sábado, 3 de enero de 2015

UNA ABUELA MODERNIZADA


Celestina se levantó una mañana dispuesta a enfrentar los restantes años de su vida, amigada con la tecnología. Abrió la caja que contenía la tablet que su nieto le regaló hace tres navidades atrás, y tras solicitar la clave de wi-fi, accedió a internet para crearse rapidamente un perfil en Faceboook. Y luego convocó a sus compañeras de habitación para sacarse la mejor selfie.
Cuando un grupo de abuelas se recuestan sobre una cama, Celestina levanta la tablet sobre ellas y cuando todos los rostros entran en el ojo de la cámara, todas envían un piquito hacia el lado derecho y se dispara la fotografía que sería subida a la red. Una vez que se tomaron la foto, un par de enfermeras ingresaron a la pieza para ayudar a algunas abuelas a incorporarse en el momento en que la imagen comenzaba a tener los primeros “me gusta” y se viralizaba rápidamente por la web.
A los quince minutos, mientras esperaban que unas empleadas le sirvieran el arroz blanco con el pollo hervido, las abuelas volvieron a reunirse alrededor de Celestina para chusmear los seguidores de su perfil. Y como si fuera poco, para ponerse al tono con la interacción en la red, da “me gusta” en una página de maneje de pilchas para intercambiar y vender algunas de sus prendas en desuso pero que no pasaron de moda. Así es como la abuela modernizada logra vender a una dama de General Lagos, su pijama rosa algo transparente.
Tras otros abuelos saber que ella contaba con cuentas en Mercado Libre y Groupon, salieron a su encuentro para solicitarles algunas cosas. Celestina consiguió así, unas llantas de color verde fluor para un atlético abuelo, un andador tuneado y con equipo de nitrógeno para una compañera; y unos ostentosos vestidos para algunas abuelas que los usarían en el momento en que iban a encontrarse para jugar una partida de truco. Y de Groupon, se bajó unos cupones de descuentos en medicamentos que no entraban por Pami además de boucher para intercambiar potes de helados en Grido.
Ya con mayor desenvolvimiento en la web, pudo ponerse al día viendo los capítulos de Avenida Brasil que no pudo ver en su momento en la pantalla y reveer  aquellos de Aliados. También se descargó el santoral de la página del Vaticano y siguió las misas del Santo Padre transmitidas on line. Y con Google Earth recorrió bien de cerca los techos de las casas de sus hijos esperando encontrarlo en los patios creyendo poder ver lo que estos estaban haciendo en ese mismo momento.
Para también plasmó en la web sus anécdotas y vivencias. Se creó un blog que uso como bitácora diaria. En cuanto recordaba alguna que otra historia de su vida, rápidamente la dejaba plasmada en un post y sigilosamente estudiaba la cantidad de seguidores del mismo. No solo sus anécdotas, sino también las que pudo recopilar de otros abuelos del geriátrico como cuando una de ellos contó el momento en que conoció a quien fue su marido en el estreno de “Ultima Nieve de Primavera” en el excine Unión. O cuando un abuelo participaba de la organización de la Fiesta de la Papa. Y así fue como su perfil de Blogger comenzó a trascender las fronteras y cibernautas de España comentaron sus publicaciones.
Eso no es todo, se creó también una cuenta de Twitter y siguió a Noelia Pompa, Nazarena Velez, Paula Chaves y Pedro Alfonso. Luego de mirar cada programa de Bailando, también buscó la selfie subida por Tinelli y la retuiteó. Una de esas tardes se levantó de la siesta y pensó en la frase más profunda e inspiradora la que publicó en su cuenta: “Si algún día recibes una invitación de la tristeza, dile que ya tienes una cita con la alegría.” Y además comenzó a tener sus seguidores entras los que se encontraba un abuelo de Uruguay fanático de sus tuits  y fotos tomadas en diferentes lugares del geriátrico.
También se creó un canal de Youtube en la que comenzó a publicar situaciones del geriátrico. Dos abuelos protagonizaron una carrera con sus andadores y  fue uno de los videos más comentado y visto de la web. Otro abuelo bailó ante la cámara de la tablet al estilo de Michael Jackson y una pareja de ancianos movieron sus cuerpos al ritmo del reggaetón. Y coordinado con sus compañeras de habitación, dejaron la tablet apoyada sobre una pared y se filmaron bailando Wannabe de Spice Girls.
Pero llegado el momento en que Celestina y las publicaciones en sus redes sociales comenzaron a molestar a las autoridades del geriátrico, estos se reunieron molestos dado que no había otro tema de conversación en sus salas. Incluso preocupó que otros abuelos comenzaban a contagiarse de ella e incluso varias abuelas por estar navegando desde sus celulares ni siquiera merendaban el té y tostadas con una pincelada de mermelada de durazno. E incluso hubo abuelos que siendo las tres de la mañana, permanecían despiertos mientras competían en red en el juego Call of Duty.  Y viendo que la pasión tecnológica ya era una realidad  en el lugar, finalmente los empresarios optaron por cortar el wi-fi  dejando a Celestina y al resto lejos, una vez más, de la modernización.


La Posta Hoy - 03/01/2015

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