Nueve de la
mañana del día lunes y un religioso convocó a los medios de la ciudad para una
conferencia de prensa. Cosa que sorprendió a los comunicadores puesto que hacía
tiempo que nada de importante acontecía en la localidad que de a poco, se
estaba quedando en la historia. En realidad se trataba de una ciudad decaida económicamente tras el cierre de varias
industrias en la zona, con cientos de desempleados y miles de familias desganadas.
Y allí el profeso se dispuso a dar un importante anuncio a los periodistas.
“La ciudad ha sido
protagonista de un hecho milagroso” – comenzó la conferencia. El religioso
contó que días atrás concurrió a una vivienda tras el llamado urgente de su propietaria.
La mujer, de nombre Julia, mientras barría el patio divisó algo que le llamó la
atención. Resulta ser que cuando el flotante de su tanque de agua estaba roto
hacía que el mismo se rebalse y una cascada corriera por los laterales de la
casa. Se acercó a una de las paredes y allí vio un querubín que movía sus alas
entre el agua. Y cuando corrió adentro
de la casa para buscar su celular y registrar la imagen, a su regreso, el ángel
ya no estaba.
La nueva se difundió por toda la ciudad y prácticamente no hubo vecino
que no hablara de lo que había ocurrido. Incluso cientos de mujeres motivadas
por la fe se acercaron a la vivienda para encender velas en su vereda mientras
que a Julia, solamente se la podía ver tras las rejas y encerrada en su
vivienda sin dar declaraciones a nadie. Y
el mismo religioso usando de sus contactos, informó de lo acontecido a otros
medios regionales.
La noticia llegó a los medios nacionales que incluso enviaron sus
corresponsales a la ciudad para entrevistar al religioso y filmar la casa donde
había ocurrido el milagro. Para los siguientes días, ya había voluntarias
religiosas que montaron una especie de tablones frente a la vivienda vendiendo
imágenes y esculturas de ángeles. Y además un extraño colocó un puesto alegando
vender en botellas de un litro, agua de la que se había reflejado el ser
celestial y se vendieron miles de ellas.
A la semana siguiente, el gobierno local anunció que por la gran
cantidad de visitantes y curiosos que se acercaron a la casa, se tomó la
decisión de trasladar a doña Julia a una vivienda privada y alejada del
público, y su casa se convertiría en un santuario abierto para los feligreses.
Y así se hizo: de incógnito se trasladó a Julia a una granja y con la
colaboración de voluntarios, se permitió el ingreso a la vivienda donde varios
fotografiaban la pared que aún tenía el agua que rebalsaba del tanque.
Grandes colas de personas se hicieron presentes en la cuadra para tener
su turno –a un bajo costo- e ingresar a conocer el interior de la casa. Hubo entonces
quienes aprovecharon el público y montaron en el barrio nuevos kioscos y
mercaditos con mucho éxito. Y luego llegó el dia donde el mismo gobierno
informó que de lo recaudado por las entradas a la vivienda más inversiones del
sector privado, se comenzaría a trabajar en la construcción en el lugar un
santuario para aquel querubín.
La edificación de un majestuoso templo en el patio de la casa, la
cantidad de curiosos que llegaban de diferentes lugares del país y la aparición
de ciertos comentarios, fomentados por el religioso, que atribuían cierto poder
sanador el agua de la pared; hicieron que en la ciudad se abriera una
Secretaría de Turismo para informar a los visitantes. Y fue así que los
comercios locales inclinaron sus negocios en torno al suceso: tiendas de
vestimentas con remeras estampadas del ángel, restaurantes con platos cuyos
nombres contenían significados angelicales, esculturas y pinturas a doquier con
la imagen del querubín reflejándose en las aguas, etc.
En pocas semanas, el ingreso público que genero el evento milagroso fue
incrementándose a tal punto que paso a ser el principal motivo de recaudación
del gobierno local. Calles muy arregladas e iluminadas en torno al lugar donde
se estaba levantando el santuario al querubín y embellecimiento de las plazas
para alojar provisoriamente a los visitantes que llevaban en ómnibus y
merendaban al aire libre. Incluso la invirtió en la colocación de hoteles y
otros hospedajes. Y a los tres meses, también se sumó el festival popular en
honor al ángel con presencia de grandes artistas y miles de espectadores.
Nadie ya podía parar el boom generado por el suceso que cada vez ayudaba
a recaudar más y más, levantando la economía de la ciudad que meses atrás
estaba en decadencia. Antes de que en una reunión privada entre las autoridades
junto con el religioso, el gobernante de turno planteara la necesidad de hacer
algo para levantar la ciudad. Y fue allí cuando el profeso, luego de escuchar
las pésimas noticias económicas del territorio, se levantó y murmuró a los
presentes: “déjenme convencer a una mujer que vive sola; si hago que ella
invente una historia creíble y fantástica… será la ocasión para que esta ciudad
pueda crecer como nunca.”

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