecido que solventaba la campaña del concejal con lo recaudado por estos prostíbulos.
Y una vez que pasaron todos los allanamientos con resultados negativos, el concejal entregó a la ong solamente un cinco por ciento de lo depositado en la caja de ahorro quedándose con el resto; “la verdad: hay que valorar el trabajo de estas organizaciones” – comentó el edil a los periodistas mientras entregaba el cheque al presidente de la misma. Al mes siguiente, el político volvió a ganar y luego los prostíbulos abrieron nuevamente sus puertas.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario