Un joven de la ciudad, estudiante de
magia en la escuela de Black, tenía que presentar su máximo trabajo y aprobar
la tesis con la que obtendría el título como tal. Yoni era su nombre. Y jugando
con un par de amigos una partida de pool en la sede del ASAC, debatió entre
ellos en qué podía consistir aquel truco.
“¿Por qué no haces desaparecer un
móvil policial?” – le propuso uno de sus amigos.
“Con el estado en que se encuentran
todos los móviles policiales de la ciudad… no vale la pena” – le respondió
Yoni; “en cuestión de meses, ¡van a desaparecer solos!”
Y cuando le tocó el turno a su
compañero, se acercó a las ventanas de la sede y miró el frente del palacio
municipal pensando que podía, tal ves, realizar un truco haciendo desaparecer
aquel edificio. Se los comentó a sus amigos, los que le expresaron:
“Y si lo haces con la mayoría de los
funcionarios adentro… la gente te lo va a agradecer” – dijo uno, que además le
consultó: “¿Por qué no haces desaparecer un barrio completo? Por ejemplo el
barrio del bote club.”
Yoni miró a sus compañeros y
argumentó: “No se si va a desaparecer… pero con los pastos altos como están,
cada vez menos se ve ese barrio; ¡el truco no tiene sentido!”
El flamante mago salió de la sede y
caminó en dirección a la parroquia diagramando lo que podía ser su gran truco
de graduación. Cuando pasaba frente a la panadería de la zona, se cruza con
doña Rosalinda, amiga de su madre, que salía de comprar medialunas y facturas:
“Yoni, ¡me dijo tu mamá que te vas a graduar de mago! ¡Felicitaciones!” – le
expresó.
Yoni agradeció la salutación. Y la
mujer continuó: “Hoy estuve en la parroquia preguntando por el padre que estaba
antes y me dijeron que desapareció del mapa y nadie sabe nada de él… ¿vos no lo
habrás hecho desaparecer eh?” La pregunta quedó allí opacada por las risas de
ambos.
Caminó luego hacia el centro de la
plaza 9 de Julio donde se sentó en un banco mientras observaba a un par de
jóvenes que bailaban hip hop y por otro lado, otros hacían piruetas con sus
bicicletas. Un abuelo llevaba de su brazo a su esposa, una pomposa rubia de
unos cuarenta años menos que su amado. Unos perros caminaban detrás de una
perra peleándose entre sí por ser el primero en convertirla en madre. Unos
niños corrían jugando a la escondida entre las palmeras del espacio verde. Y
finalmente una paloma manchó con su excremento su hombro.
Salió también de la sede, su mejor
amigo y llego a él para sentarse a su lado:
“¿Y ya se te ocurrió el truco?” – le
preguntó.
Yoni le comentó que la idea era hacer
desaparecer una maquinaria pesada en el centro de la plaza; algo que podía ser
una retroexcavadora o un tractor. “Puedo pedirlo prestado al municipio”- le
informó.
Hizo una carta a la municipalidad
solicitando el préstamo de una maquina y la llevó a la mesa de entrada, luego
de abonar un sellado, se acercó a un empleado de maestranza preguntando que
vehículo público estaba en condiciones para hacer el truco. El empleado le
informó que difícilmente encontraría un vehículo en condiciones y que si había
alguno, en los próximos días, algún que otro empleado se encargaría de romperlo
y dejarlo fuera de funcionamiento.
De todas maneras, Yoni no se quedó
con esa respuesta y esperó la respuesta del personal de Obras Públicas. Fue una
mañana cuando una empleada del sector, por primer vez en su vida, cerró el
facebook, dejó el pintauñas de lado y tomó al teléfono para llamarlo e
informarle que el municipio le cedía sin problemas alguna de sus maquinas “eso
sí: tiene que ser un fin de semana porque de lunes a viernes están se trabaja
con ellos” – le aclaró la mujer.
El proyecto del gran truco comenzó a
tomar forma. Se llevaría a cabo un día sábado por la tarde y frente a muchos
voluntarios que se sentarían en el centro de la plaza… en el lugar donde Yoni,
mediante la magia, haría tacar una enorme máquina, la elevaría en el aire y
finalmente, la haría desaparecer. Y todo el evento sería filmado para
presentarlo en su examen final.
Llegó aquel día y todos los
interesados se dieron cita en la plaza. Yoni llegó al lugar y espero que el
personal municipal le trajera la retroexcavadora desde el sector de maestranza.
Pasaron treinta minutos y nada aconteció. Luego sonó el celular de Yoni donde
un empleado le informó que la maquina no se encontraba en el lugar y nadie
sabía de su paradero.
Fue así, como el gran truco tuvo que
suspenderse hasta el momento que el joven mago alquiló a una empresa particular
una maquinaria pesada; dado que la retroexcavadora municipal era usada en los
días hábiles por estatales y los fines de semana y feriados, por otros magos
que se encargaban de hacerla desaparecer.
Publicado en el semanario "La Posta Hoy" el 09/03/2013
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