Celestina
se levantó una mañana dispuesta a enfrentar los restantes años de su vida,
amigada con la tecnología. Abrió la caja que contenía la tablet que su nieto le
regaló hace tres navidades atrás, y tras solicitar la clave de wi-fi, accedió a
internet para crearse rapidamente un perfil en Faceboook. Y luego convocó a sus
compañeras de habitación para sacarse la mejor selfie.
Cuando
un grupo de abuelas se recuestan sobre una cama, Celestina levanta la tablet
sobre ellas y cuando todos los rostros entran en el ojo de la cámara, todas
envían un piquito hacia el lado derecho y se dispara la fotografía que sería
subida a la red. Una vez que se tomaron la foto, un par de enfermeras
ingresaron a la pieza para ayudar a algunas abuelas a incorporarse en el
momento en que la imagen comenzaba a tener los primeros “me gusta” y se
viralizaba rápidamente por la web.
A
los quince minutos, mientras esperaban que unas empleadas le sirvieran el arroz
blanco con el pollo hervido, las abuelas volvieron a reunirse alrededor de
Celestina para chusmear los seguidores de su perfil. Y como si fuera poco, para
ponerse al tono con la interacción en la red, da “me gusta” en una página de
maneje de pilchas para intercambiar y vender algunas de sus prendas en desuso
pero que no pasaron de moda. Así es como la abuela modernizada logra vender a
una dama de General Lagos, su pijama rosa algo transparente.
Tras
otros abuelos saber que ella contaba con cuentas en Mercado Libre y Groupon,
salieron a su encuentro para solicitarles algunas cosas. Celestina consiguió
así, unas llantas de color verde fluor para un atlético abuelo, un andador
tuneado y con equipo de nitrógeno para una compañera; y unos ostentosos
vestidos para algunas abuelas que los usarían en el momento en que iban a
encontrarse para jugar una partida de truco. Y de Groupon, se bajó unos cupones
de descuentos en medicamentos que no entraban por Pami además de boucher para
intercambiar potes de helados en Grido.
Ya
con mayor desenvolvimiento en la web, pudo ponerse al día viendo los capítulos
de Avenida Brasil que no pudo ver en su momento en la pantalla y reveer aquellos de Aliados. También se descargó el
santoral de la página del Vaticano y siguió las misas del Santo Padre
transmitidas on line. Y con Google Earth recorrió bien de cerca los techos de
las casas de sus hijos esperando encontrarlo en los patios creyendo poder ver
lo que estos estaban haciendo en ese mismo momento.
Para
también plasmó en la web sus anécdotas y vivencias. Se creó un blog que uso como
bitácora diaria. En cuanto recordaba alguna que otra historia de su vida, rápidamente
la dejaba plasmada en un post y sigilosamente estudiaba la cantidad de
seguidores del mismo. No solo sus anécdotas, sino también las que pudo
recopilar de otros abuelos del geriátrico como cuando una de ellos contó el
momento en que conoció a quien fue su marido en el estreno de “Ultima Nieve de
Primavera” en el excine Unión. O cuando un abuelo participaba de la
organización de la Fiesta de la Papa. Y así fue como su perfil de Blogger
comenzó a trascender las fronteras y cibernautas de España comentaron sus
publicaciones.
Eso
no es todo, se creó también una cuenta de Twitter y siguió a Noelia Pompa,
Nazarena Velez, Paula Chaves y Pedro Alfonso. Luego de mirar cada programa de
Bailando, también buscó la selfie subida por Tinelli y la retuiteó. Una de esas
tardes se levantó de la siesta y pensó en la frase más profunda e inspiradora
la que publicó en su cuenta: “Si algún día recibes una invitación de la
tristeza, dile que ya tienes una cita con la alegría.” Y además comenzó a tener
sus seguidores entras los que se encontraba un abuelo de Uruguay fanático de
sus tuits y fotos tomadas en diferentes
lugares del geriátrico.
También
se creó un canal de Youtube en la que comenzó a publicar situaciones del
geriátrico. Dos abuelos protagonizaron una carrera con sus andadores y fue uno de los videos más comentado y visto
de la web. Otro abuelo bailó ante la cámara de la tablet al estilo de Michael
Jackson y una pareja de ancianos movieron sus cuerpos al ritmo del reggaetón. Y
coordinado con sus compañeras de habitación, dejaron la tablet apoyada sobre
una pared y se filmaron bailando Wannabe de Spice Girls.
Pero
llegado el momento en que Celestina y las publicaciones en sus redes sociales
comenzaron a molestar a las autoridades del geriátrico, estos se reunieron
molestos dado que no había otro tema de conversación en sus salas. Incluso
preocupó que otros abuelos comenzaban a contagiarse de ella e incluso varias
abuelas por estar navegando desde sus celulares ni siquiera merendaban el té y
tostadas con una pincelada de mermelada de durazno. E incluso hubo abuelos que
siendo las tres de la mañana, permanecían despiertos mientras competían en red
en el juego Call of Duty. Y viendo que la
pasión tecnológica ya era una realidad
en el lugar, finalmente los empresarios optaron por cortar el wi-fi dejando a Celestina y al resto lejos, una vez
más, de la modernización.
La Posta Hoy - 03/01/2015
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