Faltando unas
semanas para las elecciones, un candidato opositor se juntó con un jefe
policial en un bar. Café de por medio, sin más personas en el lugar, conversaron
sobre acciones de campaña muy diferentes a las conocidas: “Necesito una movida
para que la ciudad hable de inseguridad” – le manifestó el político al empleado
provincial. Y la respuesta del oficial fue: “tengo a un negrito, el ‘nutria’,
que me puede servir”.
A los siguientes
días, una joven, en el momento que bajaba las rejas de su tienda en el centro
de la ciudad, fue sorprendida por un muchacho que tras arrinconarla contra la
pared terminó por robarle toda la recaudación del día. Ningún vehículo ni
transeúnte pasaban por el lugar en esos segundos. La chica, muy nerviosa, le
entregó el dinero y provocó que el ladrón le arrebate también su cartera y se
alejó del lugar corriendo. Y sin reaccionar de otra manera, se largó a llorar
hasta que fue auxiliada por una vecina.
A los dos días,
un matrimonio regresó del cine frenando delante de su casa para darle lugar a
que la esposa, descendiendo del vehículo, se dispusiera a abrir el portón del
garaje. En ese instante, un delincuente salió detrás de un árbol y apuntando
con un arma a la pareja, le solicitó de manera apresurada todo el dinero que
tenían. El hombre descendió del coche intentando proteger a su mujer y por
aquella reacción, el delincuente le hirió con un disparo en la pierna y huyó. Y
finalmente la pareja es auxiliada por otros vecinos que salieron alarmados por
el ruido del arma.
Y a la noche del
día siguiente, un nuevo robo aconteció en la ciudad teniendo como víctima a dos
playeros de una estación de servicios. Cuando la playa quedó descubierta, un
ladrón se acercó a los empleados y con pistola en arma, logró que los mismos le
entregaran todo lo recaudado que guardaban en sus bolsillos. Y sin más, el
delincuente salió corriendo y aunque había cámaras en el lugar, no pudo ser
identificado dado que usaba capucha.
En el transcurso
de las siguientes horas, varios vecinos anoticiados de lo acontecido, pusieron
a la inseguridad como tema principal de comentarios en las redes sociales y
portales de noticias. Incluso varias personas comenzaron a mostrarse molestar con
el intendente de turno, que iba por la relección, y sobre su falta de
respuestas a la problemática. Y fue allí cuando el candidato opositor, le
expresó a uno de sus más allegados: “es el momento de organizar una marcha.”
Esta última
persona aprovechó que ese día tuvo la recarga de abono de su celular y envió
mensajes a sus allegado motivándolos a movilizarse por los hechos de
inseguridad acontecidos en los últimos días. Su idea tuvo una rápida aceptación
y los ciudadanos terminaron por autoconvocarse a los dos días, manifestándose
en una marcha por el centro de la ciudad y culminando frente al edificio
municipal para expresar su crítica al intendente por no tener acciones
concretas que hubieran impedido los robos: “esto es tierra de nadie y este
gobierno no hace nada” – gritó una mujer a las autoridades policiales.
Un periodista
consultó al jefe policial sobre la detención del ladrón que había alterado la
tranquilidad de la ciudad: “el testimonio de varios vecinos, incluso la imagen
de la cámara de seguridad de la estación de servicio, da a entender de que se
trata del mismo delincuente el que protagonizó los hechos… ¿ustedes lo tienen
identificado?” Y el oficial manifestó estar trabajando en la identificación
pero que dudaba que se tratase de la misma persona: “generalmente todos estos
delincuentes visten y actúan igual.”
También el
candidato opositor fue consultado por los medios sobre la inseguridad
instaurada en la opinión pública a raíz de los hechos acontecidos: “los
ciudadanos se merecen seguridad… mi propuesta es que haya mayor cantidad de
policías recorriendo todas las horas, cada manzana y barrio de esta ciudad;
trabajaremos, en caso de ser electo, junto a las fuerzas policiales para frenar
la delincuencia” – manifestó.
Al día
siguiente, en respuesta a la marcha y en lo que parecía un importante operativo,
el jefe policial sacó de un hogar, ante la mirada de las familias vecinas, al
“nutria” y lo subió en el móvil. Y cuando lo ingresó a la seccional, le quitó
la esposa y se dispuso a conversar: “cortala… eran solamente unos robos, nadie
te habló de usar armar ni de disparar a nadie” – le cuestionó al delincuente.
Nutria lo miró, le pidió disculpas y terminó por ser liberado. “Anoche
detuvimos a un joven con antecedentes pero por falta de pruebas, fue puesto en
libertad por el juzgado de turno” – informó el empleado provincial, a la mañana
siguiente, a los comunicadores.
Llegaron las
elecciones y, a la manera de indignación por los hechos delictivos ocurridos,
la mayoría de la población votó en contra del gobierno que iba por su relección
y buscó el cambio dando la oportunidad al opositor. El ganador celebró la
victoria con mucho ruido incluso teniendo entre sus celebrantes a Nutria que
aplaudía junto a sus amigos. Y por último, a los cuatro días, el candidato electo
entregó al comisario una importante suma de dinero en honorarios por el
servicio prestado; quién además repartió una parte a Nutria.

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