Como todos los
sábados a la tarde, doña María se sentaba en su living a hojear La Posta que le
vendía la nieta de su vecina y tomar unos mates con galletitas de agua que
habia comprado en Formagio. Pero aquella tarde, recibió visitas inesperadas. Su
hijo, Marcos, de 31 años venía a presentarle su novia, una chica de 25 años muy
decente que trabajaba de cajera en el Arco Iris.
"¡Qué
sorpresa, hijo! Pasá, amor, siéntense..." - fue la primera expresión
mientras se acomodaba su cabello ya que no había tenido el tiempo de ir a la
peluquería del barrio para hacerse la permanente; "nena, ¿hace calor
eh?"
"Un poco
señora...", respondió la joven ante la mirada estudiosa de su flamante
suegra. Marcos se la había pintado de una manera, tal como todo hijo describe a
su madre; pero ella notaba que en algo era diferente a su descripción;
"¿Leía La Posta?"
"Si,
siempre... la nietita de la Furjoncia, mi vecina, me lo trae todos los sábados...
y así me entero un poco de lo que pasa en la ciudad" - contó María que rápidamente
puso su mano en la cabeza como recordando algo. "Hijo, ahora que me
acuerdo, necesito para un tramite de la jubilación la fotocopia de tu dni... lo
busqué por todos lados y no lo encontré.... fijate si lo tenes en tu cuarto,
¡seguro que está ahí!"
Marcos se puso de
pie y se dirigió a su cuarto para buscar el documento. María dejó el semanario
a un costado y expresó entre sonrisas: "¡Ojalá que lo encuentre! Porque
ese cuarto es un nido de rata... ¡medias por acá, medias por allá! ¡Remeras
todas tiradas! ¡Es un desastre esa pieza!"
La chica la siguió
con una sonrisa y su suegra siguió detallando: "¡Desordenado, no es nada!
¡Es también medio sucio, mi hijo! ¡No sabés lo que me cuesta hacer que se bañe!
Si es por el, semanas enteras pasaría sin ducharse... En eso salió al padre,
¡hasta se enojaba cuando le decían que fuera a bañarse!
La novia no salía
del asombro. María continuó: "¡Y al padre también salió vago! Ahora que
esta de novio con vos espero que busque trabajo... ¡sino parece que vas a tener
que trabajar para mantenerlo!. ¡Todos los días a las doce del mediodía se
levanta!"
"¿Si? Me dijo
que trabajaba en Dreyfus..." - le refutó ella. "Bueno, ¡no te voy a
decir que mi hijo es un mentiroso porque una madre jamás haría eso! Pero bueno,
dejémoslo ahí. A propósito... ¿vos sos la que lo llamás todas las noches a las
dos de la madrugada? Porque lo escucho que habla y habla muy enamorado..."
"Eh..." -
expresó la chica desconcertada. Y en ese momento entra Marcos que se disponía a
sumarse a la conversación de suegra y nuera: "no encontré al DNI" - informó.
"Bueno, hijo, no importa..." - le aclaró su madre, "voy a la
cocina a preparar unos mates... ¡ya vuelvo!"
Para cuando doña
María salió a la cocina, Marcos quiso sentarse amablemente al lado de su novia
pero ésta se incorporó algo enojada: "¿Quién te llama a las 2 de la
mañana?" - le preguntó a su novio. El hizo gesto de no saber nada.
"¡Sos un mentiroso! ¡Me voy!" - le manifestó la joven mientras se
dirigía a la puerta de salida.
Y antes de salir,
volvió a mirarlo a quien fue su novio para gritarle: "¡Mugriento!"
Cerró la puerta. Marcos quedó perplejo en el sofá al instante que entra su
madre muy contenta y con un termo en mano, "¿Y tu novia, hijo?" - le
preguntó.
"No sé, ¡le
agarró la locura y se fue!" - le respondió su hijo. Su madre dejó el termo
sobre la mesa y se sentó a su lado para acompañarlo en su confusión,
"Hijo, ¡vos sabes me parecía que algo escondía esa chica! ¡Son todas
iguales! Siempre se muestran, al principio, muy amables pero terminan mostrando
la hilacha después... ¡No te preocupes! ¿Por qué no descansas un rato? Yo después
te preparó la comidita y te la llevo a la cama... ¡mi bebé!"
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 01/12/2012
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